WASHINGTON. - ¿Alguna vez te habías preguntado cuál es el origen del oso más famoso del mundo (y no, no es el oso Yogui ni Paddington), sino el a uténtico osito de peluche estilo americano: El Teddy Bear, aquel con ojos de botón, dos orejitas redondas y cuerpo suave que, desde hace más de un siglo, acompaña a generaciones enteras y brinda confort a niños en todo el mundo.
¿Cuál es el origen del osito de peluche? Esta es la historia del juguete más famoso del mundo
Mucho antes de convertirse en el juguete favorito de millones de niños, el osito de peluche tuvo un origen inesperado ligado a la historia de Estados Unidos.

De acuerdo con Associated Press (AP), este juguete emblemático de Estados Unidos nació en 1902 a partir de simples pedazos de tela y aserrín, cosidos por Morris y Rose Michtom, inmigrantes judíos y dueños de una dulcería en Brooklyn.
“Nada representa mejor la niñez que un oso de peluche”, afirma Michael Kimmel, autor del libro Playmakers: The Jewish Entrepreneurs Who Created the Toy Industry in America y tatarasobrino de Morris Michtom. “Es un juguete completamente sin género, adoptado tanto por niños como por niñas”.
La historia del oso de peluche tiene un origen curioso ligado a la política, agrega AP y es que ese mismo año, el entonces presidente Theodore Roosevelt se negó a disparar contra un oso negro que había sido atado durante una cacería.
El caricaturista Clifford Berryman inmortalizó el momento en una ilustración que llamó la atención de los Michtom, quienes se inspiraron para crear un juguete al que llamaron “Teddy’s Bear”, como un guiño al apodo del mandatario.
Tras vender los primeros ejemplares, la demanda creció rápidamente y no tardaron en aparecer imitadores. Sin duda, los niños habían encontrado en ese tierno peluche la compañía perfecta.
Según Kimmel, el oso de peluche fue el primer juguete relleno que no era una muñeca de trapo o porcelana, además era accesible, reconfortante y del tamaño ideal para los pequeños.
Incluso, en su momento, algunos predicadores llegaron a advertir (sin mucho éxito, claramente) que estos adorables muñecos podrían “corromper” a las niñas y alejarlas de su deseo de ser madres.
Con el paso de las décadas, el oso de peluche se convirtió en un ícono cultural. Desde canciones populares, como las que interpretó Elvis Presley evocando a su “lovin’ teddy bear”, hasta su presencia en museos, de hecho, uno de los ejemplares originales creados por los Michtom ocupa hoy un lugar destacado en el Smithsonian National Museum of American History.
“Hay personas que, cuando finalmente se van de casa, ya sea para ir a la universidad o casarse, descubren que ese es el único objeto del que no pueden desprenderse, porque los conecta con esa infancia inocente”, añade Kimmel.
A pesar de tener un origen ligado a la política estadounidense en un país que conmemora 250 años de Independencia de Estados Unidos, pocos objetos son tan entrañables y universales como el oso de peluche. Lo que empezó como una curiosa referencia a Theodore Roosevelt dejó de ser exclusivamente “solo americano” hace mucho tiempo y hoy en todo el mundo es reconocido como un ícono global de ternura, amor e inocencia.
Con información de USA TODAY Network via Reuters Connect.



