TAMPA, Florida.- Conducir rápido es una práctica común en Florida, uno de los estados con mayor prevalencia de recorridos a alta velocidad, pero un nuevo estudio asegura que el tiempo ganado es mínimo: menos de un minuto al día, mientras aumentan el consumo de combustible y las emisiones contaminantes.
¿Vale la pena acelerar? Un estudio revela que conducir más rápido en Florida casi no ahorra tiempo
Un nuevo estudio concluye que manejar más despacio reduce emisiones contaminantes sin afectar casi el tiempo de viaje.
Según el estudio, respetar la velocidad permitida apenas aumenta 54 segundos el tiempo diario de traslado promedio, pero puede representar un ahorro considerable de combustible, dinero y emisiones contaminantes.
La investigación, publicada este jueves en la revista Communications Sustainability de Nature, analizó 120 millones de viajes realizados en Estados Unidos durante cuatro días de 2021. Los investigadores concluyeron que, si los conductores de vehículos de gasolina respetaran los límites de velocidad, podrían ahorrar diariamente unos $22 millones en combustible, evitar el consumo de 6.7 millones de galones de gasolina y dejar de emitir 57,000 toneladas métricas de dióxido de carbono, una reducción comparable a retirar 5.5 millones de vehículos de circulación.
El análisis encontró que 43% de los viajes incluyó al menos un episodio de exceso de velocidad y que los conductores pasaron cerca del 12% del tiempo de manejo circulando por encima del límite permitido.
Pese a la percepción de muchos automovilistas, el beneficio en tiempo resulta marginal. Para una distancia diaria promedio de 46 kilómetros (28.6 millas), conducir al límite de velocidad solo añade 54 segundos al trayecto.
"Si su meta es recortar un minuto, entonces tiene que conducir rápido. Si su objetivo es llegar a su destino de manera segura y ahorrar combustible, entonces quizá conduzca más lento que el límite de velocidad", explicó William Northrop, profesor de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Minnesota y coautor del estudio.
Los investigadores también modelaron el comportamiento de vehículos eléctricos en California y concluyeron que reducir la velocidad mejora igualmente su eficiencia energética.
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Florida figura entre los estados con mayor prevalencia de conducción rápida
El estudio identificó diferencias importantes entre estados. Florida aparece entre las entidades con una alta prevalencia de recorridos rápidos, junto con Georgia y Carolina del Norte, aunque eso no significa necesariamente que sus conductores registren los mayores excesos sobre el límite permitido.
En contraste, Nevada destacó por presentar tanto una elevada frecuencia de conducción rápida como los mayores excedentes de velocidad, mientras que Montana, Wyoming, Idaho y Dakota del Sur registraron los niveles más bajos.
La tendencia cobra relevancia en un estado donde el tránsito representa uno de los principales desafíos de seguridad vial. De acuerdo con el Departamento de Seguridad Vial y Vehículos Motorizados de Florida (FLHSMV por sus siglas en inglés), Florida registró más de 366,000 accidentes de tránsito en 2025, con cerca de 2,900 muertes, cifras que mantienen a la seguridad en las carreteras como una prioridad para las autoridades. El organismo pone a disposición del público un panel oficial con estadísticas de accidentes y promueve campañas para reducir los factores de riesgo, entre ellos el exceso de velocidad.
Los autores del estudio señalan que conducir más rápido incrementa el consumo de combustible y las emisiones porque el motor debe trabajar con mayor intensidad y pierde eficiencia a velocidades elevadas. Con los precios de la gasolina todavía elevados para muchos estadounidenses, reducir la velocidad también puede traducirse en un ahorro económico cotidiano.
El estudio reconoce una limitación: no evaluó cómo cambiarían los patrones de tráfico si todos los conductores redujeran simultáneamente la velocidad, un factor que podría modificar parte de los resultados.
Aun así, Rob Middleton, investigador de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Michigan que no participó en el estudio, consideró que el trabajo está bien realizado. Aunque el combustible que podría ahorrarse representa solo una pequeña fracción del consumo diario nacional, unos 375 millones de galones de gasolina, destacó que se trata de una medida que no implica ningún costo para los conductores y ofrece beneficios tanto económicos como ambientales.




















