¿Y si tu hijo es quien hace bullying? También necesita ayuda y atención

Cuando se habla de bullying, la mayoría de los consejos se enfocan en proteger a las víctimas. Pero ¿qué ocurre cuando es tu propio hijo quien lastima a otros

Comprender qué hay detrás del comportamiento agresivo puede ayudar a los padres a guiar mejor a sus hijos.
Comprender qué hay detrás del comportamiento agresivo puede ayudar a los padres a guiar mejor a sus hijos.
Imagen Free Pik

ATLANTA.- Cuando se habla de bullying, la mayoría de las recomendaciones se enfocan en cómo proteger a los niños que lo sufren. Sin embargo, mucho menos se habla de qué hacer cuando es tu propio hijo quien está causando daño a otros.

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Para muchas familias, enfrentar esa realidad puede ser difícil, pero también puede convertirse en una oportunidad para hacer la diferencia al enseñarle mejores capacidades emocionales.

Según Josephine Hunt, con maestría en educación, liderazgo y defensora juvenil, es importante entender que el comportamiento de los niños casi siempre comunica algo más profundo.

“La conducta es una forma de comunicación”, explica a UNIVISION. "Cuando un niño lastima repetidamente a otros con palabras o acciones, suele ser una señal de que hay algo más ocurriendo debajo de la superficie".

¿Qué es el bullying?

La American Psychological Association define el bullying como un comportamiento persistente de intimidación o agresión, ya sea física o verbal, dirigido hacia otras personas, especialmente aquellas que son más jóvenes, más pequeñas, más débiles o que se encuentran en alguna situación de desventaja relativa.

En otras palabras, se trata de conductas repetidas que buscan imponer poder o control sobre alguien que tiene menos capacidad de defenderse en ese momento.

Por lo tanto, hoy más que nunca es importante esta conversación.

Muchas personas asumen que el bullying es simplemente un problema de mala conducta. Sin embargo, detrás de ese comportamiento pueden existir frustración, inseguridad, dificultades para regular emociones o incluso un deseo fuerte de sentirse aceptado o tener control en situaciones sociales.

Hunt dice que observar patrones puede ayudar a los padres a comprender mejor lo que ocurre. Por ejemplo, si el comportamiento aparece en momentos de estrés, durante cambios importantes o en conflictos con compañeros.

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También puede ser una señal de que el niño tiene dificultades para expresar lo que siente o para resolver problemas sociales.

“Esto no justifica el comportamiento”, aclara Hunt, “pero sí ayuda a los padres a pasar de simplemente reaccionar al problema a entender qué habilidad necesita desarrollar su hijo”.

Cómo hablar del tema con tu hijo y qué hacer

Uno de los mayores retos para los padres es iniciar una conversación cuando su hijo ha lastimado a alguien más. La especialista dice que lo mejor es hacerlo desde la calma y no desde la vergüenza o el castigo inmediato.

Cuando los niños se sienten atacados, suelen ponerse a la defensiva o cerrarse emocionalmente. Por eso, ella sugiere comenzar preguntando. Un ejemplo simple puede ser, “Me dijeron que hoy pasó algo con un compañero. ¿Puedes contarme qué ocurrió?”
Este tipo de preguntas abre la puerta para que el niño comparta su perspectiva.

Al mismo tiempo, es importante ser claro sobre los límites. Los padres pueden explicar que lastimar a otros no está bien, pero que están allí para ayudar a entender lo ocurrido y encontrar una forma de hacerlo mejor la próxima vez.

De acuerdo con Hunt, los niños aprenden responsabilidad cuando los adultos combinan expectativas claras con apoyo y guía. En casa, los padres pueden ayudar a sus hijos enseñándoles habilidades sociales y emocionales que quizás aún no han desarrollado.

Preguntas como “¿Cómo crees que se sintió tu compañero cuando pasó eso?” o “¿Qué podrías hacer diferente la próxima vez?” ayudan a que el niño reflexione sobre el impacto de sus acciones.

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T ambién es importante enseñar a ponerle nombre a las emociones, ya que muchos niños recurren a comportamientos hirientes porque todavía no saben expresar frustración, celos o decepción de manera saludable.

Además, hay que enseñar reparar el daño a través de acciones específicas como aprender a pedir disculpas, preocuparse por quien fue lastimado y buscar maneras de enmendar la situación ayuda a desarrollar empatía y responsabilidad.

¿Cómo actuar ante el bullying como padres y educadores?

Cuando ocurre una situación de bullying, la colaboración e ntre familia y escuela es fundamental para proveer las herramientas necesarias al enfocarse en e el trabajo en equipo, no la búsqueda de culpables.

Las escuelas pueden ofrecer información sobre cuándo y dónde ocurren los comportamientos problemáticos, mientras que los padres pueden compartir si el niño está atravesando cambios, estrés o dificultades emocionales fuera del colegio, para que puedan actuar a tiempo; mientras tanto ellos pueden observar cómo actuán lejos de la escuela.

Cuando los adultos trabajan juntos pueden enfocarse en desarrollar habilidades en el niño en lugar de limitarse a castigar la conducta”, agrega la especialista, quien indica observar datos sobre factores de estrés, cambios o desafíos emocionales que estén sucediendo fuera del entorno escolar.

Juntos, los adultos pueden enfocarse en desarrollar las habilidades del niño, en lugar de castigar la conducta. Esto puede incluir enseñar resolución de conflictos, estrategias de regulación emocional o brindar oportunidades estructuradas para practicar interacciones positivas con otros compañeros.

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Esta nota se realizó en colaboración con TMX.

*** Si usted o alguien que conoce necesita ayuda, la línea nacional de ayuda para casos de suicidio y crisis en EE. UU. está disponible llamando o enviando un mensaje de texto al 988***

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