Quinceañeras en California: Entre la nostalgia, la tradición y el alto costo de cumplir un sueño

Entre la nostalgia y el alto costo de una tradición, es como miles de hispanos celebran una quinceañera en California. Estos son los testimonios de cuatro familias antes y después de esta celebración, a la cual se aferran con el cariño de no soltar sus raíces y dejar en sus hijas un poco de México y Colombia.

Video Mi quinceañera: El costo de un sueño en California

FRESNO, California.- Pese a cruzar fronteras para buscar un mejor futuro en EEUU, miles de familias latinas llevan consigo su historia, sus tradiciones y su cultura. Entre ellas está la quinceañera, una celebración para sus hijas que están por cumplir 15 años y que simboliza la transición de la adolescencia a la vida adulta.

Durante los preparativos los padres o tutores se enfrentan a varios obstáculos económicos, emocionales e incluso llegan a experimentar choques culturales, pero la lucha para cumplir el sueño de sus hijas es más significativa y determinante, incluso más que el propio costo de la celebración.

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Cuatro familias de California, en donde el 41% de la población es latina, compartieron con N+Univision 21 la celebración de sus hijas. Estas son sus quinceañeras y lo que para ellas significa abrazar las tradiciones de sus padres.

“Nos quedamos sin trabajo y tenemos que mudarnos, pero yo le dije a una persona,‘la felicidad de mi hija no tiene precio’. Dios sabrá lo que sigue después”, compartió Jorge Juárez, campesino y padre de Esmeralda Juárez, una de las quinceañeras.

El sueño de toda una vida

Pese a que su padre se quedó sin trabajo, luego de que cerraran el rancho en el que laboraba, y que están a punto de mudarse de la casa en la que han vivido por años en Coalinga, California, con trabajo, amor y orgullo, los padres de Esmeralda lograron celebrar su quinceañera.

“No nos vamos a enfocar tanto en eso sino en que mi hija disfrute del momento. (…) Como de mis otras hijas nos ayudaron familiares, amigos, conocidos. (...) Ahorita también nos apoyaron, pero fue menos apoyo y también pues otra cosa, con la economía y todo eso que ha estado un poco más alto todo”, contó su madre, Blanca Vargas.

Organizar una quinceañera en el estado Dorado puede requerir una inversión de $8,000 a 45,000 dólares.

Pese al alto costo de esta celebración, los padres de Esmeralda superaron cada obstáculo. Su vestido, con una imagen de la Virgen de Guadalupe, lo mandaron a traer de México y su misa y fiesta la planearon en el patió de su casa, en la cual pasan sus últimos días, luego de que el propietario les pidiera el espacio.

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La joven celebró, sonrió y revivió aquellos recuerdos que sus padres alguna vez vivieron en su país natal, para luego terminar la noche rodeada de su familia en la pista de baile.

Esmeralda Juárez y sus padres (a la der.) durante la misa de su quinceañera.
Esmeralda Juárez y sus padres (a la der.) durante la misa de su quinceañera.
Imagen N+Univision 21


“Dice mucha gente, es un momento, ¿entiendes? Es un momento, pero es para toda su vida la felicidad de la niña”, comentó su padre.

Y así fue, pese a los obstaculos económicos, Esmeralda vivió un día inolvidable.

“Significa mucho para mí porque desde que estaba chiquita quería quinceañera y me ofrecían viajes y carro, pero dije no, mejor quiero la fiesta porque es una cosa que pasa una vez en tu vida”, compartió Esperalda.

“No quería quinceañera”

Por el contrario y a pocos kilómetros de Esmeralda, en Hanfornd, California, Elena Hernández no quería una fiesta de 15 años. Sin embargo, la invitación de sus padres a una quinceañera cambió por completo su decisión.

“Ella en particular no quería quinceañera al principio. La invitamos, bueno nos invitaron a una fiesta y se enamoró. Dijo, ‘quiero fiesta’. Dije, ‘bueno, empecemos con el ritual.

Vamos a empezar a buscar vestidos, la iglesia, fue la primera’”, compartió su padre, Juan Hernández.

Frente a esta decisión, sus padres tuvieron que ajustar la fiesta a sus recursos, pues en ningún momento habían destinado ni un solo dólar al ahorro de la misma.

Sin embargo, lo que pensaban gastar en toda la celebración, resultó ser lo mismo que pagaron por la remodelación de su patio, en donde decidieron que sería la fiesta.

Según expertos, que se dedican a vender todo lo relacionado con las quinceañeras, en este tipo de celebraciones siempre se paga más de lo estimado.

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Desde entonces, pasaron dos años. Todo estaba fuera del presupuesto y tiempo.

Sin embargo, su unión e ingenio, los llevó, en este momento, a estar a solo unos días de celebrar la quinceañera de Elena.

“Estoy otra vez emocionada, como que estuve planeando todo esto desde que tuve 11 años”, compartió la joven.

Elena Hernández luego de encontrar su vestido para su quinceañera.
Elena Hernández luego de encontrar su vestido para su quinceañera.
Imagen N+Univision 21


Mientras que su madre, Hilda Campos, con la mano en el corazón, no puede creer que la quinceañera que jamás planearon esté por celebrase.

“Para mí va a ser como ponerme un poquito en los zapatos de ella y vivir lo que es, el ver que una niña cumpla sus 15 años…, y si logramos el objetivo, de que sea todo un éxito, de que esté la familia, de que estén sus amigos, de que estén las personas que ella quiere y que queremos, entonces, yo creo va a ser algo inolvidable”, relató Campos.

Además, dijo, que esta quinceañera no solo es una celebración, es una prueba de su amor.

“No importa lo que hagas, en tu casa están tus papás y siempre vas a contar con nosotros en las buenas y en las malas”, concluyó, a la espera de la gran celebración.

Una quinceañera fuera de Colombia

Para los colombianos, Andrés Estrada y Carolina Patiño el reto más grande durante los preparativos de la quinceañera de su hija Mariana Estrada fue decifrar los rituales que no se acostumbran en Colombia, pero que en el Valle Central de California son ya una transformación de la costumbre.

Mariana Estrada y su compañero de vals el día de su quinceañera.
Mariana Estrada y su compañero de vals el día de su quinceañera.
Imagen N+Univision 21


“He estado en quinceañeras cantando en las misas y siempre hay mucho protocolo de muchas cositas, que la bendición de la cadena, que la bendición del peluche, que la bendición de una cantidad… que nosotros en Colombia no lo manejamos”, compartió Carolina.

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Pese a estos nuevos protocolos y a la adaptación de los mismos, Estrada y Patiño están agradecidos de que su hija viviera una quinceañera con costumbres colombianas en el lugar que ahora llaman hogar en Fresno, California.

“Yo estoy muy emocionado, en mi caso, porque pues es mi hija la mayor. Para mí todavía no es el cambio de niña a mujer porque para mí sigue siendo una niña, pero sí es una transición definitivamente y muy bonito para ella y para nosotros”, contó su padre.

Esta celebración no solo fue una representación de la cultura de una familia hispana luego de años de haber migrado a EEUU, sino que también se convirtió en la excusa perfecta para ver a los suyos, a quienes no veían desde hace años.

“La niña está preciosa y está feliz y eso a mí me llena porque pues esa chiquilla es un tesoro. Entonces, yo me siento, ¿cómo se llama? Privilegiada de estar aquí”, compartió su tía, Blanca Henao, quien viajó desde Colombia para acompañar a la familia.

Por su parte, Mariana compartió que el celebrar su quinceañera significó abrazar una nueva etapa.

“Es muy bonito porque uno ve desde cuando era bebé y ahora que ya es uno una señorita, que ya se va a graduar, que ya va a salir adelante y eso no es cualquier cosa, es muy importante”, expresó.

Quiero una quinceañera ‘porque es mi cultura’

“Es simplememente estresante, angustioso porque a veces nos equivocamos en los bailes y a veces no. Pero quiero decir, hoy lo hicimos bastante bien (…) así que
simplemente estoy emocionada de que llegue mi quinceañera”, compartió Brianna Nava, luego de un ensayo de su vals, semanas antes de su gran celebración.

Brianna Nava durante los ensayos de sus coreografías para el vals de su quinceañera.
Brianna Nava durante los ensayos de sus coreografías para el vals de su quinceañera.
Imagen N+Univision 21


La adolescente, de padres mexicanos, nació en EEUU y el tener una quinceañera va más allá de una fiesta, es parte de su sentido de pertenecia.

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“Prefiero tener mi quinceañera porque es simplemente mi cultura. Somos mexicanos, así que, ya que estamos aquí, bien podríamos demostrarlo en lugar de hacer unos Sweet 16”, explicó.

La madre de Brianna, Sandra Nava, tenía un presupuesto de $10,000. Sin embargo, gastó más de lo que esperaba.

“Es mucho, pero es como le digo a mi esposo, es una vez y siempre va a recordar este momento y siempre lo vamos a revivir por las fotos y todos los videos que vamos a tener de ella”, contó la mexicana.

En este tipo de celebraciones, los padres llegan a hacer sacrificios, pero en el caso de Brianna, su madre tomó una decisión más personal.

“Yo de niña, a mí me gustaba bailar mucho. Yo le decía para que le voy a pagar a alguien si yo lo puedo hacer. Y dijo, ‘¿estás segura, mami?’ Y dije, ‘sí’. So y luego ese momento, como trabajo mucho, ese momento de estar con ella y estar siendo parte de estas coreografías, se me hace más bonito, más especial”, relató.

Para Sandra ver a su hija abrazando las tradiciones mexicanas por encima de las de EEUU, es el mejor regalo.

“Ella al querer una quinceañera en vez de un Sweet 16 me deja saber que, se me hace a mí un orgullo porque pues yo soy de México y pues viéndola a ella, ella fue la que dijo, ‘quiero tener todo lo que es de México, quiero ir a misa, la quinceañera, quiero estar con toda mi familia’. So es muy bonito”, expresó.

El día de su quinceañera tras salir de misa, Brianna compartió que se sentía muy feliz y diferente.

“Me siento como una persona cambiada, me siento como una mujer adulta (…). Sinceramente me encanta tener mi quinceañera y estar aquí con mi familia. Mucha gente viene a visitarme desde L.A., que no he visto desde hace tiempo. Así que estoy realmente feliz de estar con mi familia”, expresó la joven.

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Tras vivir lo que siempre soñó al lado de sus padres, familia y amigos, la mexicoamericana está lista para dar sus siguientes pasos, dejando en alto sus raíces.

Brianna y su mamá, Sandra Nava, el día de su quinceañera.
Brianna y su mamá, Sandra Nava, el día de su quinceañera.
Imagen N+Univision 21


“Yo no tuve una quinceañera grande como ella y mirarla a ella, mirarla cómo está creciendo me da sentimiento, pero me da mucha emoción porque la veo que está creciendo en una niña muy, ah, es muy inteligente y sabe lo que quiere en su vida”, dijo la madre de Brianna.

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