Trump afirma que Lindsey Graham fue "una fuerza de la naturaleza"

Este martes tuvieron lugar en Washington DC el tributo y servicio funeral del fallecido senador Lindsey Graham, quien fue despedido en el Capitolio y en la Catedral Nacional por las principales figuras de la administración Trump, encabezados por el presidente Trump y el vicepresidente Vance, así como por el Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky.

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El fallecido senador por Carolina del Sur, el republicano Lindsey Graham, fue despedido este martes en un tributo y funeral con honores en el Capitolio y en la Catedral Nacional en Washington DC, en los que participaron las principales figuras del gobierno, encabezadas por el presidente Donald Trump, y Jefes de Estado foráneos como Benjamin Netanyahu y Volodymyr Zelenski, de Israel y Ucrania, respectivamente.

Graham murió súbitamente el 11 de julio pasado en su casa en Washington DC, a los 71 años de edad. Sobre él, el presidente Trump dijo que sentía profunda gratitud pero también tristeza por la partida de quien llamó "un gigante del senado" y "un verdadero americano que se fue muy pronto".

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El presidente dijo sobre el fallecido senador que fue "un gran político" que sirvió "al país que amó. No hubo nadie como Lindsey GRaham, el primero en hacerte reir y el ultimo con quien querías una pelea".

Para Trump, Graham era "una fuerza de la naturaleza, y lo extrañaré". Consideró que "su mejor momento" tuvo lugar cuando defendió la nominación del actual juez de la Corte Suprema, Brett Kavanaugh, ante el Senado en 2018.

El presidente también contó la anécdota de cómo había revelado públicamente el número de celular de Graham durante la campaña electoral, recitando el número en la catedral, pero dijo que el senador fue quien se rió último porque "Lindsey no dejó de llamarme durante los siguientes 10 años".

El funeral se realizó en una Catedral Nacional a su máxima capacidad, en una ceremonia católica, en la que el féretro con el cuerpo de Graham reposaba frente al altar. Trump, sentado en primer línea en el lugar más próximo al ataúd, estaba acompañado a su izquierda por el vicepresidente JD Vance.

Entre los presentes también se encontraban los líderes de dos países que libran guerras distintas: Benjamin Netanyahu, de Israel, y Volodymyr Zelenskyy, de Ucrania, un reconocimiento al papel de Graham como uno de los principales defensores del poder de Estados Unidos y de sus fuerzas armadas para intervenir en los problemas del mundo.

También se unieron a los bancos de la iglesia funcionarios del gabinete de Trump, entre ellos el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, así como el juez de la Corte Suprema, Brett Kavanaugh, senadores y legisladores actuales y anteriores.

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Al cierre de esta nota, el servicio funeral en la Catedral Nacional aún no culminaba.

El senador Lindsey Graham fue hijo de propietarios de salas de billar que llegó a convertirse en uno de los políticos estadounidenses más influyentes de su generación, tanto en el país como en el extranjero.

Más temprano en la mañana, el ataúd de Graham había llegado al Capitolio de EEUU cubierto con la bandera, para recibir un homenaje en el lugar donde el republicano se desempeñó durante más de 30 años como un negociador incansable que hablaba, reía y presionaba a sus colegas para que tomaran medidas.

Un lugar de honor para "despedirnos por última vez"

Los actos en honor al senador Graham tendrán lugar durante dos días. El entierro será el miércoles en Carolina del Sur, el estado natal de Graham. La Base Conjunta de Charleston será renombrada en su honor, según informó la Casa Blanca.

Graham falleció probablemente a causa de una rotura aórtica, según los resultados preliminares. Acababa de regresar de un viaje relámpago a una cumbre de la OTAN en Turquía, donde celebró su cumpleaños, y de una visita a Ucrania.

Al servicio matutino celebrado en la Rotonda del Capitolio asistieron el vicepresidente JD Vance, otros funcionarios de la administración Trump y legisladores, así como la hermana de Graham, la ahora senadora Darline Graham, quien fue designada por el gobernador del estado para cubrir el resto del mandato de su hermano.

Vance describió a Graham como un hombre de estatura "audaz" —"quien irrumpió con audacia en el Senado" con la chaqueta de su traje abierta— y a quien era imposible no apreciar.

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"Lindsey fue una figura destacada", dijo el líder de la mayoría del Senado, John Thune, conteniendo las lágrimas durante su discurso.

Elegido por primera vez para el Congreso en la revuelta republicana de 1994 que llevó al Partido Republicano al poder, Graham formó parte de una nueva era de conservadores que ocuparon sus escaños en la Cámara de Representantes —y fue uno de los primeros republicanos de su estado sureño desde la Reconstrucción.

Rápidamente saltó a la fama como uno de los responsables del juicio político contra el presidente demócrata Bill Clinton, y fue elegido para el Senado en las elecciones de 2002. Allí formó una alianza con el senador John McCain, un republicano de Arizona, y el senador Joe Lieberman, un independiente de Connecticut, en lo que se convertiría en los "tres amigos", que recorrían el mundo centrados en temas de seguridad nacional.

Vance describió cómo discutió con Graham por el firme apoyo del senador a la ayuda a Ucrania, tema que ha dividido al Partido Republicano, pero elogió su legado —coincidiendo con Trump— al decir que Kavanaugh "no estaría en la Corte Suprema" de no ser por la "feroz defensa" de Graham durante la audiencia de confirmación.

Durante décadas, Graham había estado en el centro de la acción —como miembro de prácticamente todos los grupos bipartidistas del Congreso— con una capacidad incansable para transformarse y adaptarse a las realidades políticas, especialmente cuando se trataba de Trump.

Uno por uno, muchos de los colegas de Graham se despidieron de él en la Rotonda. La senadora Katie Britt, republicana por Alabama, colocó ambas manos sobre su ataúd y luego se llevó la mano al corazón. La senadora Tammy Duckworth, demócrata por Illinois, saludó desde su silla de ruedas. El exsenador Richard Burr, republicano por Carolina del Norte, se inclinó y le dio un breve beso, y el senador John Kennedy, republicano por Luisiana, chocó el puño con él.