La temporada de incendios forestales en Estados Unidos se adelantó y ya registra cifras históricas que mantienen en alerta a autoridades y especialistas. En lo que va de 2026, casi 30 mil incendios han consumido más de 2 millones de acres, el doble del promedio de la última década y la mayor superficie arrasada en 14 años.
El inicio de la temporada de incendios en EEUU rompe récords y amenaza con un verano devastador
Entre los factores que están agravando la crisis destacan la intensa sequía, la baja acumulación de nieve, el aumento de vegetación seca y la posible llegada de un "súper" fenómeno de El Niño
Los incendios han golpeado con fuerza distintas regiones del país: Georgia enfrenta una destrucción inédita de viviendas; Nebraska sufrió el mayor incendio de su historia y California ya registra siniestros tempranos con evacuaciones masivas. Expertos advierten que las condiciones climáticas apuntan a un verano especialmente peligroso.
Entre los factores que están agravando la crisis destacan la intensa sequía, la baja acumulación de nieve, el aumento de vegetación seca y la posible llegada de un "súper" fenómeno de El Niño, combinado con temperaturas cada vez más altas que favorecen la rápida propagación del fuego.
Georgia rompe récord histórico de viviendas destruidas
El sureste de Estados Unidos concentra la mayor cantidad de incendios registrados este año, particularmente en Georgia, Florida y Carolina del Norte. Solo Georgia acumula más de 3 mil incendios y 83 mil acres quemados, casi ocho veces más superficie afectada que el promedio de los últimos cinco años.
Las autoridades estatales atribuyen la gravedad de la situación a una sequía prolongada desde finales de 2025, además de fuertes vientos y aire extremadamente seco.
Uno de los casos más graves fue el incendio Highway 82 Fire, ocurrido en abril, que destruyó más de 120 viviendas, convirtiéndose en el incendio con más casas arrasadas desde que existen registros en la década de 1950. Las investigaciones apuntan a que el fuego habría iniciado por un globo de fiesta que cayó sobre una línea eléctrica.
Además, el humo de algunos incendios llegó hasta Atlanta, mientras que en Florida las llamas avanzaron cerca de Jacksonville y zonas próximas a Miami, afectando a comunidades poco acostumbradas a este tipo de fenómenos.
Nebraska sufrió el incendio más grande de su historia
Las Grandes Llanuras también atraviesan una temporada crítica. Nebraska, Colorado, Kansas y Dakota del Sur concentran algunas de las mayores extensiones quemadas del país.
El incendio Morrill Fire, registrado el 12 de marzo en Nebraska, avanzó con rapidez extrema impulsado por fuertes ráfagas de viento y consumió 642 mil acres en menos de un día, convirtiéndose en el mayor incendio forestal en la historia del estado y el más grande de Estados Unidos este año.
El fuego atravesó la localidad de Oshkosh y obligó a los residentes a activar aspersores en sus viviendas mientras llegaba apoyo adicional de bomberos. El incendio dejó además una persona muerta.
Hasta el 21 de mayo, Nebraska representaba cerca del 40 % de toda la superficie quemada en Estados Unidos durante 2026.
California teme una temporada aún más destructiva
Aunque el pico de incendios en el oeste estadounidense suele registrarse en verano y otoño, California ya enfrenta incendios importantes en plena primavera.
En la isla Santa Rosa, frente a la costa del sur de California, un incendio ha destruido más de 17 mil acres y amenaza especies únicas de flora y fauna. Otros incendios en los condados de Riverside y Ventura provocaron alertas de evacuación para decenas de miles de personas.
Especialistas advierten que el invierno anormalmente seco y el calor récord de marzo redujeron drásticamente la acumulación de nieve en el oeste del país, dejando la vegetación seca mucho antes de lo habitual.
Además, las lluvias recientes podrían agravar el problema al generar más vegetación que posteriormente funcionaría como combustible para futuros incendios. Meteorólogos también alertan que el desarrollo de El Niño podría provocar tormentas secas y caída de rayos capaces de iniciar nuevos focos de fuego.
Expertos alertan por efectos a largo plazo
Investigadores y autoridades forestales coinciden en que el panorama podría empeorar durante el verano. También preocupa que muchos estados no lograron realizar suficientes quemas prescritas, una estrategia preventiva utilizada para eliminar vegetación acumulada y reducir el riesgo de incendios severos.
En Florida, por ejemplo, las quemas controladas se encuentran entre las más bajas de los últimos 25 años. Especialistas advierten que esta falta de prevención podría aumentar no solo el riesgo actual, sino también el de los próximos años.




