Juan Gabriel a 10 años de su partida: así fue el último camino del Divo de Juárez

“Cuando uno se va, pues lo único que se lleva es lo que da”, decía Alberto Aguilera, un artista y un hombre que lo había dado todo.

Video 10 años sin Juan Gabriel: así fueron sus últimas horas de vida

El 28 de agosto de 2016, la música en español perdió una de sus voces más grandes. Ese día, en Santa Mónica, California, murió Alberto Aguilera Valadez, mejor conocido como Juan Gabriel. El hombre que convirtió sus heridas, sus amores y sus recuerdos en canciones que terminaron perteneciendo a millones, había muerto a los 66 años.

Pero mientras el mundo comenzaba a despedirlo, pocos podían imaginar la dimensión del último capítulo de una vida marcada por el éxito, la controversia y una extraordinaria conexión con el público.

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Juan Gabriel había comenzado ese camino en Los Ángeles. Para entonces, ya era una leyenda. Había ofrecido miles de conciertos y compuesto más de dos mil canciones. Cada escenario parecía quedar pequeño frente a las multitudes que lo seguían.

“Cuando uno se va, pues lo único que se lleva es lo que da”, decía.

Y él lo había dado todo.

Su muerte provocó una conmoción que cruzó fronteras. En la Ciudad de México, miles de personas salieron a las calles para acompañar sus restos. El Palacio de Bellas Artes volvió a abrir sus puertas para recibirlo, por cuarta ocasión, como había ocurrido con algunas de las figuras más importantes de la cultura mexicana.

Era el último homenaje para un artista que durante décadas había vivido entre los reflectores y el misterio.

Juan Gabriel sabía perfectamente cuándo aparecer y cuándo desaparecer. Era perfeccionista hasta en la manera de proteger su intimidad. Frente a las preguntas sobre su vida personal, respondía con frases que se convirtieron en leyenda.

—¿Juan Gabriel es gay?
—¿A usted le interesa mucho?
—No, yo pregunto.
—Dicen que lo que se ve no se pregunta.

Video Juan Gabriel: a 10 años de su muerte recordamos sus entrevistas y homenajes

Detrás de esa figura pública había una historia profundamente ligada a su madre, Victoria. Su muerte, en 1974, dejó una herida que terminó convertida en una de las canciones más grandes de la música en español: “Amor eterno”.

Cada vez que Juan Gabriel subía al escenario y veía entre el público a madres, abuelas y mujeres jóvenes, decía encontrar en ellas el recuerdo de su madre. “Ahí es que yo veo a mi mamá que está presente”, confesó.

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En 2014, después de sufrir una grave neumonía, protagonizó una de sus entrevistas más singulares. En lugar de permitir que alguien más lo entrevistara, Alberto Aguilera entrevistó a Juan Gabriel. El personaje conversó consigo mismo, dejando una escena tan inesperada como memorable.

Ese mismo año, la gira “Volver” lo devolvió a los escenarios. Pero su cuerpo comenzaba a pasar factura. Sufría ya de padecimientos como diabetes, hipertensión, problemas cardíacos y sobrepeso, debilitando al artista. Pero nada lo detuvo. Aun así, siguió cantando.

Dos días antes de su muerte ofreció su último concierto. Subió al escenario sin saber que aquella sería su despedida.

Juan Gabriel se fue el 28 de agosto de 2016, pero su voz quedó suspendida en miles de canciones y en la memoria de generaciones.

Video “Lo que se ve no se pregunta”: Juan Gabriel