A casi un año del desplome del techo de la discoteca Jet Set en Santo Domingo, que dejó 236 muertos y más de 180 heridos, Brian Saldaña afirma que el dolor no se ha ido, pero ahora tiene otro motor: exigir justicia.
“Nuestra casa no es lo mismo”: viudo de víctima del Jet Set pasó del duelo a la búsqueda de justicia
A un año del colapso en la discoteca Jet Set en Santo Domingo, Brian Saldaña revive la noche en que perdió a su esposa Ruth Elisa Seija Jerez, a la vez que denuncia fallas en el proceso legal, y revela por qué cree que las demandas no llevarán a prisión a los responsables.
El productor de televisión perdió a su esposa, Ruth Elisa Seija Jerez, la noche del 8 de abril de 2025. Desde entonces, su vida cambió por completo, no solo emocionalmente, sino también en su rol como padre.
“Vivir este año ha sido muy difícil”, dice. “Nuestra casa no es lo mismo. Ha sido una falta muy enorme para nosotros”, relata, al describir el vacío que dejó quien era el eje familiar y el equilibrio del hogar.
La noche del desastre: “todo era un caos”
Saldaña recuerda que ese día comenzó como cualquier otro. Su esposa salió a una fiesta en el Jet Set poco después de las 10 de la noche, tras despedirse de él y de su hijo sin imaginar lo que ocurriría horas después.
Pasada la una de la madrugada, comenzó a preocuparse. “Ella siempre regresaba temprano y no me había llamado ni escrito”, cuenta. La incertidumbre creció hasta que revisó redes sociales.
“Vi en redes sociales que el techo del Jet Set se había desplomado. Empecé a llamarla, pero no contestaba. Decido levantarme de la cama y me voy para el Jet Set”, recuerda sobre esos minutos de angustia.
Al llegar al lugar, describe un escenario caótico. Encontró el auto de su esposa en el estacionamiento, lo que confirmó sus temores. “Ahí entendí que ella no había salido”, relata.
Tras horas de búsqueda, una paramédica le dijo que había sido trasladada a un hospital. Finalmente llegó al Hospital Gautier, donde recibió la noticia que cambiaría su vida para siempre.
“La doctora dijo que habían llegado dos personas sin vida. Una prima mostró su foto y lo demás es historia”, recordando aún con dolor cómo confirmó la muerte de su esposa.

“Nunca dieron la cara”: críticas a dueños del Jet Set
Saldaña es contundente al referirse a los dueños del establecimiento, especialmente a Antonio y Maribel Espaillat, a quienes responsabiliza directamente por la tragedia.
“Nunca se apersonaron al lugar ni tuvieron contacto con los familiares, es lo que más rabia me da. Ese video pidiendo perdón fue desatinado”, afirma, en referencia a las disculpas públicas que surgieron tras el colapso.
Según su versión, la tragedia pudo evitarse. “Sobrecargaron el techo y nunca cerraron para repararlo. Por eso pasó todo”, asegura, insistiendo en que hubo negligencia. “tienen que pagar por los errores que cometieron”.
El momento en que los hermanos fueron detenidos representó para él un breve alivio. Sin embargo, la posterior liberación bajo medidas cautelares reavivó su frustración. “Antonio y Maribel están en su casa tranquilamente”.
Agrega que la disposición de las autoridades está hecha a su medida. “Cualquier otra persona estaría presa”, señala, al cuestionar lo que considera un trato desigual dentro del sistema judicial dominicano.
“Ese señor se anotó 236 víctimas y está en su casa tranquilamente sin hacer nada”, reclama preguntándose por qué no están presos y luego del inicio de la audiencia preliminar el lunes 6 de abril.

El movimiento de víctimas y una lucha que crece
Con el paso de los meses, familiares y sobrevivientes comenzaron a organizarse. Hoy, el movimiento supera las 200 personas activas que buscan visibilizar el caso y presionar por justicia.
“El movimiento surgió a finales de año. No lo manejo yo, pero soy parte”, explica Saldaña, quien ha sido una de las voces más constantes desde el inicio.
También denuncia falta de apoyo institucional. “El gobierno no ha dicho nada en un año. Eso también es parte del problema”, afirma sobre lo que percibe como silencio oficial.
Actualmente existen más de 300 demandas relacionadas con la tragedia. Algunas buscan acuerdos económicos, mientras otras, como la de Saldaña, apuntan a consecuencias penales.
“Se han sentado con mis abogados, pero no hemos llegado a ningún acuerdo”, revela. Su postura ha sido firme desde el inicio: llevar el caso hasta las últimas consecuencias.
Un sistema que no garantiza castigo
Saldaña advierte que, incluso si hay una condena, es probable que los responsables no pisen la cárcel debido a limitaciones del código penal vigente.
“La pena máxima es de dos años. Con el tiempo que ya ha pasado, podrían no cumplir prisión”, explica, un detalle de la justicia que ha generado preocupación entre otras familias afectadas.

“Lo único que queda es dañarle la reputación”
Para Saldaña, la idea de justicia ha cambiado con el tiempo. Lo que comenzó como una esperanza de castigo ejemplar hoy se enfrenta a una realidad más compleja.
“Lo van a condenar porque la sociedad lo exige, pero será una condena mínima”, afirma, convencido de que el sistema no responderá como esperan las víctimas.
Aun así, encuentra un sentido en la lucha. “Si algo logramos, es que todos sepan quién es esa persona”, dice sobre el daño reputacional a los señalados.
Finalmente, resume el sentir de muchas familias: “Tiene que haber una respuesta contundente que pueda aliviar un poco esa carga que llevan los familiares y las víctimas. Eso es lo que esperamos”.
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