La mañana del 6 de diciembre de 2025, Ángel Santiago Tafolla se trasladó a su trabajo ubicado en el condado de Orange, California. Al llegar, se colocó el uniforme de Magnolia Car Wash y comenzó a atender a los clientes como lo había hecho desde el 25 de agosto de 2025. El día transcurría con normalidad para el residente de Anaheim y ciudadano estadounidense. Mientras laboraba, observó la llegada de cinco vehículos de donde descendieron cerca de 20 hombres con los rostros cubiertos y armas de fuego.
"Mi ciudadanía no significa nada": estadounidenses arrestados por el ICE por su apariencia latina y color de piel
Ciudadanos de Estados Unidos testificaron en un juicio en una corte de California sus detenciones durante operativos de agentes migratorios a pesar de identificarse con documentos oficiales. Denunciaron casos de racismo al ser detenidos por su color de piel y apariencia latina.
Inmediatamente, ocho de ellos lo rodearon. Mientras uno desenfundaba su arma de cargo y le apuntaba, otro más le gritó en español: “Detente”. En ese momento entró en pánico e intentó correr.
“Alrededor de ocho de ellos me rodearon. Uno me apuntó con un arma y otro me gritó en español: "¡Detente!". Yo había estado quieto, pero cuando vi que el oficial me apuntaba con su arma, entré en pánico e intenté correr. Pero no había a dónde ir porque estaba rodeado”, recordó.
Al tratar de arrestarlo, uno de los elementos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) le “apuntó su pistola eléctrica (taser) y la disparó”. Tafolla observó cómo la electricidad se disipaba a través del aire. Para su fortuna, el agente no acertó.
“Mi ropa estaba mojada por el autolavado y no sé qué habría pasado si me hubiera alcanzado. Temo que me habrían matado o herido gravemente”, expresó.
Su testimonio bajo juramento forma parte de las pruebas incluidas en la denuncia presentada en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Central de California contra distintos funcionarios migratorios y del gobierno federal por supuestos actos raciales durante las redadas. Las narraciones también, algunas anónimas, describen los métodos supuestamente utilizados por el ICE para identificar y detener a personas por su color de piel y vestimenta.
Distintas organizaciones han denunciado la falta de protocolos utilizados por los agentes durante los operativos, así como los métodos durante los arrestos de personas inmigrantes o ciudadanos estadounidenses supuestamente confundidos.
Esta semana, N+ Univisión documentó el lenguaje expresado por personal del ICE en el sur de California para referirse a los migrantes. La difusión de estas grabaciones, donde se escuchan los despectivos “wets" o "tonks", forma parte de la evidencia presentada en una demanda de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), que busca frenar las detenciones presuntamente basadas en perfiles raciales por parte del Departamento de Seguridad Nacional.
"¿Eres estadounidense? ¡Habla en inglés entonces!"
En su testimonio, Ángel Santiago Tafolla asegura que se detuvo al escuchar la detonación del arma. Inmediatamente expresó: "¡Espera, soy estadounidense!, ¡No soy ilegal, soy ciudadano estadounidense!". En respuesta expresaron: "¡No, no, cállate, cállate!".
Según Tafolla, les reiteró que era norteamericano y les pidió ir a su casillero para sacar su billetera y mostrarles su ID y pasaporte. Los elementos se negaron, cuestionaron la autenticidad de los documentos y le reiteraron su nacionalidad de algún país latino. Mientras insistía, lo empujaron. Cayó de rodillas, lo esposaron y lo metieron en un vehículo sin distintivos del ICE. Sus compañeros de trabajo, e incluso el gerente del lavado, trataron de defenderlo, pero los agentes no se detuvieron.
“En la camioneta, me bajaron la gorra sobre los ojos para que no pudiera ver. Estaba esposado y no podía acomodarme la gorra, así que estuve cegado durante el trayecto. Se sentía como un secuestro de los que se ven en las películas cuando le ponen una bolsa en la cara a la víctima”, mencionó en su testimonio.
Desesperado, Tafolla no dejó de insistir en su origen. En respuesta, uno de los agentes expresó: "¿Eres estadounidense? ¡Habla en inglés entonces!". Tafolla describió que en algún momento le quitaron la gorra y le tomaron una foto para consultar si tenía situación irregular. Los elementos se dieron cuenta de que él siempre les dijo la verdad.
“Cuando finalmente se dieron cuenta de que soy estadounidense, estaban confundidos. Dijeron: ‘¿Cómo es que eres estadounidense?’ y yo dije: ‘Les he estado diciendo todo este tiempo que revisaran mi identificación’. Me preguntaron por qué corrí y les dije que fue por la forma en que llegaron. Si simplemente se hubieran acercado a mí y me hubieran pedido ver mi identificación, no habría corrido”, expresó en la declaración.
Su testimonio culmina cuestionando los métodos del ICE y lamentando su color de piel.
“Siento que fui detenido porque soy latino. Mis compañeros de piel clara que también corrieron no fueron perseguidos ni detenidos. Fue puro racismo”.
“Mi ciudadanía no significa nada”: El caso de A.V
Otro de los testimonios es el de A.V., un ciudadano de Estados Unidos de 32 años. En su declaración menciona su ascendencia latina y habitar en el condado de Los Ángeles desde 2017. Según su narración, el domingo 24 de agosto de 2025, trabajaba en Alamo Car Wash en Walnut, California. A las 9:35 de la mañana, mientras tomaba los pedidos de los clientes, ingresaron distintos vehículos. De ellos descendieron personas con el rostro cubierto, armas de fuego, algunos vestidos de civil y otros con uniformes verdes y con las leyendas "Police" y "U.S. Border Patrol".
Uno de ellos lo empujó contra un vehículo y le exigió identificación. Al mostrarle su ID, la tomó y la comenzó a analizar.
“El agente la tomó y usó una pequeña máquina portátil para escanear o verificar algo en ella. Vi que aparecían imágenes de otros hombres latinos en la pantalla, pero no eran yo”, menciona el testimonio.
Al revisar el documento, el agente aseguró que era falso. En ese momento entró en “shock” al recordar que esa semana el mismo documento le sirvió para obtener su licencia de manejo.
Por el temor a ser detenido, siempre cargo el pasaporte
A.V le reiteró al agente su nacionalidad y le pidió permiso para abrir su mochila y sacar su pasaporte, que empezó a cargar desde junio de 2025 por el temor a ser detenido por su origen latina.
“He estado llevando mi pasaporte conmigo por miedo a que algo así sucediera, ya que tenía miedo de ser detenido dado que parezco latino, hablo español y trabajo en un autolavado”, indicó en su declaración.
Después de algunos minutos, un segundo agente analizó el ID, comprobó la autenticidad y lo liberaron. A.V lamentó el actuar de los agentes migratorios y expresó, en su declaración, lo que para él representa ser ciudadano norteamericano.
“Desde que esto sucedió, me he sentido terrible. Siento que no tengo ninguna sensación de seguridad, que mi ciudadanía no significa nada. Parece que, en cualquier momento, podría ser detenido nuevamente simplemente por mi apariencia, el idioma que hablo y dónde trabajo. Me siento ansioso, estresado y deprimido”.
Tengo la piel morena
La visita a un restaurante de comida rápida se convirtió en un episodio de terror para J. A. P.. La tarde del 27 de marzo de 2026 tomó a su hijo de dos años y ambos subieron a su vehículo. Ciudadano estadounidense nacido en California, el joven de 21 años condujo hasta el establecimiento ubicado en el 718 W. Highland Avenue, San Bernardino.
Después de estacionarse, observó el arribo de seis vehículos con vidrios polarizados. Los conductores lo rodearon, impidiéndole abrir la puerta.
“No podía dar marcha atrás ni abrir la puerta de mi auto. Algunos de los vehículos no tenían placas de matrícula. Había alrededor de uno o dos hombres en cada vehículo. Todos los hombres, excepto uno, llevaban mascarillas en la cara”, explicó en su declaración.
Uno de los conductores lo cuestionó en español sobre su nacionalidad y si tenía green card. Mientras les respondía que no tenía motivos para contestar las preguntas y les pedía argumentos para detenerlo, su hijo comenzó a llorar.
En ese momento les mostró su pasaporte, el cual cargaba desde el momento en el cual tuvo conocimiento de las redadas del ICE en su vecindario. Al mostrárselo, los elementos le expresaron: “Podría ser falso”.
“Esperaba que, al ver mi pasaporte estadounidense, se fueran porque mi hijo estaba asustado y llorando. Pero regresaron y siguieron haciéndome preguntas. Los oficiales dijeron que mi pasaporte podía ser falso y que no podían confiar en mi palabra”, menciona el testimonio.
Al no dejarlo ir, describió que se quedó en silencio, lo que alejó a los agentes. Al paso de los días siente temor y considera su detención por motivos raciales relacionados con su color de piel.
“Sentí que los oficiales de ICE me visibilizaron y atacaron porque tengo la piel morena y parezco latino. No sabían nada de mí aparte de que tengo la piel morena, pero me hablaron en español y cuestionaron mi estatus legal en mi país”.




