Cuando los niños olvidan su almuerzo, no pueden resolver un problema de matemáticas o no saben cómo llegar a algún lugar, el instinto de los padres puede ser intervenir de inmediato. Pero a veces, el problema es una oportunidad.
En una era de respuestas instantáneas, los educadores dicen que hay razones para dejar que los niños se esfuercen un poco
Expertos en desarrollo y educadores afirman que los niños necesitan oportunidades para enfrentarse a problemas cotidianos, ya que resolverlos es una habilidad que debe practicarse. El reto para los padres es saber cuándo ayudar y cuándo dar un paso atrás. Existe una diferencia entre ayudar a los niños a superar situaciones difíciles y eliminar el problema antes de que tengan la oportunidad de intentarlo.
Expertos en desarrollo y educadores afirman que los niños necesitan oportunidades para enfrentarse a problemas cotidianos, ya que resolverlos es una habilidad que debe practicarse.
El reto para los padres es saber cuándo ayudar y cuándo dar un paso atrás. Existe una diferencia entre ayudar a los niños a superar situaciones difíciles y eliminar el problema antes de que tengan la oportunidad de intentarlo. En una época en la que una respuesta o la ayuda generada por inteligencia artificial pueden estar a segundos de distancia, darles a los niños espacio para resolver las cosas por sí mismos puede resultar difícil.
El aspecto que toma la independencia depende de la edad, las capacidades y las circunstancias de cada niño, pero los expertos señalan que significa aprender a planificar, tomar decisiones, resolver problemas, recuperarse de los errores y descifrar qué hacer a continuación. Así es como los expertos aconsejan a los padres brindar a los niños más oportunidades para practicar estas habilidades.
Haz una pausa antes de intervenir
Los niños tienen un acceso sin precedentes a la información, mientras que la tecnología ha dado a los padres más formas de monitorear la vida de sus hijos. Pueden rastrear la ubicación de sus hijos, ver sus calificaciones en tiempo real y enviar correos electrónicos a los maestros de inmediato. Esto significa que los padres pueden intervenir antes de que sus hijos tengan la oportunidad de darse cuenta de que hay un problema, y mucho menos de encontrar una solución.
Esta conveniencia tiene su lado negativo, señaló la Dra. Dana Suskind, profesora de cirugía y pediatría en la Universidad de Chicago y autora del libro "Human Raised".
"Creo que lo más importante que podemos darles a los niños no es la respuesta, sino la experiencia de resolverlo por sí mismos", dijo Suskind. Cuando los padres intervienen de golpe, agregó, los niños se ven privados de oportunidades para practicar habilidades como hacer una pausa antes de actuar, recordar lo que funcionó anteriormente y probar nuevas soluciones.
Si los niños rara vez tienen que lidiar con dificultades, puede generarles una gran ansiedad cuando deben resolver algo por su cuenta, indicó la Dra. Stephanie Carlson, directora del Instituto de Desarrollo Infantil de la Universidad de Minnesota.
Cuando hay un peligro real, los padres deben intervenir, pero cuando hay menos en juego, pueden detenerse y analizar el problema juntos. Esto podría implicar hacer a los niños preguntas abiertas: ¿Qué opinas? ¿Qué podría pasar? ¿Cómo podrías solucionar esto? ¿Qué más podrías intentar?
Permite que los niños experimenten el aburrimiento
Permitir que los niños se aburran, se frustren, se impacienten o se pongan nerviosos puede apoyar su aprendizaje y prepararlos mejor para la edad adulta, según los expertos.
El aburrimiento puede fomentar la creatividad y el juego, al tiempo que ayuda a los niños a desarrollar confianza y resiliencia, afirmó Kiryn Hoffman, directora ejecutiva del National Children’s Museum en Washington, D.C.
En "10 Rules for Raising Kids in a High-Tech World" (10 reglas para criar hijos en un mundo de alta tecnología), la psicóloga Dra. Jean Twenge escribe que los niños y adolescentes tienen menos oportunidades que las generaciones anteriores para pasar tiempo con amigos, desplazarse solos y tomar decisiones fuera de la atenta mirada de los adultos. Para su último año de preparatoria, menos adolescentes tienen licencia de conducir, tienen citas o trabajan en empleos remunerados en comparación con generaciones pasadas, señala.
Dales a los niños un poco más de responsabilidad
Los padres no tienen que crear situaciones artificiales para que los niños las manejen. Las tareas rutinarias proporcionan naturalmente a los niños oportunidades para practicar su autonomía, dicen los expertos.
Nicole Knoth, madre de dos adolescentes en Flagstaff, Arizona, comenzó a darles a sus hijas pequeñas decisiones que tomar cuando eran niñas. A los 5 años, por ejemplo, les daba $5 dólares en una tienda y les pedía que calcularan lo que podían comprar, incluyendo impuestos y descuentos. Ahora, de adolescentes, hacen las compras del supermercado y la mayor administra su propia tarjeta de crédito.
Jemia Cunningham-Elder, madre de cuatro hijas en Chicago, aprendió que no hay una edad predeterminada en la que se deba esperar que los niños hagan algo por sí mismos. Ella observa lo que cada hija puede manejar, luego les da un poco más de libertad y ve qué sucede.
Si lo logran, obtienen más independencia. Si tienen dificultades, considera si fue una experiencia de aprendizaje útil o una señal de que aún no estaban listas.
Este enfoque también reconoce algo importante: la independencia no significa hacer todo solo.
Los niños que se dan cuenta de que no saben cómo resolver un problema de matemáticas y le piden ayuda al maestro también están practicando la independencia. Lo mismo ocurre con los niños que olvidan sus tareas y descubren cómo encontrar la información en lugar de que sus padres llamen a los maestros.
Saber cuándo intervenir
El mismo enfoque no se aplica a todas las situaciones. Los padres deben sopesar la seguridad, la madurez y las circunstancias.
Caroline Chirichella, una madre de 37 años que vive en la región de Campania, en el sur de Italia, había estado intentando darle más libertad a su hija de 8 años, Lucia. Sin embargo, dudaba en dejarla pasar tiempo sola afuera con sus amigos debido a la preocupación por el tráfico en la calle.
Hay otras situaciones en las que el riesgo es menor.
Chirichella dijo que ella y su esposo eventualmente dejaron de llamar a otros padres o maestros cuando Lucia olvidaba anotar una tarea. Le dijo a su hija: "Tu tarea es tu responsabilidad".





