NUEVA YORK (AP) — La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, rogó el domingo a los sindicatos que representan a los trabajadores del Long Island Rail Road, el sistema ferroviario de cercanías más grande de Norteamérica, que reanuden las negociaciones, al afirmar que los trabajadores y cientos de miles de viajeros podrían resultar gravemente afectados si la huelga se prolonga.
Gobernadora de NY pide a sindicatos retomar diálogo para terminar con huelga de trenes de LIRR
La Gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, pidió este domingo a los sindicatos del Long Island Rail Road, que reanuden las negociaciones pues si continúa la huelga cientos de miles de viajeros podrían resultar gravemente afectados.
“Esta es mi invitación oficial. No queríamos que se fueran. Se fueron. Son bienvenidos a volver. Les ofreceré refrigerios, lo que quieran. Solo vuelvan”, declaró Hochul en una conferencia de prensa, mientras la huelga —la primera en tres décadas— entraba en su segundo día.
Hochul, que compareció junto con el director ejecutivo de la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA, por sus siglas en inglés), que opera el ferrocarril, más conocido por los viajeros como “LIRR”, instó a los sindicatos a que traten de alcanzar un acuerdo antes de los deslazamientos matutinos del lunes.
“Todos sabemos que el ferrocarril es el alma de Long Island. Sin él, la vida tal como la conocemos simplemente no es posible. La conclusión es que nadie gana en una huelga. Todos salen perjudicados”, manifestó.
Tras la conferencia de prensa, la Asociación Internacional de Maquinistas y Trabajadores Aeroespaciales y el Sindicato de Comunicaciones del Transporte señalaron en un comunicado que los trabajadores sindicalizados “no piden un trato especial; simplemente luchan por mantenerse al ritmo del vertiginoso costo de vida en la región de Nueva York tras años sin un aumento”.
El ferrocarril, que presta servicio a la ciudad de Nueva York y a sus suburbios del este, dejó de operar y entró en huelga poco después de la medianoche del viernes, luego de que cinco sindicatos que representan a aproximadamente la mitad de su plantilla abandonaran sus puestos.
Los sindicatos y la Autoridad Metropolitana de Transporte, la agencia pública que opera el ferrocarril, llevan meses negociando un nuevo contrato, pero las conversaciones se estancaron por el tema de los salarios de los trabajadores y las primas del seguro médico.
El gobierno del presidente Donald Trump intentó intermediar un acuerdo, pero los sindicatos estaban legalmente autorizados a irse a la huelga a partir de las 12:01 de la mañana del sábado.
Kevin Sexton, vicepresidente nacional de la Hermandad de Maquinistas y Fogoneros, señaló que no se han programado nuevas negociaciones.
“Estamos muy lejos en este momento”, dijo Sexton el sábado. “De verdad lamentamos estar en esta situación”.
El presidente de la MTA, Janno Lieber, sostuvo que la agencia “le dio al sindicato todo lo que dijeron que querían en términos de salario” y que, a su juicio, era evidente que los sindicatos siempre tuvieron la intención de abandonar el trabajo.
Primera huelga del LIRR desde 1994
La huelga, que es la primera del LIRR desde un paro de dos días en 1994, promete causar dolores de cabeza a los aficionados al deporte que planean ver a los Yankees y los Mets enfrentarse este fin de semana o seguir la participación de los Knicks en los playoffs en el Madison Square Garden, ubicado directamente encima de la estación Penn del ferrocarril en Manhattan, un importante centro de transbordo.
La estación carecía de su habitual bullicio de fin de semana la tarde del sábado. Solo se vio a unas pocas decenas de personas cruzando el vestíbulo principal, muchas arrastrando maletas con ruedas desde los trenes de Amtrak que salían o llegaban, los cuales no se ven afectados por la huelga.
Los tableros de salidas, que normalmente muestran los próximos trenes según su destino, en su lugar listaban trenes fantasma marcados como “No Passengers” (“Sin pasajeros”). Unos cuantos letreros pegados en las ventanillas de atención al cliente explicaban que el ferrocarril estaba cerrado debido a una huelga.
El acceso a los andenes estaba bloqueado con barricadas tipo portabicicletas y rejas enrollables, mientras agentes de la policía de la MTA montaban guardia y dirigían a las personas hacia alternativas de transporte.
El cierre podría alterar gravemente los desplazamientos laborales entre semana
Si la interrupción se prolonga durante la semana laboral, las cerca de 250.000 personas que usan el sistema cada día hábil se verán obligadas a encontrar otras rutas hacia la ciudad desde los suburbios de Long Island. Para muchos, eso probablemente significará lidiar con las carreteras de la región, famosas por su intensa congestión.
Hochul, de tendencia demócrata, culpó al gobierno de Trump de acortar la mediación e impulsar las negociaciones hacia una huelga. El presidente republicano respondió en su plataforma Truth Social afirmando que no tuvo nada que ver con la huelga y que “ni siquiera había oído hablar de ella hasta esta mañana”.
“No, Kathy, es tu culpa, y ahora, al revisar los hechos, no debiste haber permitido que esto ocurriera”, escribió Trump, al renovar su respaldo al político de Long Island Bruce Blakeman, quien contiende con Hochul en su intento de reelección. “Si no puedes resolverlo, avísame y te mostraré cómo hacer las cosas correctamente”.
La MTA ha dicho que planea operar autobuses limitados hacia estaciones del metro de la ciudad de Nueva York. Hochul instó a las empresas y agencias que emplean a trabajadores de Long Island a permitirles trabajar desde casa siempre que sea posible.
“Es imposible reemplazar por completo el servicio del LIRR. Así que, a partir del lunes, pido que los viajeros habituales que puedan trabajar desde casa, lo hagan. Por favor, háganlo”, indicó.
La MTA ha señalado que las exigencias iniciales de los sindicatos para aumentar los salarios habrían generado incrementos en las tarifas y afectado las negociaciones contractuales con otros trabajadores sindicalizados.
Los sindicatos, que representan a conductores de trenes, maquinistas, encargados de señales y otros trabajadores ferroviarios, han afirmado que se justificaban aumentos más sustanciales para ayudar a los empleados a mantenerse al ritmo de la inflación y del aumento del costo de vida.






















