MANHATTAN, Nueva York - A 6 días de su cumpleaños 80, el neoyorquino Donald Trump dejó su marca histórica en el Madison Square Garden al convertirse en el primer presidente de Estados Unidos en funciones que asiste a una serie final de la NBA.
Donald Trump deja una marca histórica en la serie final de la NBA entre Spurs y Knicks
A 6 días de su cumpleaños 80, el neoyorquino Donald Trump se convirtió en el primer presidente de Estados Unidos en asistir a una serie final de la NBA: vio a los Knicks de Nueva York disputarse el campeonato con los Spurs de San Antonio.
Los ex presidentes estadounidenses Jimmy Carter, Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama han asistido a juegos y alguna final de la Asociación Nacional de Baloncesto (NBA por sus siglas en inglés), pero no mientras estaban en funciones. Trump hizo historia en el enfrentamiento del lunes, 8 de junio, entre los Knicks de Nueva York y los Spurs de San Antonio.
Se trató del tercer partido de una serie ya histórica, sobre todo para los Knicks, que hacía 27 años no llegaban a esta etapa.
La última vez que ganaron un campeonato fue hace 53 años, por lo que hay un entusiasmo desbordante.
Los Knicks dominaron los primeros dos encuentros de la serie, celebrados en San Antonio.
El tercer partido se celebró en el Madison Square Garden, la legendaria casa de los Knicks, con la presencia de Trump, del alcalde Zohran Mamdani y de decenas de figuras célebres.
Previo al partido, el Departamento de Policía de Nueva York y el Servicio Secreto establecieron un perímetro de seguridad y cancelaron uno de los eventos al aire libre para disfrutar del desafío en Manhattan.
Jessica Tisch, comisionada de la Policía de Nueva York, explicó el mismo lunes que la decisión de cancelar las fiestas afuera del Madison Square Garden se tomó en conjunto porque "no podíamos respaldar fiestas para ver el partido justo afuera del Garden”, aceptó en conferencia de prensa.
“Esperamos con ganas volver a organizar fiestas para el Juego 4”, adelantó.
La fiesta para ver el partido cerca del Garden, que se había convertido en un gran evento durante la postemporada, se trasladó al Bryant Park.
















