Protestas y cámaras Flock han sido vandalizadas en al menos 33 estados de los Estados Unidos en una ola de rechazo a estos dispositivos que son lectores automáticos de placas que, con la ayuda de inteligencia artificial, graban los números de las matrículas y movimientos de los vehículos.
Las cámaras Flock desatan una ola de protestas por temor a la vigilancia y al uso de datos
Las cámaras Flock, utilizadas para leer matrículas y rastrear vehículos, enfrentan protestas y vandalismo en al menos 33 estados. El debate crece por el uso policial de sus datos, la privacidad y reportes sobre su utilización en operaciones migratorias.
La presión aumentó luego de que salieran a la luz casos en los que algunos agentes de policía utilizaron información obtenida mediante estos sistemas para rastrear a personas en su entorno, lo que ha causado una oleada de críticas en contra de las cámaras Flock y cuestionamientos sobre la privacidad.
No Mark ha compartido en redes sociales cómo camina hasta la avenida principal de su ciudad y, acompañado de su celular y algunos utensilios, se grabó destruyendo estos dispositivos, generando millones de vistas en redes.
Durante meses publicó en redes sociales videos en los que mostraba cómo destruía cámaras Flock, pero la exposición en internet terminó teniendo consecuencias fuera de la pantalla: No Mark fue arrestado por los daños.
En uno de sus mensajes, resume la razón de su protesta con una frase que se ha convertido en parte del debate: “Tú no puedes salir sin que el gobierno sepa dónde estás. Tú no puedes hacer nada sin que te sigan”.
Una red que crece
Según Flock Safety, existen decenas de miles de estas cámaras instaladas en al menos 6,000 comunidades del país. La compañía asegura que su tecnología puede realizar al menos 20,000 millones de lecturas de matrículas cada mes.
El volumen de información explica buena parte de la preocupación, pues cuando esas lecturas se acumulan, pueden ayudar a reconstruir los desplazamientos de un automóvil a través de diferentes zonas.
Garret Langley, CEO de Flock Safety, dijo que estas operaciones con las cámaras debieron hacerse desde antes.
Para Tomás Kennedy, uno de los críticos de estos sistemas, esos casos representan algo más profundo. Las cámaras “simbolizan la furia y preocupación que tiene la gente con la vigilancia y represión del Estado”.
Kennedy también cuestiona el uso de la tecnología en operaciones migratorias y sostiene que las cámaras pueden ser utilizadas para rastrear a inmigrantes. Su argumento apunta a una preocupación central del debate: una herramienta creada para combatir el crimen puede terminar siendo utilizada para otros propósitos.
Además, señaló que existe un problema de carácter democrático, pues señaló que muchas comunidades se encontraron de repente rodeadas de cámaras sin que hubiera un proceso de debate público sobre su instalación.
“De repente en todos lados hay cámaras Flock”, dijo.
Ante las críticas, Flock Safety anunció cambios en la forma en que administra la información recopilada. La empresa redujo el período durante el cual almacenará los datos y estableció herramientas destinadas a detectar cuándo esa información puede haber sido utilizada de manera indebida.
Esa sensación ayuda a explicar por qué la discusión ha adquirido tanta fuerza.
No se trata únicamente de quienes destruyen cámaras ni de quienes defienden su utilidad para combatir el crimen. En medio existe una comunidad que intenta definir dónde termina la seguridad pública y dónde comienza la vigilancia excesiva.
Por su parte, la Policía dijo que usa la información de las cámaras Flock para localizar robados y personas desaparecidas.
Sin embargo, en tiempos más recientes se ha reportado que los agentes del Servicio de Inmigración ( ICE) están utilizando la herramienta de escaneo de matrículas. En julio pasado, el medio Cleveland informó que documentos mostraban que las cámaras Flock de Cleveland habían sido revisadas casi 2,000 veces para presuntamente ayudar a ICE o hacer cumplir las leyes de inmigración del presidente Donald Trump.