Cuatro niños ocultos en el maletero: la muerte de su esposa precedió la tragedia familiar en Zebulon

Wellington Dickens III confesó el asesinato de 4 hijos ocultos en su garaje tras meses de abuso, precedido por la muerte de su esposa Stephanie en 2024.

Video Asesinato múltiple en Zebulon: mató a cuatro hijos y esperó horas ante el cadáver de su esposa

ZEBULON, Carolina del Norte.- El gran jurado del condado de Johnston imputó formalmente a Wellington Delano Dickens III por el asesinato en primer grado de tres de sus hijos y su hijastro, con premeditación y malicia, según el fiscal de distrito Jason Waller. Transferido el 4 de noviembre a la Prisión Central de Carolina del Norte, enfrenta cadena perpetua o pena de muerte, en un caso que revela un patrón de abuso iniciado tras la muerte de su esposa en 2024.

Todo comenzó el 21 de abril de 2024 con la muerte de Stephanie Rae Jones Dickens, un suceso que en ese momento no encendió alarmas. Según la autopsia realizada por la Oficina del Médico Forense Jefe de Carolina del Norte, Stephanie falleció por una hemorragia masiva provocada por una enfermedad trofoblástica gestacional, una complicación rara durante su embarazo de tres meses, según dio a conocer News & Observer.

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Wellington tardó horas en dar la noticia a las autoridades. Alrededor de las 3 a.m., la ayudó a limpiarse tras la hemorragia y la acostó de nuevo, pero cuando colapsó a las 9 a.m., él intentó reanimarla sin llamar de inmediato al 911; en cambio, esperó hasta el mediodía, después de comprar comida para los niños, explicarles lo sucedido y dejarlos ver el cuerpo.

La autopsia descartó cualquier homicidio y confirmó causas naturales. Por eso, no hubo cargos contra Wellington en ese instante, aunque ahora ese retraso se ve con otros ojos.

Aislamiento familiar y la espiral de la violencia

La familia ya llevaba tiempo en un aislamiento profundo, guiados por creencias religiosas que veían la medicina como algo ajeno a la fe. Por eso, educaban a sus hijos en casa sin inscribirse en la División de Educación No Pública de Carolina del Norte, segun un recuento de WUNC.

Wellington, un veterano de la Guerra de Irak, acumulaba siete arrestos previos relacionados con abuso infantil. Un caso clave fue en 2016, cuando rechazó el tratamiento para la ictericia grave de su hija recién nacida Zoe, lo que terminó en su arresto por desacato a una orden judicial.

Después de perder a Stephanie, Wellington se quedó solo al frente de los cinco niños. Los vecinos en Springtooth Drive dijeron a ABC que recordaban una casa cerrada a cal y canto, con cortinas echadas y un olor raro que nadie quiso indagar.

El padre biológico de Sean Brasfield, el hijastro mayor, no lo había visto en una década por rencillas familiares, de acuerdo con People. Aun así, lo cubría con su seguro médico y probó contactar a Wellington por Facebook para asegurarse de su estado de salud, pero sus mensajes fueron ignorados.

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Seis meses más tarde, en mayo de 2025, arrancó la cadena de tragedias que nadie vio venir. El sheriff Steve Bizzell reconstruyó que Dickens mató primero a Leah, su hija de 6 años, en lo que él mismo llamó el inicio de una "sobredisciplina" que salió mal.

Los castigos empezaron con golpes y ayunos forzados, pero pronto cruzaron la línea fatal. Dickens evitó armas de fuego o cuchillos, según su confesión, aunque las autopsias preliminares hablan de trauma contundente y asfixia.

En agosto de 2025 fue el turno de Zoe, de 9 años, la misma que había sufrido el episodio médico de 2016. Su cuerpo, como los demás, acabó escondido en el maletero del auto en el garaje.

A finales de agosto o principios de septiembre, murió Wellington IV, de 10 años. Los restos de todos permanecieron ocultos, mientras la vida parecía seguir con normalidad. El último en morir fue Sean Brasfield, de 18 años, en septiembre de 2025.

La confesión que rompió el silencio: Del 911 al impacto en Zebulon

El 27 de octubre, a las 10:47 a.m., Dickens rompió el silencio con una llamada al 911. En los siete minutos grabados, admitió: "Maté a mis hijos. Están en el maletero". Los agentes llegaron guiados por el hedor a descomposición y hallaron los cuatro cuerpos. En la casa, rescataron al niño de 3 años, desnutrido pero con vida, y lo pusieron bajo cuidado estatal.

Dickens se entregó sin ofrecer resistencia. Al día siguiente, el 28 de octubre, el sheriff Bizzell soltó la cronología en una rueda de prensa, calificando el caso como "devastador". "El niño de 3 años, ahora en acogida segura, representa un recordatorio de que aún hay tiempo para proteger".

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El 29 de octubre, en su primera audiencia, le negaron la fianza. Ese mismo día, la grabación del 911 salió a la luz, avivando la cobertura nacional.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Carolina del Norte (NCDHHS) tendió la mano a la comunidad, tachando el caso de "inimaginable". Mientras, el sobreviviente de 3 años entró en un programa de acogimiento confidencial.

Este caso ha dejado a Zebulon en shock. Los vecinos relataron a Newsweek que se arrepienten de no haber actuado ante los olores extraños. En redes, se habla de cómo el homeschooling sin control ayudó a esconder el horror, y hay llamados a cambiar las reglas para familias que realizan la educación en casa.

Un informe reciente de The News & Observer cuestiona por qué el sistema de bienestar infantil no actuó pese a interacciones previas con Dickens, impulsando debates sobre reformas en Carolina del Norte.

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