Sobrevivió al virus del Nilo Occidental y ahora alerta a Los Ángeles: “Una picadura te puede cambiar la vida”

Cristina Hernández pensó que el dolor que sentía era COVID-19. Poco después perdió el conocimiento y permaneció dos semanas en coma. Al despertar, supo que tenía virus del Nilo Occidental. Cinco meses de hospitalización y secuelas que todavía enfrenta después, comparte su historia para alertar a la comunidad, mientras el condado de Los Ángeles reporta 100 casos y cinco muertes este año.

Video Estuvo dos semanas en coma: sobreviviente del Nilo Occidental cuenta su lucha contra el virus

LOS ÁNGELES, California.- Hasta el 17 de septiembre, el condado de Los Ángeles había registrado 100 infecciones, 94 hospitalizaciones y cinco muertes relacionadas al Virus del Nilo Occidental.

Sería la cifra más alta de casos registrada en esta etapa de la temporada en casi una década, de acuerdo al Departamento de Salud del condado.

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El último año en que el condado alcanzó una cifra comparable fue 2017, cuando se reportaron 268 casos durante toda la temporada.

Las autoridades recuerdan que la temporada de mayor transmisión suele extenderse de junio a noviembre en Los Ángeles, por lo que todavía existe riesgo de nuevas infecciones.

“Todo cambió cuando llegó el dolor”

Cristina Hernández era una mujer activa. Tenía el cabello largo, se sentía alegre y llevaba una vida que, hasta entonces, parecía normal.

Pero un dolor que inicialmente confundió con COVID-19 terminó llevándola al hospital y cambiando su vida.

“Era activa... mi cabello era largo... más alegre... todo cambió cuando el dolor llegó”, recuerda Cristina.

El dolor comenzó en la parte posterior de la cabeza. Poco después sufrió un desmayo.

Cristina pasó dos semanas en coma. Cuando despertó, un jueves de enero de 2024, estaba en un hospital y recibió un diagnóstico que no esperaba: virus del Nilo Occidental.

Cinco meses hospitalizada y con secuelas

La infección tuvo consecuencias severas para Cristina. “Me hinché, pesé 300 libras, se me cayó el cabello”, cuenta.

Pasó aproximadamente cinco meses hospitalizada y, aunque logró sobrevivir, todavía enfrenta las secuelas de la enfermedad.

Su voz cambió y también tiene problemas de sensibilidad en una de sus manos.

“La voz... ya no puedo gritarle a mi hija ‘ven acá’ recio... no. Es como que algo está atorado aquí. Esta mano está dormida”, relata.

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Para Cristina, la recuperación no terminó cuando salió del hospital. “No es fácil... ya mis sueños se acabaron. Yo quería... ya no se puede. El virus lo acabó”, dice.

¿Por qué una picadura puede ser tan peligrosa?

El virus del Nilo Occidental se transmite mediante la picadura de mosquitos infectados. El virus circula naturalmente entre aves y mosquitos, y las personas pueden infectarse cuando son picadas por un mosquito que previamente se alimentó de un ave infectada.

La mayoría de las personas infectadas no presenta síntomas.

Alrededor de una de cada cinco personas puede desarrollar fiebre y otros síntomas como dolor de cabeza, dolores corporales, dolor en las articulaciones, vómitos, diarrea o sarpullido, explica el Departamento de Salud.

En aproximadamente una de cada 150 personas, la enfermedad puede volverse grave y afectar el cerebro o la médula espinal, provocando síntomas como fiebre alta, rigidez en el cuello, confusión, debilidad muscular o parálisis.

¿Qué puede hacer para protegerse?

El Departamento de Salud Pública recomienda tomar varias medidas para reducir el riesgo:

  • Usar repelente contra mosquitos, especialmente al estar al aire libre.
  • Utilizar repelentes registrados por la EPA que contengan ingredientes como DEET, picaridina, IR3535, 2-undecanona o aceite de eucalipto limón.
  • Usar mangas largas y pantalones cuando sea posible.
  • Mantener puertas y ventanas con mosquiteros en buen estado.
  • Eliminar el agua estancada alrededor de la casa.
  • Vaciar al menos una vez por semana recipientes que acumulen agua, como macetas, platos, bebederos para aves y juguetes.
  • Mantener adecuadamente piscinas y spas.
  • Vaciar el agua acumulada en cubiertas de piscinas.
  • Desechar objetos viejos en patios o jardines que puedan acumular agua, como llantas o juguetes.
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Incluso una pequeña cantidad de agua puede convertirse en un sitio de reproducción para los mosquitos.
También puede reportar problemas con mosquitosLos residentes que detecten una zona con una presencia persistente de mosquitos pueden comunicarse con su agencia local de control de vectores.

En el Valle de San Gabriel, también pueden reportar problemas a través de: SGVMosquito.org - (626) 814-9466

El condado también recomienda llamar al 2-1-1 para localizar la agencia de control de vectores correspondiente a cada zona.

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