“Hay objetos que parecen estrellas": Jaime Maussan explica qué hay en la nueva desclasificación OVNI de EEUU

“Si ellos quisieran, nos destruyen en un dos por tres”, afirmó Jaime Maussan, al tiempo que destacó que no existen indicios de una intención hostil, en medio de nuevas revelaciones sobre fenómenos no identificados en Estados Unidos.

Video EEUU publica cuarta tanda de archivos sobre OVNIs: casos siguen sin explicación oficial

HOUSTON, Texas- N+ Univision 45 habló con el periodista y ufólogo mexicano, Jaime Maussan, en un momento en que la más reciente desclasificación de archivos en Estados Unidos vuelve a colocar el fenómeno OVNI en el centro del debate público.

Un proceso que apenas comienza

PUBLICIDAD

Maussan planteó que las recientes revelaciones no representan un punto de llegada, sino apenas el inicio de una apertura mayor.

Lo que hemos visto no es nada a lo que vamos a ver en los próximos meses”, afirmó, al referirse a las entregas más recientes de documentos oficiales.

Según explicó, la liberación de información está siendo acompañada por decisiones clave desde el gobierno estadounidense, incluida la autorización para que informantes y contratistas hablen, bajo revisión previa de instancias oficiales.

En ese contexto, destacó una posible transformación en la gestión del fenómeno: “ Seremos los ciudadanos… científicos, gente de alto nivel… quienes tendrán acceso mucho más directo a lo que está pasando”.

Evidencias que cambian la narrativa.- Maussan

El investigador del fenómeno OVNI señaló que uno de los elementos más relevantes son los materiales visuales recientemente divulgados. No se trata únicamente de objetos clásicos, sino de registros que amplían el espectro de lo observado.

Hay objetos que parecen estrellas, otros que no tienen forma definida, y algunos que muestran velocidades que no existen en la Tierra”, explicó.

Entre los casos, mencionó grabaciones captadas desde satélites y otras donde los objetos realizan movimientos abruptos imposibles de replicar con tecnología conocida.

A su juicio, el volumen de evidencia también ha cambiado: “Los avistamientos ya no se cuentan por decenas, sino por cientos cada semana”.

PUBLICIDAD

Nuevas formas, posibles orígenes

La conversación también abordó la evolución en las descripciones de estos objetos. Maussan indicó que la mayoría de los reportes actuales corresponden a formas esféricas, seguidas por estructuras discoidales y cilíndricas, además de configuraciones que desafían cualquier clasificación.

Sobre el posible origen, fue cauteloso, aunque dejó abierta la hipótesis de múltiples procedencias: “Al ser formas tan distintas… se sugiere que se trataría de civilizaciones diferentes”.

Añadió que incluso en ámbitos oficiales comienza a utilizarse un término que redefine el fenómeno: “Ya se les está llamando… seres y naves interdimensionales”.

La normalización de lo extraordinario

Peimbert planteó un punto clave: la pérdida de asombro ante estos reportes. Para Maussan, se trata de un proceso social reconocible.

“Nos estamos acostumbrando muy rápido… pero no deberíamos”, advirtió. Comparó esta reacción con la forma en que la sociedad asimila noticias de alto impacto hasta volverlas cotidianas.

En su opinión, el riesgo no es solo informativo, sino cultural: la posibilidad de que un evento sin precedentes pierda relevancia antes de ser comprendido en su totalidad.

¿Amenaza o contacto?

Uno de los momentos más sensibles de la entrevista giró en torno al temor de un posible conflicto. Maussan descartó un escenario inmediato de confrontación.

“Si ellos quisieran, nos destruyen en un dos por tres”, dijo, aunque destacó que no hay indicios de una intención hostil sostenida.

PUBLICIDAD

Reconoció que existen reportes sobre incidentes donde tecnología humana habría interferido con estos objetos, pero consideró que, en proporción, los eventos son limitados frente a la magnitud del fenómeno.

Más bien, proyectó un escenario distinto: “El reconocer que están aquí nos va a llevar a iniciar un proceso de comunicación”.

Un diálogo sin intermediarios

Sobre cómo podría darse ese contacto, Maussan descartó que un solo país lidere el proceso.

No creo que vayan a favorecer a ningún gobierno”, señaló. En cambio, planteó que la comunicación podría canalizarse a través de estructuras globales o incluso directamente hacia la población.

La clave, dijo, será garantizar que el mensaje llegue de forma amplia: “ Creo que esa comunicación va a ser favorecida en cuanto se garantice que va a llegar directamente al grueso de la población mundial”.

Otros contenidos