Gusano barrenador reaparece en EEUU: Doctor explica lo que se sabe y los riesgos reales para los humanos

La detección de la plaga en un becerro de 3 semanas en el condado de Zavala, al sur de Texas, revive una amenaza erradicada durante décadas en EEUU, en medio de brotes activos en América Latina y creciente vigilancia sanitaria en la región. ¿Hay que tener miedo? El doctor Ilan Shapiro aclara que no, y nos explica las razones.

Video Gusano barrenador regresa a Texas tras 60 años: ¿qué es, cómo se contagia y qué tan peligroso es para humanos?

HOUSTON, Texas- El hallazgo del gusano barrenador del Nuevo Mundo en el sur de Texas encendió alertas sanitarias tras décadas sin registros en Estados Unidos, en un contexto marcado por brotes activos en México y Centroamérica.

Aunque la confirmación se hizo oficial por parte del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), especialistas llaman a la calma sin bajar la guardia, especialmente en zonas con actividad ganadera.

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Durante una entrevista con N+ Univision 45, el doctor Ilan Shapiro, director de Asuntos Médicos y corresponsal de salud para AltaMed, explicó que este parásito se transmite a través de una mosca que deposita sus huevos en heridas abiertas.

Generalmente cuando hay una herida abierta es donde deja esos huevecillos y la larva empieza a crecer”, detalló el doctor.

A partir de ahí, el proceso se agrava: “ empieza a crear prácticamente una úlcera y no deja que se pueda crear esa costra… termina infectándose más”.

El riesgo principal es para animales de ganado, no para humanos

El riesgo principal se concentra en animales de ganado, aunque no se limita a ellos. Perros y otros animales domésticos también pueden ser portadores, lo que abre una vía indirecta de exposición para humanos.

Sin embargo, Shapiro aclaró que el contagio entre personas no ocurre: “La buena noticia es que no es directamente de persona a persona”, afirmó, precisando que el riesgo humano está ligado al contacto con animales infectados y la presencia de heridas sin cicatrizar.

Los síntomas en humanos pueden pasar desapercibidos en un inicio, pero hay señales claras de alerta: “Vamos a ver que nuestra herida no se está mejorando… huele, tiene un olor como de putrefacción”, explicó el especialista.

El enrojecimiento persistente y la falta de cicatrización, incluso con cuidados básicos, son indicadores clave para buscar atención médica inmediata.

Aunque los casos en humanos son poco frecuentes, las complicaciones pueden escalar si no se atienden a tiempo: “Podemos tener una sobreinfección… muchas veces tenemos que hasta cortar partes de ese tejido para que realmente pueda volver a sanar”, advirtió Shapiro, al describir escenarios en los que bacterias agravan el daño inicial provocado por las larvas.

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El debate sobre el consumo de carne

En medio de restricciones recientes a la importación de ganado desde México, surge también la inquietud sobre el consumo de carne.

El médico fue claro al respecto: “ al momento que nosotros estamos… cocinando, prácticamente el gusano no hay forma que pueda llegar a vivir”.

El verdadero impacto, explicó, se centra más en la calidad del producto y en la salud del ganado que en un riesgo directo para consumidores, siempre que los alimentos estén bien cocidos.

El mayor riesgo actual no es el gusano...

Pese a la alarma inicial, el especialista insiste en dimensionar correctamente el riesgo. “ Mi preocupación ahorita… es mayor por el sarampión y otras infecciones”, señaló, destacando que enfermedades transmisibles entre personas representan una amenaza más inmediata, especialmente ante eventos masivos como el Mundial de Fútbol.

La llegada de miles de visitantes a ciudades como Houston plantea retos sanitarios adicionales, aunque no necesariamente vinculados al gusano barrenador. Para Shapiro, la prevención pasa por medidas básicas: vacunación al día, higiene y evitar asistir a eventos si se presentan síntomas. “Son cositas que pueden hacer una gran diferencia”, resumió.

En zonas rurales de América Latina, donde el parásito mantiene presencia activa, la recomendación es directa: vigilar cualquier herida. “ Si tenemos una cortada… huele feo, se está poniendo más roja, son suficientes datos de que necesitamos un médico”, enfatizó.

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Aun así, el mensaje final del especialista busca evitar el pánico: existen tratamientos y protocolos definidos. “No es como si fuera un caso de ébola… sí tenemos tratamientos”, concluyó.

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