La madre de Prichard Colón, Nieves Meléndez, rompió el silencio luego de que el exboxeador perdiera la vida a los 33 años tras más de una década en estado vegetativo.
Mamá de Prichard Colón rompe el silencio tras muerte del exboxeador: lo cuidó hasta el final
Nieves Meléndez compartió un sentido mensaje a horas del fallecimiento de su hijo, quien no podía valerse por sí mismo. Él quedó en estado vegetativo tras pelear con Terrel Williams, quien le dio golpes prohibidos en la cabeza.
A través de su cuenta de Facebook, la mamá del pugilista boricua compartió un sentido mensaje en medio del duelo que vive.
“Como ya todos saben, mi hijo, Prichard, ahora mora con Dios. Aunque no pueda responderle a cada uno en estos momentos, quiero agradecerles de todo corazón por su apoyo, respeto y cariño que siempre le brindaron a mi hijo y a mi persona”, escribió.
Ella indicó que en cuanto tenga la información sobre los servicios fúnebres para el deportista, los dará a conocer públicamente.
“Gracias por estar presentes y por todo el apoyo que nos han brindado durante estos casi 11 años. Significa muchísimo para nosotros. Dios los bendiga siempre”, concluyó.

El fallecimiento de Prichard fue informado por su padre, Richard Colón, la mañana de este jueves 13 de agosto mediante una misiva en la misma red social.
“Hice todo lo posible por cumplirle su deseo, su sueño de traerlo de vacaciones a Puerto Rico como tanto él deseaba, pero no se pudo. Gracias por tantos años de amor y oraciones”, fue parte de lo que él expresó.
Madre de Prichard Colón esperaba que él volviera de decirle “mamá”
En octubre de 2015 Prichard Colón quedó en estado vegetativo tras su pelea contra el estadounidense Terrel Williams, quien le propinó varios golpes en la parte posterior de la cabeza.
Sin posibilidad de valerse por sí mismo, a sus cortos 23 años, fueron sus papás, Nieves Meléndez y Richard Colón, quienes se hicieron cargo de él hasta su deceso.
En 2020, ella compartió en entrevista para ESPN que no podía dejar solo a su hijo pues no era capaz de tragar, por lo que debía succionarlo cuando tosía.
Él tenía un tubo para ser alimentado y una bolsa de colostomía para sus necesidades fisiológicas. Además, debían voltearlo cada dos o tres horas para evitar que sufriera dolores por la inacción.
“Cada vez que entro en esa habitación, espero que Prichard me diga, ‘Mamá’. Espero esa palabra. ‘Mamá’”, confesó la señora Nieves al medio.




