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Coronavirus

"Dios hizo un milagro": tras 24 días conectado a un respirador artificial, hispano vence el coronavirus

Rubén Morales celebró con sus familiares el regreso a casa en medio de lágrimas de alegría y globos de bienvenida, en Selma, California. El adulto de 65 años fue diagnosticado con el coronavirus en abril pasado y pasó tres semanas en la unidad de cuidados intensivos.
6 May 2020 – 02:57 PM EDT

¡Ganamos! dice con una voz entrecortada Rubén Morales al ingresar a su casa, luego de 24 días conectado a un respirador artificial para poder vivir. Aunque aún no sabe como contrajo el coronavirus, e ste residente de Selma camina victorioso tras ser dado de alta este lunes del Hospital Centro Comunitario de Clovis.

"Me siento muy contenta porque Dios ha hecho un milagro grande en la vida de mi esposo", comenta su esposa, emocionada hasta las lágrimas, luego de poder abrazarlo de nuevo y con la satisfacción que se encuentra recuperado del coronavirus.


Este lunes fue dado de alta y en su residencia lo esperaba toda su familia, donde incluso los nietos se unieron a la celebración de tenerlo de regreso. Y es que el último mes no fue fácil para el clan Morales.

El 24 de marzo, el patriarca de la familia, comenzó a sentir malestar, tos y fiebre, pero no le dieron mayor importancia hasta unos días después cuando él y su esposa resultaron positivos por coronavirus.

Los principales síntomas de ambos fueron cansancio y fiebre, sin embargo Rubén desarrolló una fuerte tos seca que fue empeorando al paso de los días, cuenta Lidia, una de sus hijas.

Finalmente los pulmones de Rubén, de 65 años y diabético, necesitaron un respirador artificial que lo mantuvo con vida durante 24 días hasta que fue ingresado a la lista de recuperados del coronavirus. Su esposa también sufrió complicaciones y debió ser hospitalizada durante ocho días.

La familia Morales debió enfrentar el tercer diagnóstico de coronavirus en su hogar. Su hija Elizabeth también dio positivo al COVID-19 al cabo de los días, sin embargo, ella no necesitó hospitalización. "Principalmente fue la pérdida del olfato, del gusto, y mucho cansancio" comenta.

"No pensé que la fuera hacer" dice Rubén con su rostro cansino, debilitado por el paso del coronavirus. "Se ve muy fatigado, apenas habla" afirma su hija Lidia, sin embargo, sabe que es sólo un asunto de tiempo.

Tanto Rubén como su esposa e hija son sobrevivientes al coronavirus y hoy pueden dar testimonio del calvario sufrido. Eso sí, agradecen y reconocen que fue milagro de Dios, porque incluso los doctores ya no tenían esperanza, dice Elizabeth Morales.


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