El reverendo Adam Hamilton, líder de la iglesia metodista unida más grande de Estados Unidos, lanzó su candidatura para obtener la nominación demócrata al Senado por Kansas, en una contienda que podría complicarse para los republicanos en un estado históricamente conservador.
Pastor de la mayor iglesia metodista de EEUU busca llegar al Senado por Kansas
El reverendo Adam Hamilton, de 61 años, busca enfrentar al actual senador Roger Marshall, aliado cercano de Donald Trump
Hamilton, de 61 años, busca enfrentar al actual senador Roger Marshall, aliado cercano de Donald Trump. Aunque Kansas no elige a un demócrata al Senado desde 1932, el pastor apuesta a capitalizar el descontento político y atraer tanto a independientes como a republicanos moderados.
Su base no es menor: durante más de tres décadas ha construido una congregación de unos 22 mil miembros en el área de Kansas City, lo que le da estructura para movilizar voluntarios y recaudar fondos.
Inicialmente consideró competir como independiente, pero optó por registrarse como demócrata para evitar dividir el voto opositor. Su entrada reconfigura unas primarias donde ya participaban otros aspirantes, de cara a la elección interna del 4 de agosto.
Trayectoria, posturas y tensiones dentro del partido
Fundador de la Iglesia de la Resurrección, creada en 1990, Hamilton ha ganado notoriedad nacional con libros, sermones y presencia en medios religiosos. Se define como una figura de equilibrio ideológico —"conservador liberal y liberal conservador"—, lo que podría jugar a su favor en un electorado mixto como el del condado de Johnson, una zona clave que ha virado hacia los demócratas en años recientes.
Sin embargo, su regreso al Partido Demócrata ha generado críticas incluso dentro de sus propias filas. Algunos rivales cuestionan su historial político cambiante y dudan de la claridad de sus posturas, especialmente en temas como el aborto, donde ha expresado posiciones matizadas tras haber votado contra una enmienda restrictiva en 2022.
Mientras tanto, los republicanos ya lo perfilan como un candidato liberal desconectado del estado. Aun así, su capacidad de convocatoria y financiamiento lo colocan como un contendiente relevante en un escenario electoral que podría ser más competitivo de lo previsto.

