Nueva York.- La incertidumbre forma parte inevitable de nuestras vidas, puede verse como una crisis de salud, desempleo, un divorcio, problemas financieros, la pérdida de una persona amada o cambios inesperados que alteran por completo nuestros planes. Además, rara vez desaparece de un día para otro y suele ser un proceso largo, lleno de preguntas sin respuesta.
¿Cómo sobrevivir a tiempos de incertidumbre sin perder la esperanza?
La autora Marisa Renee Lee propone una visión distinta de la incertidumbre al verla como una etapa que puede enfrentarse con honestidad, apoyo y compromiso con la esperanza.

Marisa Rene Lee, autora del libro “Waiting for Dawn: Living with Uncertainty”, define la incertidumbre como “la sensación persistente de estrés o agobio relacionada con lo desconocido”, es una experiencia universal, que también tiene un costo real para las personas, las familias y la sociedad.

Y esta sensación no solo afecta a las personas de manera emocional, sino que también puede representar un golpe en nuestra economía con una pérdida de miles de dólares anuales, debido al impacto que tiene en la productividad, la salud mental y la toma de decisiones.
Aprender a sobrellevar la incertidumbre puede ser complicado, pero atravesar estos periodos difíciles de una manera más saludable no es imposible. Aquí hay algunos consejos para hacerlo:
"Muchas veces, las personas gastan una enorme cantidad de energía tratando de negar una situación o esperando que desaparezca por sí sola. Pero ser 100% honestos con nosotros mismos sobre lo que está ocurriendo nos permite identificar los desafíos reales y comenzar a construir soluciones con esperanza", dice la autora para comenzar a enfrentarlos.
“ La esperanza no es solo una elección valiente, es la única forma práctica de avanzar”, expresa.
Y es que aceptar la incertidumbre no significa resignarse, es comprender qué está sucediendo, cuáles son los riesgos y qué acciones concretas pueden tomarse para avanzar.
"Afrontar la incertidumbre de manera efectiva exige comprometerse con la esperanza. La convicción de que el futuro puede mejorar impulsa las acciones necesarias para convertir esa posibilidad en realidad”, dice Rene, quien además de ser autora, anteriormente fue subdirectora en la Casa Blanca durante la administración Obama.
Además, durante los momentos difíciles, es común intentar exigirnos de más al intentar mantener el mismo ritmo de vida de siempre, pero cuando la energía emocional y mental es limitada, hay que establecer prioridades para cuidarnos.
Por ejemplo, puedes cancelar compromisos, responsabilidades o actividades que no sean indispensables, podemos posponer proyectos, bajarle a las salidas sociales o incluso pedir más tiempo para cumplir ciertas tareas.
Lejos de ser una señal de debilidad, reducir nuestros compromisos puede convertirse en una herramienta de supervivencia emocional para enfocarnos en lo que realmente importa.
“No deberíamos sentir culpa por experimentar alegría en un mundo que atraviesa dolor. La alegría, y la energía que nos brinda, es lo que nos permite hacer el trabajo de construir un mundo mejor, ampliando nuestra capacidad de servir a los demás", dice la autora, quien además nos invita a pedir ayuda a quienes nos rodean.
“Tenemos que dejar atrás los sentimientos de vergüenza e insuficiencia y sentirnos cómodos pidiendo ayuda en todas las áreas de nuestra vida”, dice Marisa sobre una sociedad que vive con la idea de que cada persona debe resolver sus problemas por sí sola.
La ayuda puede verse de muchas formas: apoyo emocional, orientación profesional, asistencia económica temporal o simplemente alguien dispuesto a escuchar.
Además, fortalecer los vínculos humanos en tiempos de crisis es uno de los puntos más fundamentales.
“Necesitamos construir comunidades intencionales y practicar la ayuda mutua durante los momentos de dolor e incertidumbre nacional o global. El aislamiento social no nos beneficia”, concluye la autora.
Esta nota se realizó en colaboración con TMX.
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