LOS ÁNGELES, California - Una investigación de The New York Times reunió testimonios de mujeres que acusan a César Chávez de abuso sexual y conducta impropia.
El líder campesino César Chávez y los abusos ocultos tras un símbolo de lucha, según NYT
Una investigación de The New York Times reúne testimonios y documentos que ponen bajo revisión el legado de César Chávez y abren un debate sobre poder y silencio.
Sostiene que no se trató de hechos aislados, sino de un patrón que habría permanecido oculto durante décadas dentro de un entorno de poder, lealtad y admiración.
El reportaje golpea a una figura central del movimiento hispano en la lucha por los derechos de los trabajadores del campo en Estados Unidos y abre una discusión sobre poder, silencio y memoria.
Se basó en más de 60 entrevistas, además de archivos del sindicato, correos, fotografías y grabaciones de reuniones.
La historia golpea con fuerza por una razón simple: Chávez es un personaje de la historia en Estados Unidos.
Su nombre aparece e n escuelas, calles, murales y homenajes.
Su cumpleaños es un día de conmemoración pública en California.
Durante años, su imagen fue presentada como símbolo de lucha, dignidad y organización comunitaria.
Por eso esta investigación no solo expone denuncias graves.
También obliga a mirar cómo una comunidad protege a sus íconos y cuánto cuesta romper el silencio cuando la persona señalada ha sido convertida en héroe.

Los testimonios que sacudieron la imagen pública
Según The New York Times, Ana Murguia dijo que Chávez comenzó a abusar sexualmente de ella cuando tenía 13 años y él 45.
Murguia contó que él la llamaba a su oficina en La Paz, el complejo del sindicato en California, cerraba la puerta y la llevaba a una colchoneta de yoga que usaba para meditar.
Allí, según su relato, ocurrieron encuentros sexuales repetidos durante varios años.
El diario añadió que Chávez la conocía desde que ella tenía 8 años.
Murguia dijo que el impacto de esa experiencia marcó su adolescencia.
Según la investigación, intentó quitarse la vida varias veces antes de cumplir 15 años.
Ya de adulta, siguió cargando con ataques de pánico, depresión y dificultad para estar en espacios públicos.
El reportaje la presenta no solo como una denunciante, sino como una mujer que durante años vivió bajo la sombra de una figura admirada por millones.
El segundo testimonio es el de Debra Rojas.
Ella dijo al diario que Chávez empezó a tocarla de manera impropia cuando tenía 12 años, también en esa oficina.
Más tarde, cuando tenía 15, él habría organizado que se quedara en un motel durante una marcha sindical en California y tuvo relaciones sexuales con ella.
Rojas dijo que en ese momento su familia confiaba plenamente en Chávez.
“Todos lo queríamos”, recordó en el reportaje.

La investigación añade un elemento clave para entender esa relación.
En una carta escrita por Rojas cuando tenía 13 años, preservada en archivos históricos, la adolescente mezcló asuntos de escuela con expresiones de afecto hacia Chávez.
Ya de adulta, dijo que entonces creía que ocupaba un lugar especial en su vida.
El diario usó esa carta como parte de un rastro que, según la propia denunciante, muestra un proceso de manipulación emocional.
“Él supo manipular muy bien”, dijo Rojas.

Una acusación de Dolores Huerta y más relatos
El reportaje dio un paso todavía más delicado al incluir a Dolores Huerta, cofundadora del sindicato y una de las figuras históricas del movimiento campesino.
Huerta dijo al diario que Chávez la violó en 1966 durante un viaje en Delano, California.
También dijo que años antes se sintió presionada para tener relaciones sexuales con él durante otro viaje de trabajo.
El propio Times aclaró que esa acusación no pudo ser verificada de forma independiente porque, según Huerta, nunca la había contado antes ni a sus familiares más cercanos ni a sus amistades.
La declaración de Huerta fue compartida a través de sus redes sociales:
"Durante los últimos 60 años he guardado un secreto porque creía que revelar la verdad perjudicaría al movimiento de trabajadores agrícolas por el que he luchado toda mi vida. Ya no puedo permanecer en silencio y debo compartir mis propias experiencias".
Su testimonio, continúa:
"Siendo una joven madre en la década de 1960, tuve dos encuentros sexuales con César. Sentí que no podía negarme porque era alguien a quien admiraba, mi jefe y el líder del movimiento al que ya había dedicado años de mi vida".
"La segunda vez fui forzada, contra mi voluntad, en un ambiente donde me sentía atrapada".
Huerta confiesa que "ya había sufrido abusos y violencia sexual antes, y me convencí de que estos eran incidentes que tenía que soportar sola y en secreto".
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La historia también incorpora a Esmeralda López.
Ella dijo que en 1988, cuando tenía 19 años, Chávez le sugirió durante un viaje que podía usar su influencia para ayudarla si se acostaba con él.
López dijo que lo rechazó y volvió a casa antes de tiempo.
Su madre, Cynthia Bell, corroboró al diario que entendió de inmediato lo que había pasado cuando su hija la llamó.
López resumió ese momento con una frase: “César Chávez era solo un hombre”.
Años después, añadió una idea todavía más dura: “El movimiento, ese es el verdadero héroe”.
El peso del símbolo y el costo del silencio
La investigación no se limita a revelar acusaciones.
Busca mostrar cómo el poder, la cercanía y el mito pueden convivir con el abuso.
Varias de las mujeres dijeron que guardaron silencio durante décadas por vergüenza, por miedo y por no querer destruir la imagen de un hombre convertido en rostro del movimiento hispano por los derechos civiles.
Algunas personas cercanas a ellas, según el reportaje, incluso les pidieron no hablar porque sentían que no era momento de atacar a un héroe hispano mientras su comunidad enfrentaba presiones políticas y migratorias.
Ese contexto ayuda a entender por qué la historia resulta tan incómoda para muchos seguidores de Chávez.
No se trata solo de revisar la conducta de un dirigente.
Se trata de aceptar que una figura admirada pudo haber usado el mismo carisma que inspiró a miles para manipular a mujeres y adolescentes dentro de su entorno cercano.
La investigación plantea una pregunta difícil: cómo una causa justa pudo convivir, según estos testimonios, con abusos ocultos y con un silencio sostenido durante años.

Marchas en Texas y Arizona cambian tras acusaciones sobre César Chávez
Las acusaciones que salieron a la luz sobre la conducta de César Chávez ya empezaron a tener efectos concretos en actos públicos que por años llevaron su nombre.
En Texas y Arizona, varias marchas y celebraciones comunitarias fueron canceladas o modificadas mientras organizaciones ligadas a su legado revisan la información y deciden cómo responder.
United Farm Workers y la César Chávez Foundation dijeron que conocieron denuncias que consideran “profundamente preocupantes”.
El sindicato afirmó que, si esos señalamientos se confirman, serían incompatibles con los valores de la organización.
También aclaró que no ha recibido denuncias directas ni tiene conocimiento de primera mano sobre los hechos, pero subrayó que las acusaciones más graves mencionan posible abuso contra mujeres jóvenes o menores, algo que describió como devastador.
Ante ese escenario, United Farm Workers anunció que este año no participará en actividades del Día de César Chávez.
Además, informó que trabaja con expertos externos para abrir un canal independiente y confidencial donde posibles víctimas puedan compartir sus experiencias.

En San Antonio se canceló la marcha March for Justice 2026.
En Corpus Christi también fue suspendida la marcha anual prevista para finales de marzo.
En Tucson, Arizona, la conmemoración continuará, pero en otro formato: una feria comunitaria con actividades culturales y oradores, en lugar de la marcha y el desfile de autos de años anteriores.















