En medio de la polarización política en Estados Unidos, una antigua tradición comunitaria sigue uniendo a vecinos en bares y centros sociales: las rifas de carne.
Rifas de carne en Estados Unidos: tradición se fortalece con posible aumento de premios
Esta actividad está arraigada especialmente en estados como Minnesota, Wisconsin y Nueva York por combinar entretenimiento con recaudación de fondos, ofreciendo premios que van desde carne molida y salchichas hasta cortes de res y pollo

Estas actividades, arraigadas especialmente en estados como Minnesota, Wisconsin y Nueva York, combinan entretenimiento con recaudación de fondos, ofreciendo premios que van desde carne molida y salchichas hasta cortes de res y pollo.
El evento ha perdurado durante décadas como una forma de financiar causas locales, aunque enfrenta nuevos desafíos por el encarecimiento de la carne. En Minnesota, el límite de 70 dólares por premio se ha mantenido sin cambios por casi 40 años, lo que ha reducido el tamaño y la calidad de los paquetes que pueden ofrecerse.
Ante este escenario, legisladores estatales —pese a sus diferencias— avanzan hacia un acuerdo para elevar el tope a 200 dólares, lo que permitiría mejorar los premios y mantener vigente esta práctica. La iniciativa, que podría votarse en breve, ha sido descrita como uno de los pocos temas con consenso bipartidista en la agenda.
De la Segunda Guerra Mundial a los bares locales: una tradición que financia comunidades
Las rifas de carne tienen su origen en la Segunda Guerra Mundial, cuando el racionamiento en Reino Unido impulsó este tipo de sorteos, que luego se expandieron a países como Canadá, Australia y Nueva Zelanda antes de arraigarse en regiones del norte de Estados Unidos.
Hoy, organizaciones como la Legión Americana y clubes comunitarios organizan estos eventos para financiar actividades locales, desde equipos deportivos juveniles hasta el mantenimiento de monumentos a veteranos.
Las ganancias, aseguran organizadores, se reinvierten directamente en la comunidad, mientras que los bares anfitriones también se benefician con mayor afluencia y consumo.
La dinámica es sencilla pero atractiva: los participantes compran boletos de bajo costo —a veces de apenas 2 dólares— y esperan que la suerte les favorezca con paquetes de carne.
Para muchos asistentes, como nuevos residentes o clientes habituales, el atractivo no solo está en el premio, sino en el ambiente social que se genera semana a semana, entre bromas, camaradería y la posibilidad de llevarse a casa desde fajitas hasta cortes premium.




