Spirit Airlines, la combativa aerolínea de bajo costo que en su día sacudió al sector con anuncios atrevidos y tarifas de lo más bajas, realizó su último vuelo tras 34 años revolucionando el negocio de los viajes aéreos.
Spirit Airlines creó un modelo de precios bajos que otras aerolíneas imitaron: Luego se derrumbó
En sus 34 años de trayectoria Spirit Airlines transformó el transporte aéreo en Estados Unidos con sus tarifas con grandes descuentos. Saltó a la fama al desagregar las tarifas y cobrar recargos por servicios como el equipaje y la selección de asientos, un modelo que más tarde fue imitado en todo el sector.
La aerolínea, conocida por sus aviones de color amarillo brillante y que en su momento llegó a alcanzar un valor de mercado de aproximadamente 5,500 millones de dólares, anunció el sábado que había cesado sus operaciones tras la salida de su último vuelo desde Detroit y su aterrizaje sin incidentes en Dallas.
"Durante más de 30 años, Spirit Airlines ha desempeñado un papel pionero a la hora de hacer que los viajes sean más accesibles y de unir a las personas, al tiempo que ha impulsado la asequibilidad en todo el sector", declaró el director ejecutivo Dave Davis en un comunicado.
El anuncio se produce tras dos solicitudes de quiebra en otros tantos años que permitieron a Spirit pagar a sus acreedores. A esto le siguió en los últimos meses una carrera final y frenética por ahorrar dinero mediante el recorte de rutas, la obtención de concesiones de los sindicatos y la búsqueda de un posible acuerdo de financiamiento con la administración Trump que podría haberle dado un respiro de haber salido bien.
Pero al final, los precios más altos del combustible para aviones provocados por la guerra con Irán agotaron el efectivo de la empresa a un ritmo acelerado, lo que la obligó a cerrar.
"Esto es tremendamente decepcionante y no es el resultado que ninguno de nosotros quería", dijo Davis.
De los viajes chárter a las tarifas desagregadas
Comenzó como Charter One Airlines, que organizaba viajes de vacaciones a principios de los años 80, y luego creció en popularidad y ganancias dos décadas más tarde con tarifas "desagregadas" sin lujos que permitían a los viajeros prescindir de servicios básicos —manejo de equipaje, selección de asientos, incluso la impresión de boletos— o pagar un extra.
Orgullosa de su tacañería, y de forma irritante para muchos pasajeros, Spirit fue dirigida durante años por el famoso y frugal Ben Baldanza, quien pedía sus hamburguesas sin aderezos, se enfadaba por tener que pagar extra por pepinillos que no quería y volaba en los mismos asientos estrechos que sus clientes. No se disculpaba por el hecho de que la aerolínea les cobrara hasta el último centavo, diciendo que el problema no era que Spirit fuera barata, sino que los pasajeros veían una factura detallada por primera vez —y no les gustaba.
A pesar de todas las quejas, sin embargo, el modelo de Spirit se volvió tan influyente que las aerolíneas gigantes, con décadas más de trayectoria operativa y destinos globales, se vieron obligadas a seguir su ejemplo recortando precios e introduciendo tarifas de "economía básica".
En su último día de operaciones, Spirit había transportado de manera segura a más de 50,000 pasajeros, dijo un portavoz de la empresa. La aerolínea también estaba trabajando para que más de 1,300 miembros de la tripulación regresaran a casa. Alrededor de 17,000 empleados —algunos con más de 25 años en la aerolínea— se enteraron el viernes de que habían perdido sus empleos, muchos de ellos a través de los medios de comunicación, dijo el portavoz.
En un memorándum enviado el sábado a sus miembros, el sindicato de auxiliares de vuelo de Spirit reconoció el fin de la aerolínea y el impacto que esto tendría en los trabajadores.
"Aunque el país se ha divertido mucho haciendo de Spirit el blanco de las burlas, juntos hemos forjado una fortaleza capaz de resistir cualquier cosa que nos lancen", decía. "Y eso no es ninguna broma".
El manual de provocaciones
A pesar de su abrupto final, Spirit dejó tras de sí una reputación imposible de ignorar.
Kendria Talton, quien voló el viernes con Spirit de Dallas a Atlanta con su hija para una competencia de baile, llegó al aeropuerto el sábado tratando de encontrar una nueva forma de regresar a casa.
Talton dijo que había volado con Spirit varias veces por el precio. "Aparte de eso, quiero decir que a nadie le gusta Spirit", dijo. "Siempre se ha hablado de Spirit durante años".
Una parte clave de esa imagen provenía de sus anuncios atrevidos y exagerados que algunos críticos tacharon como de mal gusto y que, de hecho, a veces resultaban contraproducentes.
Tras el desastre de Deepwater Horizon en 2010, la compañía lanzó un anuncio titulado "Echa un vistazo al aceite en nuestras playas", jugando con el doble sentido entre el aceite bronceador y el petróleo real.
Lo siguiente fue una "Weiner Sale" (Oferta Weiner) después de que el congresista de Nueva York Anthony Weiner se viera envuelto en un escándalo de mensajes sexuales, un anuncio que también incluía la frase "tarifas demasiado difíciles de resistir". Más tarde llegó su infame "MILF Sale", que hacía referencia a "Many Islands, Low Fares" (Muchas islas, tarifas bajas), pero que también aludía, con un guiño y un gesto de complicidad, al acrónimo sexual.
Irónicamente, Spirit también se vio perjudicada por su propio éxito, ya que las aerolíneas más tradicionales imitaron su oferta y comenzaron a robarle clientes con sus propias tarifas bajas.
El colapso
Spirit llevaba años luchando contra las pérdidas, pero el anuncio de su cierre aún así fue una sorpresa.
Apenas unos meses antes, a principios de este año, Spirit había afirmado que probablemente saldría de su segunda quiebra a finales de primavera o principios de verano, tras alcanzar un acuerdo preliminar con sus acreedores.
Cuatro días después, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán, lo que provocó que los precios mundiales del crudo se dispararan por encima de los 100 dólares. Los precios de la gasolina les siguieron de cerca y los del combustible para aviones se duplicaron con creces en algunos mercados.
Spirit tuvo dificultades especialmente durante y después de la pandemia de COVID-19, en medio del aumento de los costos operativos y su creciente deuda. Para cuando presentó su primera solicitud de protección bajo el Capítulo 11 en noviembre de 2024, Spirit había perdido más de 2,500 millones de dólares desde principios de 2020.
Angelina Deruelle, estudiante de la Universidad de Houston de 23 años, se encontraba en el Aeropuerto Internacional de Fort Lauderdale-Hollywood el viernes, el último día de operaciones de Spirit, después de que se cancelara su vuelo a Texas. Dijo que la pérdida de la aerolínea como opción de viaje asequible sería difícil de aceptar.
"Siento que Spirit es simplemente asequible, sencilla, nada demasiado lujoso", dijo. "Es como estar en casa".







