
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Ay, pero en fin, escucha: "cuando un hombre va a abandonar a su mujer, como mecanismo de defensa se muestra cariñoso, y le regala rosas rosas. El final definitivo comienza cuando en una discusión, por más que ella lo provoque, él por ningún motivo peleará con ella, pues, habrá perdido totalmente el interés".
Ay, bueno ya. Puedo dormir tranquila porque ludovico y yo nunca dejaremos de pelear.
Excelsa: ah, pues, yo no me confiaría, ¿eh? Porque luego, sopas, la deja por una mujer diez kilos más joven y diez años más flaca.
Federica: excelsa, no digas tonterías. Ludovico es incapaz de abandonarme.
Y aparte él nunca me ha traído rosas rosas, además le encanta pelearse conmigo. Ludovico: ¿cómo está la consentida de esta casa?
Excelsa: bien, patrón, un poco sentida con la señora porque me dijo narizona, pero bueno, como a mí todo me vale, no me afectó tanto. Federica: toma, mi amor, te traje unas flores.
Excelsa: le trajo rosas rosas. Ludovico: y también te traje la pizza que más te gusta: hawaiana, sin jamón porque ya sé que no te gusta, sin piña porque sé que te causa agruras, y sin queso porque sé que estás a dieta.
Federica: sí, pero-- pero no--no la pediste con doble pan, ludovico. Ludovico: es que no pensé, pero en este momento te la voy a cambiar.
Federica: "no pensé, no pensé". ¿sabes qué?
Yo creo que lo haces a propósito solo para pelear conmigo. ¿ludovico?
¡ludovico! Excelsa: no es por intrigar, pero el patrón no peleó con usted.
Federica: ¿tú crees que ludovico me quiere dejar? Excelsa: pues, o es eso, o de veras está enamorado de usted y quiere hacerla feliz.
Federica: tienes razón. Me va a dejar.
Ludovico: no puede ser, ¿por qué, dios mío? Tan feliz que era yo hace unas semanas y de pronto, la tragedia cayó sobre mí.
Palencia ya no está en el cruz azul. Y para colmo, federica se va a morir.