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No puede ser, ¿ese soy yo? ¿estoy muerto?
¿dónde estoy? Moriste de un infarto, ludovico.
¿ninel conde? No, ludovico, soy dios.
Achis-- y entonces, ¿por qué te veo como ninel conde? Pues, ha de ser porque la gente cuando se muere, me ve como la persona más buena del mundo.
Eso sí. Por favor, dime que no estoy muerto.
Lo siento mucho, pero es la verdad. De hecho estás pasando por la primera etapa de la muerte: la negación.
No, no, no estoy muerto. Yo no puedo estar muerto.
Después sigue la depresión. Pero bueno, si en verdad estoy muerto, pues, ya, mejor déjame aquí.
Ay, dios mío. Déjame aquí solito y abandonado.
Después sigue la negociación. Ya sé, ¿y si en lugar de llevarme a mí, te llevas a federica?
¿cómo ves, eh? Y luego, sigue la ira.
¡te--te estoy hablando! Bueno, si no quieres negociar, pues, ya olvida el maldito asunto.
Y finalmente, viene la aceptación. Pero bueno, si tú dices que estoy muerto, pues, así ha de ser.
Estoy muerto y ya. Bueno, entonces vámonos, ludovico.
No--no, espérate, espérate. ¿qué aceptación ni que nada?
Yo no me puedo morir todavía. ¿ah, no?
No. ¿y por qué no?
Porque--porque-- porque no puedo dejar sola a federica, no sabría qué hacer sin mí la pobre. ¿ah, no?
No. ¿estás seguro de eso?
Claro. Pero no puedes llevarme, y menos en estas fechas decembrinas.
Ludovico, a ti ni siquiera te gusta la navidad. Claro que me gusta la navidad.
¿ah, sí? Si hasta compré la revista donde sale encuerada.
Ludovico, no hablo de paty navidad, sino de la fiesta navideña. Si yo hubiera visto que la navidad significaba algo para ti, hasta hubiese reconsiderado tu muerte, fíjate.
¿ah, sí? Sí.
Pero si a mí-- a mí me encanta la navidad. Con sus calabazas y sus fantasmas-- ludovico, eso es halloween.
¿ah, sí? Bueno, dame una segunda oportunidad para demostrarte lo mucho que me importa la navidad.
Ándale, tú eres muy buena. Está bien, te voy a dar una oportunidad.
Sí. Si mañana logras darle a tu familia una navidad perfecta, te dejo vivir.
Pero si para las 12. 00 no lo has hecho, te mando un infarto fulminante y te traigo de regreso.
Sí--sí. ¡sí!