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El Break de las 7

Jorge Ramos y su entrevista más difícil: por qué solo pudo hacerla Chiquinquirá Delgado

“Esta es la entrevista más difícil que me han hecho”. Así describió el periodista Jorge Ramos su encuentro con Chiquinquirá Delgado en El Break de las 7. Contra todo pronóstico, el conductor del noticiero participó en el espacio que presenta la venezolana los martes en Univision Famosos para responder las preguntas incómodas que Chiqui —quien es su pareja— no dudó en plantearle, como habría hecho el propio Jorge.
30 Abr 2020 – 12:33 PM EDT

Probablemente no volvamos a ver a la pareja formada por Jorge Ramos y Chiquinquirá Delgado en un encuentro frente a las cámaras hablando de su vida privada. Así lo dejaron claro este martes y así lo habían acordado desde el inicio de su relación amorosa en 2011: los reflectores no formarían parte de su historia. Sin embargo, el presentador cedió a la solicitud de su pareja. Por primera vez, el periodista permitió que fuera ella quien lo pusiera contra las cuerdas en el show digital de entrevistas El Break de las 7 —contrario a su costumbre en la que es él quien hace las preguntas incómodas.

La relación personal entre ambos famosos supone, sin duda, un elemento contundente para obtener una conversación sin precedentes y al mismo tiempo orgánica —entre risas e intimidades. No podría haber sido de otra forma: la entrevistadora tenía la ventaja de manejar información de primera mano de su entrevistado —como esa anécdota del intercambio de libros con los que comenzaron a conocerse.

Sin embargo, la inédita plática de poco más de 30 minutos distó mucho de ser un encuentro superficial. Mientras Jorge caminaba por la redacción y nos dejaba entrar en su oficina del edificio de noticias de Univision, habló de política y de las características que debería tener el próximo presidente de EEUU, de la honda huella emocional que le está dejando la cobertura de la pandemia del coronavirus y hasta dio detalles de su esfera privada —como las pláticas de pareja que comparten junto a la cocina a la hora de la cena.

Y es ahí, donde el momento se volvió trascendente e irrepetible.

Jorge Ramos es el periodista hispano más importante del país y la cara de las noticias de la cadena hispana Univision. Durante los últimos 32 años (precisamente desde el noviembre de 1986), ha conducido el informativo de las 6.30 de la tarde, es autor de más de una decena de libros, es un representate los hispanos en este país, una de las 100 personas más influyentes del planeta de 2015 según la revista Time, un crítico acérrimo del gobierno Trump pero, en el ámbito privado, se le conoce poco más que eso.

En contadas ocasiones ha dejado ver fotografías de su relación con la venezolana Chiquinquirá Delgado, actriz y conductora de programas estelares de la cadena. “Tampoco me contrataron para llorar y expresar mis sentimientos públicamente”, sentenció rotundo en la entrevista. Pero, sin duda, la pandemia del coronavirus ha hecho que todos —incluido Jorge Ramos— reconsideren sus límites.


Ella, por su parte, es una de las presentadoras más sólidas en los programas de entretenimiento de la cadena. Con un pasado de concursos de belleza, Chiqui ha evolucionado frente a la audiencia hasta convertirse en una empresaria y presentadora a la que no le tiembla el pulso ante el tamaño del personaje a entrevistar y así lo demostró el martes. No solo se trataba del hombre con el que despierta cada mañana, sino de una pieza clave en el canal hispano más importante del país, a quien no podía hacerle preguntas simplistas ni permitirse respuestas complacientes.

Aunque en estos años ha había habido algunas rendijas por donde Jorge Ramos ha filtrado algo de sus debilidades —en una carta pública a su hija mayor Paola, en una reciente columna en el NYT a Carlota (la hija de 9 años de Chiquinquirá) o en los prólogos de sus libros—, nunca como en esta conversación, que a ratos se tornó evidentemente romántica, había dejado entrever su lado más íntimo y vulnerable. “Mi debilidad eres tú”, alcanzó a decir.

Gracias a la asertiva dirección que Chiquinquirá fue dando a su cuestionario, Jorge también habló de otras debilidades: como la que siente por su madre de más de 80 años que vive en México y de quién contó asistió con él a la universidad, o sobre el parecido físico con su padre. Jorge reconoció también que debido al intenso cariño que siente por Carlota se deja pintar el pelo color rosa o que Paola es la mujer que lo ha salvado o la profunda emoción que le genera compartir un juego de ajedrez con su hijo Nicolás de 21 años por las noches. E incluso, le confesó, estar "agradecido (con la pandemia) por poder estar encerrado dos meses contigo”.

Aunque se reconoció sorprendentemente como un introvertido, el periodista es famoso por sus encuentros (y algunos furiosos encontronazos) con grandes líderes mundiales como Trump, Maduro o Peña Nieto. Quizá por eso no pudo evitar utilizar el espacio para hablar también de su conflictiva relación con la Iglesia católica, sus cuestionamientos a las instituciones religiosas y sus conflictos con la fe. Pero incluso allí, soltó un guiño privado a cómo lidia pacíficamente con las creencias de una mujer creyente con nombre de virgen.


Y a pesar de ser un viejo lobo de mar en el género de la entrevista —ha dicho que estudia perfectamente a su entrevistado, revisa cuidadosamente su pasado y pregunta de forma directa aunque le suden las manos—, en esta ocasión bajó la guardia haciendo revelaciones inesperadas casi sin querer.

Quizá, como él mismo reconoció, por estar evidentemente nervioso frente a la actriz y conductora que lo había ido arrinconando entre broma y broma. Chiquinquirá no solo sabía exactamente qué preguntas personales hacer, sino cuándo y cómo, sin cruzar esa fragil línea trazada entre ambos años atrás. Incluso tras obtener alguna negativas. “No te voy a decir eso”, le dijo tajante en una ocasión.

Sin embargo, ante la ráfaga de preguntas directas, inesperadas e ‘incómodas’ (como la misma Chiquinquirá las llamó) el conductor se vio obligado a enfrentarse a sí mismo.

“¿Te volverías a casar?”, preguntó ella en un punto crucial de la entrevista con voz decidida. El periodista, que ha contraído matrimonio en dos ocasiones, no pudo evitar la sorpresa y casi atragantarse.

“¿Es una propuesta?”, reviró él entre risas.


Sin poder responder a si la entrevista era "una muy buena idea o una de las peores" que han tenido, lo cierto es que de ella quedó un documento histórico reconocido por ambos como su entrevista “más difícil”. Y aún así, ninguno de los participantes expuso al otro, se incomodó o se levantó de la silla molesto.

Es sin duda el resultado de la complicidad entre ambos personajes lo que recordó a las dinámicas de las (escasas) parejas sólidas y famosas que han sabido mantener perfectamente el balance entre su poderío y su vida privada frente a los reflectores -como la formada por Michelle y Barack Obama.


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