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Whitewashing: ¿cuál es el problema de que actores blancos interpreten personajes no blancos?

Publicado 11 Ago 2016 – 10:00 PM EDT | Actualizado 14 Mar 2018 – 09:48 AM EDT
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Con la controversia en torno a la escasa diversidad racial de los Oscar y los numerosos debates que han revivido desde hace algunos años sobre la representación e inclusión en los medios estadounidenses, es muy posible que hayas escuchado o leído el término whitewashing por algún lado. Aquí te contamos de qué va el concepto, a qué refiere y qué tipo de preguntas plantea.

Es un concepto que se aplica generalmente al cine

El whitewashing refiere a la costumbre que existe en Hollywood de elegir actores o actrices blancos para interpretar roles que, según el guión o según la historia en la que se basa el film, no son blancos.

¿Qué es blanco? ¿Qué es no-blanco? ¿Por qué muchas veces se diferencia latino de blanco cuando muchos latinos se consideran blancos?

Aclaremos que el concepto de raza es extremadamente complejo, y que el término etnicidad (muchas veces usado como eufemismo de raza) no es menos problemático. Sin embargo, y a pesar de que las razas obviamente no existen, sí se puede hablar de la raza como una construcción social que asigna individuos a lugares simbólicos y materiales (social, económica y políticamente).

En ese sentido, un actor blanco en Hollywood es aquel que beneficia del racismo de la industria a causa de su color de piel, sus rasgos, su nombre, etc. Históricamente, y como bien lo demuestran las últimas controversias en la materia, la industria del cine discrimina a los actores que no son blancos, ya sea ofreciendo escasos roles para ellos u ofreciendo roles limitados y estereotipados. A su vez, la industria hollywoodense tiende a remunerar menos a actores negros, latinos y asiáticos (aún menos si son mujeres).

Elizabeth Taylor, Vivien Leigh y Katy Perry (¿¿??) pueden interpretar a Cleopatra porque por supuesto que Cleopatra era una mujer blanca europea de ojos claros.

"¿Y qué importa? El cine es arte. Lo políticamente correcto lo arruina todo!"

Nadie niega que lo más maravilloso de los actores es su capacidad a transformarse en personas que no son. En un mundo perfecto, todos los actores podrían interpretar personajes de otra etnia, de otra cultura, y sería hermoso. Pero no vivimos en un mundo perfecto, y la industria hollywoodense consistentemente presenta pocos personajes no blancos. En el 2014, de 100 películas sólo 17 tenían personajes no blancos como protagonistas o co-protagonistas.

Entonces, cuando finalmente sí hay un personaje latino o un personaje negro y el rol termina siendo interpretado por un actor blanco que tiene muchas más opciones laborales que sus colegas latinos o negros... sí importa. De manera consistente, los actores latinos terminan interpretando roles de miembros de gangs, mientras que las mujeres latinas o negras interpretan prostitutas, y los personajes asiáticos generalmente se limitan a conducir taxis (si son indios) o a ser nerds sin voz (si son chinos, japoneses, coreanos).

Otra cosa a señalar es que la apropiación de roles se hace generalmente en un sentido: actores blancos interpretan personajes no-blancos. Rara vez ocurre lo opuesto. El argumento de que el cine es arte y que la política debería quedar por fuera es bastante ingenuo, por no decir ignorante.

El cine, como todo arte, se ve atravesado por la política y ninguna de las decisiones que lo constituyen son inocentes ni están desconectadas de las relaciones de poder que existen en nuestras sociedades.

En Gods Of Egypt, los dioses y protagonistas son blancos (¡claro!) y toda la gente secundaria es negra porque así era en la realidad (-->SARCASMO).

Las historias más fascinantes... son las de personas blancas.

En otras épocas el whitewashing era verdaderamente vergonzoso, ya que cuando la película tenía un personaje japonés, como sucede en Breakfast at Tiffany's (1961), éste era interpretado sin problema por un actor blanco (Mickey Rooney) con maquillaje y prostéticos que lo hicieran ver "japonés".

Aunque esto sigue pasando ocasionalmente, lo que más sucede actualmente es que personajes que fueron escritos como asiáticos, negros o latinos, terminan siendo interpretados por actores blancos mientras que al personaje se le cambia el nombre o algunas características.

En otras palabras, los personajes se vuelven blancos. Esto se suma a la representación blanca que Hollywood hace del mundo, un mundo en que las únicas personas que tienen aventuras fascinantes o amores apasionantes son blancos.

Un gran ejemplo de esto es la película 21 (2008), basada en la historia real de estudiantes estadounidenses de origen asiático que utilizaron su conocimiento para contar cartas en varios casinos. En la película, los roles protagonistas son interpretados por actores blancos, y los nombres de los personajes son anglicanizados.

La inspiración para la película, Jeff Ma, es de origen chino, mientras que el personaje que lo representa se llama Ben Campbell y es interpretado por Jim Sturgess, que es claramente de origen europeo.

Hay dos personajes asiáticos en la película, pero tienen roles muy secundarios y francamente patéticos. O sea, todo lo opuesto de lo que seguramente sucedió en la realidad. Resultado: los blancos/europeos protagonizan el mundo, el resto mira.

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