Primera conferencia de prensa de Trump: espías rusos, Putin, peleas con la prensa y conflicto de intereses...

Este miércoles Donald Trump dio su primera conferencia de prensa como presidente electo de los Estados Unidos, a pocos días de su investidura oficial, que tendrá lugar el 20 de enero.

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El resultado fue todo lo que uno puede esperar de una conferencia de prensa de Donald Trump.

No el Trump conciliador y sensato de aquel discurso triunfal tras las elecciones, sino el Trump incendiario y confrontativo de la campaña.

La prensa en el centro de la polémica

Imagen Getty Images

La conferencia fue anunciada originalmente para aclarar asuntos relativos a los negocios privados de Trump y cómo evitará el presidente el conflicto de intereses una vez que esté en el cargo, pero inevitablemente la conferencia dio un giro hacia un terreno más llamativo y singular, debido a una controvertida nota publicada la noche anterior por Buzzfeed.

Sobre los conflictos de intereses: Jared Kushner, el yerno de Donald Trump, será su consejero superior en la Casa Blanca

En efecto, Sean Spicer, designado secretario de prensa y director de comunicaciones de la Casa Blanca por Trump, dio inicio a la conferencia anunciando que tanto Trump como la abogada Sheri Dillon iban a dar detalles sobre los negocios del presidente y su estrategia para evitar conflictos de intereses, pero que antes debían referirse al reporte de Buzzfeed.

“Es francamente indignante y sumamente irresponsable por parte de un blog de izquierda abiertamente hostil a la campaña del ahora presidente electo, lanzar esa información deshonesta o llanamente falsa en internet a pocos días de que asuma en el cargo”, dijo Spicer.

Donald Trump y toda su campaña se caracterizaron por ataques constantes a la prensa, a la que siempre han considerado en su contra, pero en este caso hay que conceder que el procedimiento de Buzzfeed fue, como mínimo, problemático, al reproducir información sobre supuestos datos “comprometedores” y “explosivos” de Trump —información personal y financiera— que estarían en manos de la inteligencia rusa, pese a que la misma nota advierte que la información es dudosa, inverificable y posee varios errores.

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Esta información incomprobable, que aparece en un documento compilado por un supuesto oficial de inteligencia británico que trabajó en Rusia, sostiene, entre cosas, que el Kremlin ha “apoyado, asistido y cultivado” una relación con Donald Trump por lo menos desde hace 5 años, y que espías rusos se han aprovechado de “las obsesiones personales y las perversiones sexuales” de Trump para reunir datos comprometedores y potencialmente extorsivos.

CNN, con un reporte más riguroso que no se centra en la información de los documentos, aseguró que un resumen de estos fue incluido en el reporte oficial que las oficinas de inteligencia presentaron a Barack Obama y a Donald Trump, con la intención de poner al tanto a los mandatarios de que esta información está circulando entre las oficinas de inteligencia, miembros del congreso y oficiales de Washington.

En la conferencia de prensa, Spicer de todas maneras puso a Buzzfeed y CNN en la mismo bolsa y dijo que sus publicaciones en torno a esta información eran “tristes y patéticos intentos de obtener clics”.

Rusia y problemas de inteligencia

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Después de un breve discurso del vicepresidente electo Mike Pence, más medido y protocolar, aunque con la inevitable mención a la “decisión irresponsable de algunos medios de prensa de difundir reportes falsos”, llegó Donald Trump al estrado.

Lo primero que hizo fue agradecer a los medios presentes que notaron el sinsentido de esos documentos de inteligencia y no los reprodujeron.

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También atacó de paso a la comunidad de inteligencia:

“Quién sabe, pero si ese documento fue difundido por agencias de inteligencia sería una tremenda mancha en su reputación, porque una cosa como esa nunca debería haber sido escrita y ciertamente no debería haber sido publicada”.

Minutos después, hablando sobre sus planes de gobierno, deslizó una frase de esas que solo él puede decir:

“Vamos a crear puestos de trabajo. Dije que iba a ser el mayor productor de puestos de trabajo que Dios haya creado. Y lo mantengo. Voy a trabajar muy duro en eso”.

Sobre la nota de Buzzfeed dijo:

“Creo que es lamentable que se permita publicar esa información. Es todo falso, engañoso, nada de eso sucedió. Se trata de un grupo de oponentes que se reunieron, personas enfermizas, que inventaron toda esa porquería”.

Después también se refirió al famoso hackeo que afectó a Hillary Clinton y el Comité Demócrata, cambiando la opinión que había manifestado hasta ahora:

“Creo que fue desde Rusia” dijo, tal vez para desalentar la idea de sus vínculos con el Kremlin. Y aseguró que tal vez también quisieron hackear al Partido Republicano, pero que no pudieron porque ellos —a diferencia de los demócratas— se dieron cuenta y pusieron una sólida defensa de ciberseguridad.

La teoría más extendida es que Rusia intervino con este hackeo en las elecciones tratando deliberadamente de perjudicar a Clinton y favorecer a Trump.

Al respecto, Trump dijo que “si hubieran tenido algo [sobre nosotros], también lo habrían publicado”. Y consultado sobre el hecho de que tal vez Vladimir Putin hubiera intentado favorecerlo en las elecciones, dijo que:

“Si a Putin le cae bien Donald Trump, considero que es una ventaja y no algo malo, porque tenemos una relación pésima con Rusia”.

Por último, preguntó:

“¿Realmente creen que Hillary hubiera sido más dura con Rusia que yo? ¿Alguien puede pensar eso?”

Conflictos de intereses

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Después habló sobre sus negocios privados y sus potenciales conflictos de intereses, en uno de los fragmentos más surreales de la conferencia.

Por ejemplo:

“El fin de semana, me ofrecieron un negocio por 2 mil millones en Dubai. Un amigo mío, un tipo genial. Pero lo rechacé. No tenía por qué rechazarlo, ya que, como presidente, sabrán, tengo la cláusula que me exime de conflictos de intereses. Podría administrar mis negocios y administrar el gobierno al mismo tiempo. No me gusta como luce, pero sería capaz de hacerlo si quisiera”.

Al costado del estrado se podían observar centenares de carpetas con documentos sobre una mesa, para dar pie a la parte más teatral de la conferencia: “esos documentos son solo algunos de los que he firmado para cederle el control total de mis negocios a mis hijos”.

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Allí apareció la abogada, Sheri Dillon:

“Trump me guió a mí y a varios colegas para crear una estructura que lo aislará por completo de la administración de su compañía. Las leyes de conflicto de intereses simplemente no se aplican al presidente y al vicepresidente. Pero de todas maneras, el presidente electo Trump quiere que no haya dudas en el pueblo americano y estará completamente alejado de sus negocios privados”.

“Habrá un muro divisorio entre él y su organización”, concluyó, apelando a una metáfora un poco de mal gusto para el pueblo mexicano.

Y hablando de ese otro muro menos metafórico, dijo que estaba “ansioso” porque comenzara su construcción y puntualizó que sería en efecto un muro y no una cerca.

Aseguró además que México “de alguna forma” reembolsará el costo del muro, “ya sea con impuestos o con un pago... va a suceder”.

Cerca del final llegó uno de los momentos de mayor tensión, cuando negó a un periodista de CNN que le hiciera una pregunta ("No, tú no") y acusó a la empresa de dar  “noticias falsas”:

Por último, habló de cómo China y Rusia se están aprovechando de Estados Unidos económicamente pero dijo que “todos los países nos van a respetar mucho más durante mi gobierno, mucho más que en administraciones pasadas”.