Los millennials nos caracterizamos por ser una generación disconforme: saltamos de un cambio a otro y estamos siempre buscando más.
Lealtad y constancia: Cecil Exum y sus 60 años al servicio de los demás
Sin embargo, en generaciones anteriores lo común era conseguir un trabajo y quedarse en este «para toda la vida».
Cecil Exum tiene 80 años y comparte esta concepción del trabajo. Desde siempre, ha hecho cientos de omelettes como empleado de una famosa cadena hotelera.
El empleado más antiguo
Comenzó con tan solo 19 años, cuando la empresa llevaba un nombre diferente y era un puesto de refrescos. Ahora, más de 60 años después, Exum es el empleado más reconocido y leal de la famosa cadena, en el hotel Crystal City Marriott, de Arlington en Virginia, Estados Unidos.
Exum ha lavado platos, atendido mesas y se ha convertido en el creador de los omelettes para el desayuno. Ya lleva preparados millones, tantos que ha perdido la cuenta, pero sigue disfrutando su tarea.
A su gran récord solo ha podido acercarse J.E. Marriott, que también comenzó en la compañía en 1956, aunque se retiró de su puesto de CEO hace unos años.
Una vida entera en su trabajo

Exum sigue fiel a su trabajo y si bien admite que cada vez piensa más en la jubilación (sobre todo cuando le duele su rodilla con artritis) nunca se ha ausentado por enfermedad en todos estos años.
A él le gusta su trabajo y tiene buenos beneficios, por lo que ha permanecido en la cadena todo este tiempo.
Cuando se inició en el mercado laboral, la realidad era muy diferente a la de ahora: con las grandes secuelas de la Segunda Guerra Mundial y la Gran Depresión, las personas ansiaban estabilidad y trabajos confiables.
Se trató de una generación en la que se solía permanecer en el mismo trabajo por décadas y se valoraban aspectos del trabajo muy diferentes a los que valoramos ahora.
La historia de Cecil es un gran ejemplo de constancia, trabajo duro y compromiso para servir a los demás. Sin duda, una enseñanza que los millennials deberíamos aprender de las anteriores generaciones, ¿no crees?
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