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¿Estamos viviendo otra Guerra Fría? Algunos indicios nos demostrarían que SÍ...

Publicado 30 Dic 2016 – 09:09 AM EST | Actualizado 26 Mar 2018 – 10:34 AM EDT
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Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial y luego de la bomba que cayó en Hiroshima, el mundo entero tenía tan solo una convicción: no quería más guerras. Las armas eran cada vez más potentes y prometían acabar con el mundo entero en tan solo una explosión.

No obstante, dos de las potencias mundiales, Estados Unidos y la Unión Soviética -actual Rusia- tenían grandes conflictos y rivalidades. Esta tensión era tan grande que recibió el nombre de “Guerra Fría”. Ambas potencias estaban al límite de una guerra armada, pero la convicción de que este tipo de conflicto podía arrasar al mundo hizo que esas tensiones se mantuvieran "en frío".

Con mucho trabajo, Rusia y Estados Unidos lograron recomponer las relaciones -no sin una cuota de incomodidad-. Pero, con la llegada de Vladimir Putin a la presidencia de Rusia en 2012, las relaciones se volvieron a tensar. Con Barack Obama, presidente de Estados Unidos, fue difícil coincidir.

La relación se complicó muchísimo más cuando Donald Trump se postuló para presidente y Vladimir Putin le dio su apoyo. Allí, las disconformidades y diferencias entre él y Obama se hicieron sentir más que nunca.

Piratas internautas

Donald Trump ganó las elecciones. Sin embargo, con el paso del tiempo trascendió que Rusia había interferido en la votación. Desde el FBI se cree que Rusia ordenó ataques cibernéticos para influir a favor del candidato republicano, Donald Trump.

Cuando Barack Obama y el mundo entero se enteraron de semejante noticia, el Presidente  anunció que tomaría medidas y que había que “activar la alarma por las acciones de Rusia”. Las primeras acciones fueron sancionar dos servicios de inteligencia rusos, algunos agentes del GRU (Departamento Central de Inteligencia) y tres empresas del GRU que daban apoyo material cibernético.

Sin embargo, todo explotó cuando se expulsó de Estados Unidos a 35 diplomáticos rusos. El 29 de diciembre se los declaró “personas no gratas” y se les dio 72 horas para abandonar el país.

Por otro lado, se dio a conocer que los diplomáticos estadounidenses en Rusia se sienten perseguidos y acosados por la policía.

Momentos cruciales

Rusia, a través de Putin, explicó que no va a rebajarse a ese nivel de “diplomacia irresponsable”, es decir, no expulsará a aquellos diplomáticos estadounidenses que residen en su país. Pero, sobre todo, dijo que esperará a que Donald Trump asuma el cargo y actúe. Lo que el futuro presidente haga será fundamental para arreglar las relaciones, aunque desde Rusia se explicó que tomarán “nuevas medidas para resucitar las relaciones ruso-estadounidenses”.

La expulsión por parte de Estados Unidos y los diplomáticos estadounidenses perseguidos en Rusia dan una clara muestra de que la relación entre estos países sigue tensa y que quizá una nueva Guerra Fría se está comenzando a gestar.

Sin duda, el 2017 será un momento crucial en la relación de la gran potencia mundial y el país que está en vías de volver a ser una de las, o LA, potencia mundial.

Donald Trump coincide en muchos valores, creencias y pensamientos con Vladimir Putin; eso puede incentivar a que las relaciones mejoren. Sin embargo, también puede suceder todo lo contrario. ¿De qué estoy hablando? La prioridad de cada mandatario es conseguir lo mejor para su país y este objetivo, sin duda alguna, puede enfrentar sus intereses.

La situación a finales del 2016 es muy compleja. Tan solo queda esperar la llegada de Donald Trump a la presidencia. Dudo que antes de eso, Rusia haga algo. ¿Todo cambiará el 20 de enero de 2017?

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