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Ante las quejas, Google implementó un sistema verificador de información en sus búsquedas

Publicado 7 Abr 2017 – 06:00 PM EDT | Actualizado 26 Mar 2018 – 10:34 AM EDT
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El fenómeno de las teorías conspirativas, los datos pseudocientíficos o pseudoperiodísticos y la más pura información falsa vendida como comprobada y verídica ha sido un fenómeno inseparable de internet desde hace muchos años.

Pero en los últimos tiempos, bajo la popularización del concepto «fake news» (“noticias falsas”) en los medios y la política estadounidense, el procedimiento se ha redirigido, ha sido adoptado por actores políticos y ha servido a un propósito mucho más concreto, simple y peligroso, llevando todavía más lejos la que se ha dado en llamar la era de la posverdad de la política (los hechos no importan; los discursos y las emociones sí).

La opinión pública y los hechos

Ya no se trata de la presencia de reptilianos, de sorprendentes curas para el cáncer ocultadas por la comunidad científica o de milagrosas dietas para adelgazar sin esfuerzo, sino de si Hillary Clinton vendió armas a ISIS, Barack Obama pinchó los teléfonos de Donald Trump o Rusia intervino las elecciones presidenciales estadounidenses para torcer los resultados.

Temas que se discuten en torno a miles de falsos supuestos, datos incorrectos y flagrantes mentiras, que adquieren una enorme magnitud difundidos como ciertos a través de redes sociales.

“Una mentira repetida mil veces se vuelve verdad” dice la famosa frase atribuida a Joseph Goebbels, que si la hubiera acuñado hoy en día comenzaría con “una mentira retuiteada y compartida en Facebook mil veces”.

En efecto, el primero que estuvo en la mira con el crecimiento de este fenómeno fue Facebook, acusado de promover, o al menos no penalizar, a publicaciones completamente falsas e incomprobables durante la campaña electoral de 2016, provenientes de sitios propagandísticos que fingían ser organizaciones periodísticas.

El fundador de Facebook Mark Zuckerberg primero negó que esto haya sido determinante para la victoria de Donald Trump en las elecciones (la mayoría de las noticias falsas apuntaban contra Hillary Clinton y los demócratas), pero luego la compañía tomó medidas para mejorar la calidad de las noticias y las publicaciones.

Google, el otro gigante de internet, también se ha visto envuelto en la tempestad política de los últimos tiempos y en diversos problemas, acusado de contribuir a la desinformación.

Así que ahora se ha unido a Facebook en su lucha contra las noticias falsas.

El auge del Fact-checking

Para esto, ha implementado una nueva herramienta en su motor de búsqueda, que agrega un apartado sobre el nivel de veracidad de la información que presenta un resultado específico, en la búsqueda de noticias.

De todas maneras, la comprobación de la veracidad será realizada por terceros y no por Google.

La compañía acudirá a organizaciones ya establecidas y prestigiosas dentro de lo que se conoce como fact-checking (comprobación de datos y afirmaciones realizadas por políticos), tales como PolitiFact y Snopes, que pese a tener un buen tiempo en funcionamiento han cobrado bastante notoriedad en los últimos tiempos, precisamente porque su tarea parece haberse convertido en algo todavía más crucial y necesario.

Prestigiosos medios tradicionales como el Washington Post y el New York Times también tienen sus secciones dedicadas a esta tarea específica, cada vez más populares, sobre todo si se refieren a Donald Trump, el político que más ha hecho trabajar a los especialistas del fact-checking.

Los análisis de estos medios de prensa también podrán ser incluidos en la valoración de los resultados de búsqueda de Google, que irán acompañados de una etiqueta que, por ejemplo, dice que una afirmación es “mayormente cierta de acuerdo a PolitiFact”.

El sistema funcionará mediante organizaciones de prensa que pueden exigir una comprobación de una afirmación hecha por otro medio.

Según Google, esto hará los resultados más confiables para el público, incluso si existen diferencias entre las diferentes organizaciones que analizan la veracidad de una información.

“Creemos que de todas maneras será de ayuda para los usuarios comprender el nivel de consenso que genera una determinada afirmación, y tener información más clara sobre qué fuentes la respaldan” dijo un representante de Google.

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