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Papás y Mamás

Educar con la cocina: momentos para aprender y divertirse

17 Oct 2014 – 04:41 PM EDT
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          • Todas las experiencias cotidianas que forman parte de nuestra vida pueden constituir momentos para educar y de los que padres e hijos pueden aprender. Basta con que sepamos ver su lado positivo y ser creativos. La cocina es un ejemplo.

            Cocinar es una actividad cotidiana que los padres hacemos varias veces a lo largo del día durante los 365 días del año. Y si cocinar es una tarea común y rutinaria, otras actividades relacionadas con guisar también lo son, como por ejemplo, planificar los menús, hacer la compra, preparar la mesa, comer…

            Llegados a este punto, ¿alguna vez te habías planteado cómo podrías aprovechar el tema de la cocina para educar a tus hijos con valores y aprendizajes que les ayuden a crecer como personas y que vayan más allá de fomentar el orden y la disciplina? Aquí tienes unos ejemplos:

            1. Planificación del menú (semanal o diario). Es un momento de negociación democrática en el que a veces nuestros intereses como padres chocan con los de nuestros hijos. Nosotros vemos la importancia para la salud de llevar a cabo una dieta variada y equilibrada que cubra las necesidades nutricionales de nuestros niños con el fin de que crezcan sanos y fuertes. En cambio, nuestros hijos piden que les cocinemos sus platos preferidos, por lo que su dieta podría dejar mucho que desear. ¿Qué podemos aprender? A resolver conflictos a través del diálogo. Permíteles que el fin de semana decidan ellos sus platos favoritos. El resto de la semana toma tú las decisiones sobre el menú.

            2. Elaborar la lista de la compra. Es un buen momento para trabajar la memoria y la habilidad lectoescritora en tu hijo. Si es pequeño, facilítale folletos de mercados para que recorte los alimentos que necesitarán y deja que los pegue en un papel (también puede dibujarlos).

            3. El momento de la compra. Aquí puedes educar a tu hijo sobre:

            • Los productos, alimentos y las tiendas en las que se venden.

            • La procedencia y/o elaboración de alimentos como la leche, el queso, los huevos…

            • Los beneficios que nos aportan los alimentos para la salud.

            • Ser responsable y autónomo con el manejo del dinero. Deja que vea, compare precios (sentido del ahorro) y pague. Es bueno que vaya resolviendo problemas matemáticos reales de la vida diaria adaptados a su edad.

            • El cuidado por el medio ambiente evitando usar las bolsas de plástico.

            • Comprar lo necesario y consumir responsablemente. Tus hijos deben saber que existen otras realidades socioeconómicas desfavorecidas que por desgracia no gozan de los mismos derechos y privilegios relacionados con la alimentación. Hay muchísimas familias que no tienen qué comer y que se ven obligadas a acudir a comedores sociales. Si tienes la oportunidad, acude a un comedor social y colabora (sirviendo platos, cocinando, etc.). También puedes cocinar para vecinos necesitados.

            4. Cocinar. Aquí tu hijo aprenderá sobre:

            • El orden, disciplina e higiene en el uso y manipulación de los utensilios de cocina y con los alimentos. Asesora y guía a tu hijo en el proceso de elaboración de los platos. ¡Cuidado con los peligros de la cocina! Si es muy pequeño, déjale a él tareas más adecuadas para su edad como batir, fregar…
            • Recetas de familia. Enseña a tu hijo a elaborar esos platos familiares para no perder la tradición del buen paladar: el casero. Muéstrale los pasos que ha de seguir para preparar algunas comidas o postres sencillos como bizcochos, cremas…
            • Recetas del mundo. Una forma de aprender sobre otras tradiciones y culturas es adentrarse en su gastronomía a través de la cocina de sus platos típicos. Es bueno probar nuevos sabores.

            5. Presentación de los platos (recetas infantiles). Dando rienda suelta a tu imaginación puedes conseguir que un plato de comida pueda resultar más apetecible que nunca.

            6. Preparar la mesa. Deja que tu hijo lo haga. Así estimularás su autonomía personal.

            7. Comer juntos. Éste es un maravilloso momento para compartir y disfrutar en familia. Aquí se pueden trabajar los modales a la mesa (no hablar con la boca llena, utilizar adecuadamente los cubiertos) y estrechar los lazos afectivos. El momento de la comida es ideal para intercambiar anécdotas positivas que nos han sucedido durante el día. Si la comida es un tema conflictivo (porque alguno de tus hijos es un mal comedor) evita hablar sobre ello. Procura también no distraerlos con la televisión.

            8. Reciclaje. Deposita los envases en sus contenedores correspondientes. Otra forma de reciclar tiene que ver con la comida. No tires todo porque puedes aprovecharlo. Si te ha sobrado carne, podrías hacer unas croquetas, por ejemplo.

            Como puedes ver, la cocina es una experiencia a partir de la cual nuestros hijos pueden aprender mucho. Y tú, ¿cómo educas con la cocina? ¿Qué aprendizajes fomentas en tus hijos cuando cocinan juntos? Comparte tus experiencias con nosotros.


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