Cómo ser un buen padre: claves para la felicidad entre padres e hijos

Soy una mamá orgullosa de mis dos angelitos traviesos que pronto cumplirán seis y tres años. ¡Parece que fue ayer cuando mi pareja y yo nos enteramos de que íbamos a ser padres! Recibimos la noticia con la alegría más inmensa, pues siempre habíamos deseado tener hijos. Pero también comenzaron a abordarnos los temores típicos …
Univision
27 Oct | 6:44 PM EDT
              • Soy una mamá orgullosa de mis dos angelitos traviesos que pronto cumplirán seis y tres años. ¡Parece que fue ayer cuando mi pareja y yo nos enteramos de que íbamos a ser padres! Recibimos la noticia con la alegría más inmensa, pues siempre habíamos deseado tener hijos. Pero también comenzaron a abordarnos los temores típicos que todos los padres primerizos experimentan ante la llegada de su futuro primer bebé:

                • Temores relacionados con el embarazo y el parto.

                • Miedos relacionados con su estado de salud durante su crecimiento.

                • Dudas acerca de nuestra capacidad para dar una educación de calidad a nuestro hijo, etcétera.


                ¿Quién no se ha preguntado alguna vez cómo ser un buen padre con sus hijos? Se trata de uno de los temores racionales que todos los padres experimentamos ante lo desconocido y que van desapareciendo conforme adquirimos experiencia durante el ejercicio de nuestra paternidad. Pero aunque algunos miedos se esfuman, otras dudas persisten.

                Somos seres humanos, no somos perfectos. Podemos cometer errores y es normal que nos asalten este tipo de cuestiones, pero no dejemos que eso constituya un obstáculo en nuestra tarea de educar a nuestros pequeños; transformemos nuestros miedos en un acicate para aprender, superarnos y ser mejores.


                Respira y confía en ti y en tu sentido común. Partan de la base de que son buenos padres. Quizás estas ideas los ayuden a tomar conciencia de cómo ser un buen padre:


                • Somos buenos padres desde el preciso instante en el que llegamos a amar a nuestros hijos más que a nadie y a nada en este mundo. Cuando eres padre te das cuenta de que el amor incondicional que sientes hacia tu pequeño es el referente que te va a guiar y orientar en el ejercicio de tu paternidad, pues no hay mejor ni mayor maestro para un padre que su propio hijo (nuestros hijos nos enseñarán a ser pacientes, a escuchar, a amar, a ser espontáneos, a divertirnos…).

                • Sabemos que todas las necesidades de nuestros hijos son nuestras prioridades. Su bienestar, salud, alimentación, higiene, ropa, educación, desarrollo afectivo y emocional… son lo más importante para nosotros.

                • La felicidad de nuestros hijos es uno de los mejores indicadores de que estamos siendo buenos padres. Y no me estoy refiriendo aquí a la felicidad fruto de recibir regalos, sino a aquella felicidad que se siente cuando se comparten vivencias que ayudan a nuestros hijos y a nosotros mismos a crecer y desarrollarnos como personas plenas y satisfechas con nuestros vínculos emocionales y afectivos.

                  Otras ideas que nos pueden orientar en nuestra tarea educadora de cómo ser un buen padre:

                • No se trata de que seamos los mejores padres del mundo, sino de ser los mejores padres para nuestros hijos. Es por ello que no deberíamos compararnos con los demás papás y mamás porque ni nuestros hijos son como los otros niños ni nosotros somos como los demás padres. Cada familia tiene su propio estilo educativo acorde a la realidad concreta que está viviendo. Es más, te puedo decir que incluso esas pautas educativas que empleabas para criar y educar a tu primer hijo puede que no te funcionen con tu segundo niño. Porque aunque son hermanos, sus personalidades son únicas, diferentes.

                • Eres un buen padre cada vez que te esfuerzas por mejorar y dar lo mejor de ti a tus hijos y a ti mismo sin rendirte ante la adversidad. Los padres somos capaces de hacer posible lo imposible y de transformar lo difícil en sencillo. Por muchos problemas que podamos tener, nunca permitiremos que puedan influir en nuestros pequeños. Un ejemplo: a pesar de que disponemos de poco tiempo libre (por motivos laborales) para pasar con nuestros hijos, somos capaces de hacer que esos momentos que compartimos juntos sean únicos y especiales.

                • Los buenos padres son siempre un ejemplo positivo para sus hijos. Como decía Josh Billings, “Para educar a un niño por el camino correcto, transite usted por ese camino durante un rato”. Y es que no podemos olvidar que los aprendizajes de los niños se basan en la imitación de la conducta de sus padres pues constituyen un modelo para ellos. Por este motivo, debemos predicar con la sinceridad y honestidad, la comprensión, la solidaridad, la tolerancia, el respeto, el amor, la confianza, la generosidad, el diálogo… En definitiva, con todos aquellos valores que ayuden a nuestros niños a crecer y desarrollarse como personas plenas.

                • Los buenos padres también somos capaces de encontrar tiempo para nosotros mismos. Y no debemos sentirnos culpables por ello. Relajarnos y disfrutar de actividades divertidas que permitan a nuestra mente desconectar de los problemas, repercute beneficiosamente en nuestro estado de salud y, por ende, en las relaciones con nuestros hijos.

                Y tú, ¿te consideras buen padre o madre? Agradecemos que compartas con nosotros tu experiencia.