El lavabo perfecto es mucho más que un mueble bonito. Claro que quieres que proyecte el estilo de tu cuarto de baño pero, antes de tomar una decisión impulsiva, hay algunos puntos que deberías considerar. Sigue leyendo ¡y descúbrelos!
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Tres cuestiones. Tres detalles que hay que tener en cuenta antes de decidirse por un lavabo son: la configuración, el material y la instalación, para que sea compatible con tu plomería y grifería, así como con tu estilo de vida, resalta el ingeniero Rob Levesque en su sitio Home Style Choices.
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La configuración. Esto se vincula a que el lavabo que adquieras deberá ser compatible con la grifería actual de tu cuarto de baño. Por ejemplo, un grifo de tres agujeros (que se compone de un surtidor y las manijas individuales) requiere de un lavamanos con tres agujeros.
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Los materiales. De qué esté hecho el lavabo, no solo es importante desde un punto de vista estético. Los materiales desempeñan un papel esencial en la durabilidad y facilidad de mantenimiento del lavabo. Algunos de ellos son…
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Hierro fundido. Es un material resistente, generalmente cubierto con esmalte. Su superficie lisa es fácil de limpiar y está disponible en numerosos colores. El punto débil es que se le podría saltar la capa de esmalte, si se lo golpea fuerte con un objeto duro.
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Porcelana vitrificada. Este tipo de material también es muy resistente y duradero, y aparte es fácil de limpiar. Eso sí: puede arruinarse si sufre algún golpe fuerte.
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Vidrio. Es muy utilizado en los recipientes del fregadero. El vidrio templado es la mejor opción para el baño, ya que es más resistente. Pero ten cuidado con los depósitos de agua dura, que pueden manchar el material si no son limpiados en el momento.
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Metal. Hay varios tipos de metales usados para fabricar lavabos. Cobre, latón y acero inoxidable son las variedades más comunes. Ten en cuenta que cuánto más grueso, menos posibilidades tienes de que se abolle.
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La instalación. La forma en la que se instala el lavabo influirá de manera clave en el estilo que este tendrá. Te contamos las ventajas y desventajas de los diseños más populares.
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De montaje superior. Sus bordes sobresalen de la superficie de apoyo. Son adecuados para, prácticamente, cualquier mesada, incluyendo las de madera y laminados. Es elegante en espacios minimalistas y baños en suite, resalta la diseñadora de interiores y cocinas, Anne Ellard, en el sitio Houzz.
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De montaje inferior. El lavabo “se hunde” en la mesada. Es prolijo y fácil de limpiar, así que resulta ideal para baños familiares. Lo malo es que no es apto para cualquier superficie: la mesada debe ser de un material duro, como la piedra. Aparte, suele costar más que el de montaje superior.
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Con pedestal. Si prefieres un lavabo montado a la pared, pero se ve la cañería debajo, esta es una gran opción. ¿Contras? No tienes mesada, ni espacio de almacenamiento. Podría servirte en un baño pequeño, sobre todo si tiene un estilo tradicional.