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Entretenimiento

Para atacar a la iglesia, periodista colombiana se disfrazó de monja e hizo un video porno

Alejandra Omaña es colombiana, nacida en Cúcuta, Colombia, ha trabajado en periodismo y ha salido desnuda en dos ocasiones en la revista SoHo. Con la ayuda de un amigo hizo un video porno, en el que hace el papel de una monja que fantasea con escenas sexuales de libros.
17 Ene 2017 – 3:02 PM EST

A Alejandra Omaña le gusta la literatura. En Twitter se le conoce como @AmarantaHank, en honor al alterego del escritor Charles Bukowski, Hank Chinaski. Además, ha trabajado como jefa de prensa de festivales literarios, como la Fiesta del libro de Cucutá, y de organizaciones culturales como la Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero.

Alejandra también ha posado desnuda. En dos ocasiones, la revista SoHo, una publicación colombiana de estilo de vida para hombres, la ha sacado en su sección "Modelo no modelo".


En la misma revista, en 2013, Alejandra publicó un texto que se titula "Pude haber sido puta", en el que cuenta que poco después de la muerte de su papá, un amigo de él empezó a salir con su mamá. Ella, furiosa, lo persiguió con una navaja y le cortó el brazo izquierdo. "Empuñé la mano y le hice un par de preguntas. Quería saber si había tenido sexo con mamá. Guardó silencio. Cuando saqué la navaja y le pregunté de nuevo, me dijo 'el que calla otorga, por eso guardo silencio'. Desde ese entonces odio esa frase. Además porque es cliché y odio todo lo cliché".

Cuatro años después, en enero de 2017, Alejandra Omaña ha sido noticia en Colombia porque decidió hacer un video porno. Dijo, en sus propias palabras, en un nuevo texto en la revista SoHo: "quería algo que me permitiera atacar a la Iglesia, que era, en últimas, la que me había impedido ser libre. Considerando que al menos el 52% de los consumidores de porno en el mundo son cristianos, quería garantizar que fantasearan conmigo. Pensé en una monja que descubre su cuerpo en sus ratos libres, en la habitación del convento, justo después de rezar el rosario. Una historia cliché, sí, pero eso quería".

Alejandra responde por qué su cambio de parecer frente a lo cliché cuatro años después: "quería que la historia del video fuera cliché, porque Colombia se escandaliza con cualquier cosa. Es decir, sin menospreciar al público colombiano, no era necesario hacer una historia tan fuerte para que la gente se escandalizara. Sí, con este primer video quería escandalizar. No tanto, pero sí un poquito".

Para Mario Jursich, exdirector de la revista El Malpensante, una de las publicaciones culturales más destacadas de Latinoamérica, el video de Alejandra ni siquiera es porno.


Para la escritora y periodista Virginia Mayer, el video de Alejandra se trató sólo de un acto para llamar la atención. "Dizque porno, una payasa vestida de monja (porque no se le ocurrió nada más original), masturbándose con un consolador bañado en vino tinto. Me quedé esperando el porno", comentó en su Facebook.

Al preguntarle por las críticas, Alejandra afirma que la crítica no le importa: "mi principal razón de ser es ser libre, hacer lo que quiera sin hacerle daño a nadie, así que no me interesa mucho lo que puedan decir ellos".

Escandalizar, atacar a la iglesia y ser libre. Esas son, en resumen, las razones por las que Alejandra Omaña hizo su video porno. Según ella, vienen más: "el próximo video es con comida, una vaina deliciosa con pulpos. Con los demás videos buscaré satisfacer mis fantasías sexuales y promover un porno menos convencional, donde no solo se vaya a los genitales para lograr placer".

En cuanto a ganar dinero y vivir del porno, Alejandra no lo tiene muy claro: "no tengo un modelo de negocio concreto. Ahora con tanto revuelo es posible que lo hagamos, pero el video inicial fue financiado por mí y no he recibido un solo peso por él. Hay mucha gente interesada en donar para que yo siga haciendo porno, con el compromiso de que no sean contenidos convencionales".

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