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Batman

Rebirth cambió los orígenes de Batman de una forma totalmente inesperada pero genial

Publicado 8 Dic 2016 – 02:33 PM EST | Actualizado 24 Abr 2018 – 03:14 PM EDT
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El issue #12 de Batman fue publicado, y con él, podemos ratificar que Rebirth es lo mejor que le pudo haber pasado a DC Comics. Si solo hablamos de Batman, desde su primer número, ha sido el cómic más personal, oscuro, visceral, poético, simbólico y creativo de todos los títulos; y aunque sus historias, en términos de argumento, no fueron las mejores, Batman ha sido quien mejor ha "renacido". 

Si tomamos como ejemplo lo sucedido en su más reciente arco narrativo ( I am suicide), el Caballero de la Noche se embarca en la búsqueda de su propio escuadrón de héroes dudosos (villanos, para ser exactos) y, supuestamente, esta travesía es la que da título a la saga. Bueno, para nuestra fortuna y deleite, esto no es así; existe una razón intrínseca mucho más hermosa e impactante.

El issue #12 acompaña a Batman mientras se infiltra en la guarida de Bane; usando cada viñeta de forma excepcional el autor genera movimiento y acción, junto a sensaciones de adrenalina que nos hacen pensar, "definitivamente, esto es algo que Batman haría".

A medida que Batman se mueve y neutraliza a sus enemigos, un relato es contado mediante la voz (narrativa) de Bruce. Se trata de una carta que le escribió a Selina Kayle ( Catwoman) hace un tiempo, un mensaje que fue mucho más allá de una simple actualización de estado o saludo casual: fue una confesión. 

En resumen, citando lo dicho por Tom King, Bruce escribe lo siguiente: 

«¿Crees que no lo sé? Un hombre adulto vestido como animal. Sentado en una gárgola, esperando por el crimen. Y cuando este llega, salta sobre él para golpearlo en la cara (...) Es gracioso. Y lo que lo hace incluso más gracioso es que, realmente, no se trata de un hombre adulto. Solo es la máscara debajo de la máscara. Ahí arriba, mirando sobre nosotros, tratando de salvarnos... hay un niño. Aquel pequeño niño rico cuyos padres fueron asesinados, y en vez de velarlos apropiadamente, se puso sobre sus rodillas e hizo un voto: "Juro por el espíritu de mis padres que vengaré su muerte pasando el resto de mi vida combatiendo el crimen".»
«Tenía 10. Tenía en mis manos una de las navajas de mi padre y me puse de rodillas. Coloqué el metal en mis muñecas. El filo helado, la sangre en mis manos. Miré hacia arriba, hacia mi padre y mi madre, les dije que lo sentía. Lo sentía. (...) Recé, pero nadie escuchó. Y al final, entendí. Amabilidad, dignidad. Dejé la navaja caer y entendí. Me rendí. Mi vida ya no era mi vida. Y susurré (nuevamente): "Juro por el espíritu de mis padres que vengaré su muerte pasando el resto de mi vida combatiendo el crimen" (...) Así es como es. Las orejas, el cinturón, la gárgola. No es gracioso. Es la elección de un niño. La elección de morir. Soy Batman. Soy suicidio.»

Lo que motiva su justicia no es temor, ni valor, ni principios... es muerte. Bruce Wayne murió hace mucho. Lo único que queda ahora es una "vida" a disposición de la amabilidad y la dignidad; un cuerpo que se rinde ante el deber sin importar las consecuencias; porque, después de todo, en la muerte no hay dolor. 

El issue termina con una declaración más, casi una confesión de amor, en la que Batman admite que, quien lo acaba de traicionar, sería, posiblemente, la única persona capaz de entender su muerte y su vida. En sus propias palabras: «Así que tienes razón. Cuando nos besamos, el dolor desaparece. Porque, por un momento, compartimos nuestras muertes; y por un momento, no morimos solos».

El Murciélago llega donde Bane cansado, moribundo, traicionado... pero no es el fin. Según promete el título adelanto para el issue #13, The Last Stand of Batman, a nuestro héroe aún le queda un poco de fuerza para levantarse, por lo menos una vez más.

Esperamos tus comentarios. 

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