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Alan Moore

From Hell: los aterradores crímenes de Jack el Destripador nunca fueron tan cautivantes como en la obra de Alan Moore

Publicado 29 Jun 2018 – 05:23 PM EDT | Actualizado 29 Jun 2018 – 05:23 PM EDT
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La obra escrita de Alan Moore siempre se ha caracterizado por romper unos cuantos límites autoimpuestos cuando se habla de construcción de personajes, enfoque de la historia e incluso el contexto mismo de la narrativa. Ese posiblemente sea el principal motivo detrás de su fama como uno de los mejores guionistas de cómics de las últimas tres décadas. Entre sus creaciones posee verdaderas obras de culto tales como V de vendetta (1982), Watchmen (1986) o Batman: The Killing Joke (1988).

Una mirada al abismo

En el año 1989, Alan Moore volvió a sorprender con su serie limitada From Hell, ilustrada por Eddie Campbell y editada en la hoy desaparecida revista británica de horror antológico Taboo a lo largo de 10 entregas.

Esta novela gráfica se inspiró en el libro Jack the Ripper: The Final Solution, escrito por Stephen Knight en 1976, en el que se presenta una elaborada —aunque sólida— teoría conspirativa detrás de cinco asesinatos ocurridos en el Londres de la era victoriana. Estos crímenes se le atribuyeron a un único asesino serial que jamás ha sido identificado, el infame Jack el Destripador.

Desde el infierno

La novela gráfica de Alan Moore es un relato gótico abyecto e inquietante narrado desde múltiples puntos de vista en que el protagonismo recae indirectamente en cada personaje a su debido momento y a su propia manera. En él aparecen figuras históricas no ficticias tales como la reina Victoria, el pintor y poeta William Blake, y el fenómeno de circo Joseph Merrick (más conocido como «el hombre elefante»), entre muchos otros.

La historia empieza cuando un hombre es forzado a separarse de su esposa, Annie Crook, una mujer joven y humilde que trabaja en una tienda. Lo que Annie no sabe es que su esposo ocultó su verdadera identidad y es en realidad el príncipe Albert Victor, duque de Clarence y nieto de la reina Victoria, por lo que dicha unión es considerada un escándalo real en potencia.

Para ocultar este hecho, la reina le pide a su médico de confianza, s ir William Withey Gull, que encierre a Annie Crook en un asilo psiquiátrico donde será silenciada mediante la extirpación de sus glándulas tiroideas. Pero, cuando el pintor Walter Sickert lleva a la hija de Annie a la casa de sus abuelos (los padres de Annie), un grupo de cuatro prostitutas que eran amigas de Annie Crook (Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride y Mary Jane Kelly) descubre la verdad sobre la hija ilegítima del príncipe Albert y tratan de chantajear a Sickert a cambio de ocultar el secreto. Es entonces que la reina le pide a Gull que intervenga nuevamente, pero en este caso para que silencie a las mujeres de forma definitiva.

La intriga policial

Si se la analiza desde un punto de vista muy amplio, From Hell es una novela gráfica detectivesca en la que el inspector Frederick Abberline, el encargado del caso de Jack el Destripador, es casi siempre presentado como el protagonista central, ya que sirve de eje para interconectar a los múltiples personajes involucrados durante la investigación.

Pero, debido a que los crímenes son parte de una conspiración para mantener el buen nombre de la familia real en la que incluso hay varios policías confabulados, nunca pueden resolverse. Es más: el temor y la paranoia que crece en Whitechapel —el municipio donde ocurrieron los asesinatos— lleva a que varios inmigrantes y/o carniceros sean falsamente acusados de ser Jack el Destripador.

A pesar de que Abberline logra dar con el culpable, este es, a su vez, silenciado. De esa manera, se protege la intriga y se mantiene el oscuro y trivial secreto que se cobró la vida de cinco mujeres y sistemáticamente debilitó a un imperio desde sus cimientos.

La «lógica» y «belleza» del asesinato

Para Gull, un masón de alta jerarquía y el encargado de llevar a cabo los asesinatos, dicha tarea se convierte en un lento descenso a la locura. Gradualmente pasa de ser un sicario a un asesino serial que considera que los crímenes son parte de un elaborado ritual místico con el que asegurará una sociedad en que los hombres tendrán el poder sobre las mujeres.

Cuando finalmente asesina a Mary Kelly y completa los cinco crímenes (incluyendo el de Catherine Eddowes, quien fue una víctima incidental), Gull se ve atacado por visiones del futuro que, de una extraña y retorcida manera, prueban que su «ritual» ha surtido el efecto deseado y ha servido de inspiración para cientos de asesinos, artistas y escritores del mundo. Entre ellos se encuentran Robert Louis Stevenson, autor de El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, y el pintor y poeta Wlliam Blake, quien recibe la visita del espíritu de Gull, lo que lo inspira para crear su obra El fantasma de una pulga.

La ruta de los homicidios incluye, además, diferentes puntos emblemáticos de Londres que poseen una supuesta carga de energía mística. Eso hace que la «lógica» de los crímenes entre en un aterrador sentido que es capaz de cautivar —o aterrar— por sí mismo al lector, y esa es solo una parte de todo el elaborado y soberbio trabajo del guion.

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