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El día que Andrea Legarreta perdió a su hijo: su relato más angustioso como madre

Hace 15 años, en víspera del Día de los Reyes, la conductora y actriz llegó ilusionada a una revisión donde escucharía por primera vez los latidos del corazón de su primer hijo. Nunca los escuchó.
11 May 2018 – 6:01 PM EDT

En la historia de amor de Andrea Legarreta y Erik Rubín no parecen existir las brujas, hermanas envidiosas ni las manzanas envenenadas; el único capítulo gris oscuro entre la artista y el cantante mexicano se escribió en enero de 2003, cuando perdieron a su primer hijo.

Quince años han pasado del peor día sus vidas y no es hasta hoy que la conductora y actriz, de 46 años, puede hablar de esa experiencia sin soltarse a llorar sin consuelo, como le pasó en el 2010 cuando compartió su testimonio en el programa 'Vidas paralelas'.


Andrea Legarreta ayer y hoy: Mira cómo ha cambiado

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"Siempre soñé con ser mamá", expuso la conductora del programa 'Hoy', que en las postrimerías del siglo pasado no estaba buscando a su príncipe azul cuando tuvo un reencuentro con el roquero y rebelde del grupo de Timbiriche, Erik Rubín. "En el momento en que rozamos brazos", hubo una explosión, recordó.

Para ese tiempo, el intérprete tenía novia, pero le contó a Legarreta que las cosas entre él y su compañera no estaban bien. Incluso le dijo que la chica estaba en Europa justo en esos días. Aunque le propuso salir más adelante, a ella no le pareció.

Pero la vida da muchas vueltas y resulta que un día Andrea Legarreta fue con una amiga a un bar. "Oye, este güey dice que vas a ser la madre de sus hijos", recordó la chilanga que le gritó Rafael Villafañe mientras señalaba a un galán que no era otro sino Erik Rubín. Ese día platicaron más a gusto y el cantante se atrevió a decirle que él estaba seguro de que ella sentía lo mismo que él.

Un amor que se cocinó en seis meses


Rubín andaba solterísimo y Legarreta se ilusionó. Llegó a su casa y le contó a su mamá, Isabel Martínez, sobre su pretendiente. "¡Ni se te ocurra (salir con él)!", replicó la mujer, confirmando que no quería para su niña un músico rebelde. Unos años más tarde, la mujer confesó que ese día la impresión fue tan fuerte que hasta se enfermó.

Ni ella ni don Juan querían al Erik Rubín que habían conocido a través de las informaciones que trascendían sobre él y que no lo hacían el parejo ideal para una chica que aspiraba a ser feliz para siempre.

Andrea Legarreta, al igual que cientos de millones de jóvenes alrededor del mundo, hizo caso omiso a los deseos de sus padres y tras confirmar que Erik estaba soltero, le dio la oportunidad de salir y conocerse mejor. Un día él la invitó a almorzar y ella le contó que en la noche estaría cenando con sus padres en un restaurante. Jamás le cruzó por la cabeza que a él se le ocurriría enviar a un trío para que allí, frente a don Juan y doña Isabel le cantaran el tema 'Novia mía'.

Ya de ahí no vuelta atrás. Seis meses después, le pidió matrimonio. El formaba parte del elenco del musical 'Rent' y al finalizar una función, con la complicidad de sus compañeros, la llamó al escenario y le preguntó si le haría el honor de ser su esposa. La respuesta, obvio, fue que sí y el 1 de abril de 2000, las playas de Acapulco, sus familias y amigos, fueron testigos de su unión. Los padres de Legarreta conocieron el gran corazón del cantante y doña Isabel confesó que hasta le pidió perdón por no haberlo querido antes.


La historia de amor de Andrea Legarreta y Erik Rubín

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Ya casados, Andrea y Erik comenzaron a buscar un bebé. Hacían la tarea con insistencia, pero el resultado no llegó sino hasta casi dos años más tarde. En noviembre de 2002, una prueba de embarazo salió positiva y esa Navidad cobró un sentido distinto en la familia Rubín Legarreta.

Tras confirmar con sus médicos, lo anunciaron al resto de sus allegados y todo el mundo celebró. Regresando de las vacaciones navideñas, el 5 de enero de 2003, Andrea Legarreta se vio con su doctora, quien le haría el primer estudio que le permitiría escuchar el corazón de su bebé. Con esa ilusión y junto a su mamá, llegó al consultorio, sin saber que de allí saldría sin mundo.

"No se ve nada", comentó la especialista mientras buscaba con el aparato señales de la criatura en el vientre de Legarreta. A la artista, que en esos momentos trabajaba en la telenovela '¡Vivan los niños!', se le secó la garganta al mismo tiempo que su corazón amenazaba con salírsele del pecho. "¿Qué está pasando? ¿Le falta tiempo?", preguntó para escuchar la respuesta que ninguna mujer en espera de su primer hijo quiere: "No, no se logró...".

El dolor que sintió no hay palabras para describirlo y solo quienes han pasado por una situación similar tienen la capacidad de entender cuán profundo y devastador es. Abatida y en camilla fue trasladada a la sala de parto del hospital. Y allí, con el sonido de los latidos de unas gemelas que estaban por nacer de fondo, "yo estaba esperando para entrar al quirófano a que me sacaran lo que quedaba de mi ilusión, lo que para mí era mi hijo".

Para Legarreta no había consuelo. Para su marido tampoco. Cuando llegaron a la casa, ella se sentó en la computadora y le escribió a su bebé "que lo esperaba después, que sabía que iba a volver. (Le dije) que se fuera tranquilo, que el tiempo que había estado dentro de mí, me había dado mucha felicidad".


Las aventuras de Mía y Nina Rubin Legarreta

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Dos años más tarde, la felicidad plena regresó al hogar de los Rubín Legarreta. El 22 de abril de 2005 nació Mía, la primera hija del matrimonio. Y en el 2007, precisamente un 5 de enero, nació su segunda hija, Nina.

"Siempre soñé con ser mamá y que Dios nos haya dado esta oportunidad, después de varios intentos, sustos o demás es mucho mejor de lo que yo pensaba", concluyó la mujer, que cada Navidad recuerda a ese primer bebé colocando un osito de peluche que compró en el 2003 para celebrar al pequeño que no llegó.

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