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Poetas enamorados: el apasionado romance de Rimbaud y Verlaine, que terminó a los tiros

Publicado 1 Nov 2016 – 04:30 PM EDT | Actualizado 26 Mar 2018 – 10:34 AM EDT
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Si el arquetipo del poeta que se ha vuelto más extendido y reconocible es el del artista de alma oscura y torturada, oprimida por el insoportable peso del ser (contrariando a Kundera), que además de plasmar su vacío existencial e inconformismo con palabras lo expresa mediante un desdén explícito de las normas de la sociedad y un compromiso con todo lo que se considera profano, obsceno e ilegal, se lo debemos principalmente a los poetas decadentes franceses, surgidos sobre el final del siglo XIX.

Esos bohemios bebedores de absenta, que se reunían entre el humo de tabaco y opio en oscuros salones, que llevaban vidas tumultuosas cargadas de excesos sexuales.

Paul Verlaine fue uno de los grandes representantes de esta corriente, y contribuyó a su consolidación con la publicación de una de sus obras más famosas, que al mismo tiempo acuñaría otro término icónico para él y sus amigos: Los poetas malditos ( “Les Poètes maudits”).

Con ese nombre se refirió a varios de sus colegas decadentistas, incluyendo su amigo y eventual amante Arthur Rimbaud.

Fiel a estas definiciones, y para perpetuar esta reputación, Verlaine y Rimbaud entablaron una relación apasionada y tempestuosa.

La historia se cuenta en la película Total Eclipse (1995), de Agnieszka Holland, protagonizada por David Thewlis (Verlaine) y Leonardo DiCaprio (Rimbaud), cuya imagen ilustra esta nota.

Nacer para ser poeta

Verlaine y Rimbaud, retrato de Henri Fantin-Latour (1872)

En 1871, Verlaine era uno de los poetas más destacados del simbolismo junto a Mallarmé y Baudelaire. Tenía 27 años.

Rimbaud era apenas un adolescente de 17 años, pero que ya había abandonado sus estudios formales y había decidido dedicarse por entero a la poesía, no sin antes abandonar toda compostura y adoptar un comportamiento abiertamente provocativo, que consistía en embriagarse, insultar, robar libros, no cortarse el pelo, etc.

Así se lo explicó a su mentor y amigo Georges Izambard en una carta:

“No vas a entender nada de esto y además soy incapaz de explicártelo. La idea es llegar a lo desconocido a través de una desarticulación deliberada de todos los sentidos. Involucra un enorme sufrimiento, pero uno debe ser fuerte y haber nacido para ser poeta. No es mi culpa realmente”

Después de enviar varias cartas sin suerte a diferentes poetas consagrados, un amigo le recomendó que le escribiera a Paul Verlaine.

Rimbaud le envió varios de sus poemas, y logró captar la atención y la fascinación de Verlaine.

En 1872, Verlaine respondió a Rimbaud con un boleto solo ida a París, y las siguientes palabras:

“Ven, querida gran alma. Te esperamos. Te deseamos”

Rimbaud a los 17 años

Intenso y fugaz como un disparo

Rimbaud llegó a París en septiembre de 1871 y se alojó en la casa que Paul Verlaine compartía con su esposa Mathilde.

Mathilde, al igual que Rimbaud, tenía 17 años. Y estaba embarazada.

Pero la relación no iba por buen camino, especialmente porque Verlaine estaba desempleado y se dedicaba a beber todo el día.

Verlaine y su absenta, en 1892

La presencia de Rimbaud no haría más que agudizar esta situación.

Verlaine terminó por olvidarse de su esposa por completo, y a cultivar un romance con el joven poeta.

Mientras duró este idilio, ambos poetas llevaron una vida libre y salvaje, eran casi vagabundos, nómadas que pasaban sus horas bebiendo absenta y fumando hachís.

Rimbaud se hizo famoso en el ámbito literario francés por ser un enfant terrible, un personaje provocador y controversial, 

Un año después, Verlaine abandonó definitivamente a su esposa y su hijo y viajó con Rimbaud a Londres.

Allí, los dos poetas vivieron prácticamente en la pobreza, subsistiendo apenas con algunos trabajos de docencia. En esta situación, la chispa del idilio comenzó a apagarse y las tensiones comenzaron a surgir.

En 1873, Verlaine regresó a París solo, para reencontrarse con su esposa y su hijo. Pero ese no sería el fin de la relación con Rimbaud. O bien Verlaine comenzó a extrañar a su joven amante y volvió a contactarlo, o Rimbaud se negó a aceptar el fin de la relación y siguió a Verlaine. No está del todo claro.

Lo cierto es que un mes más tarde se encontraron en un hotel en Bruselas.

La reunión fue un desastre. Reclamos, disputas y celos marcaron su encuentro. Verlaine se refugió en la bebida. Dos días después, en la mañana, compró un arma y seis balas.

A la tarde, cuando Rimbaud apareció en el hotel, Verlaine le disparó dos tiros (según una de las versiones, al grito de "así aprenderás a marcharte").

Uno de ellos le dio en la muñeca. La bala quedó alojada allí por una semana, ya que Rimbaud creyó que era una herida superficial.

Asustado, tras el ataque, Rimbaud salió corriendo y le dijo a un policía que arreste a Verlaine, que fue entonces acusado de intento de asesinato. Algunos días después, presumiblemente ya no tan nervioso, Rimbaud retiró sus acusaciones y el cargo fue reducido a herida con arma de fuego. Verlaine fue sentenciado a dos años de prisión.

En su tiempo en prisión, Verlaine se convirtió al catolicismo, lo que influyó en su trabajo posterior, y le valió las críticas de Rimbaud.

Rimbaud, por su parte, volvió a su hogar en Charleville después del incidente y completó su trabajo en prosa Una temporada en el infierno, ampliamente considerada hasta hoy como un acabado ejemplo de la literatura simbolista moderna.

En ella, se refiere a Verlaine como un “hermano lamentable”, y a sí mismo como “el esposo infernal”.

El arma con la que Verlaine disparó a Rimbaud fue inmediatamente confiscada. Posteriormente quedó en manos de un privado, y el próximo 30 de noviembre, será subastada en París. Se espera que se pague hasta 60.000 euros por ella.

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