Durante 8 días, Anne Lorimor, una bisabuela arizonense de 85 años, superó todos los obstáculos para lograr su sueño: la cumbre de Kilimanjaro.
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Por un año, Anne entreno a diario subiendo las montañas de Phoenix para prepararse para esta gran aventura.
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Mientras más altura, más escasea el oxígeno. Cuesta respirar y caminar, pero Anne nunca dejó de sonreír.
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Y es que era su gran sueño y tenía toda la determinación de hacerlo realidad.
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¿La misión de Anne? Subir la montaña para recolectar fondos para su fundación “The Challenge Youth Fund” (challengeyouthfund.blogspot.com)
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Anne no es solo una gran atleta, esta mujer arizonense ha dedicado su vida a ayudar a los más necesitados, especialmente a los niños huérfanos.
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Ella asegura que fueron precisamente esos niños necesitados los que les dieron la fuerza para subir esos más de 19 mil pies de altura.
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Aunque en el día cuatro de la excursión, presentó síntomas de hipotermia, ella no se dejó derrumbar, y continúo ascendiendo la montaña.
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Ella asegura que cuando hay pasión, todo es posible.
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Y a esta mujer arizonense le sobra pasión y determinación.
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Aunque se espera la confirmación del Libro de Record Guinness, las autoridades en Tanzania y guías confirmaron que Anne es la mujer de mayor edad en subir Kilimanjaro sin ningún tipo de asistencia.
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Ya tiene planes de alcanzar otros sueños y no son menos extraordinarios: quiere lanzarse en paracaídas y atravesar el Gran Cañón de borde a borde.
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Su sobrino Kevin subió la montaña con ella y dice que Anne es “indetenible”. Aun no cree la fortaleza de su tía de 85 años. Es su inspiración.