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La verdadera vocación de Harry Potter no era ser auror: estuvo frente a él todo este tiempo

Publicado 15 Jun 2020 – 12:05 PM EDT | Actualizado 15 Jun 2020 – 12:05 PM EDT
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Harry Potter no tenía ni idea acerca de qué haría después de Hogwarts hasta que, después de demostrar ciertas habilidades para enfrentar al mal, 'Ojo Loco' Moody le dijo que tenía toda la madera para ser un auror.

A pesar de que después se descubrió que el verdadero 'Ojo Loco' había pasado un año en un baúl, esas palabras se quedaron en la mente de Harry a tal grado que eligió cuidadosamente sus TIMOS para tener lo necesario para convertirse en un Auror.

Gracias a la obra de teatro El Legado Maldito, sabemos que consiguió su meta y que incluso se convirtió en el Jefe de la Oficina de Aurores, pero siguiendo el desarrollo de su personaje, quizás su vocación verdadera era otra.

Su manera de ser, sus experiencias y la extraña maldición que parecía estar en el puesto apuntaban a que Harry era el mago adecuado para convertirse en el mejor profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras que Hogwarts haya tenido en por lo mejor 60 años.

En su quinto curso, Harry era muy feliz por ser el líder del Ejército de Dumbledore. En ese club, enseñó a sus amigos y aliados los hechizos que en varias ocasiones le habían salvado el cuello de Voldemort y sus secuaces.

Quizá era por actuar a espaldas de Umbridge, pero Harry estaba en su elemento, incluso fue capaz de explotar el verdadero potencial de Neville Longbottom, quien dos años después sería de los pocos alumnos que se enfrentarían al dominio de los mortífagos.

Harry no cabía de la felicidad cuando, en la primera clase de Defensa Contra las Artes Oscuras de Snape, todos sus compañeros del Ejército de Dumbledore pudieron hacer satisfactoriamente el hechizo Protego, un escudo mágico que los defendía de la mayoría de las maldiciones.

En realidad sus planes para convertirse en auror estaban motivados por Voldemort. Creía que la lucha contra el mago tenebroso se extendería durante muchos años, y lo mejor en esas circunstancias era contar con todo un equipo y recursos para combatir a los mortífagos.

Sin embargo eso no fue así: no había terminado el colegio cuando Voldemort cayó y ya no era necesaria su participación activa en el combate de los magos tenebrosos, ya que había librado al mundo de la mayor amenaza.

Curiosamente, trabajó para el mismo Ministerio de Magia que lo calumnió por todo un año por atreverse a contradecirlo y exponer al mundo mágico que Voldemort había regresado.

El Ejército de Dumbledore no fue solo un club de magia para Harry, era un refugio de todo lo malo que le sucedió durante ese año, las injusticias de Umbridge, su expulsión de equipo de Quidditch, la ausencia de Hagrid y las mentiras que El Profeta publicaba de él.

Podría decirse que en lugar de un pasatiempo, Harry había encontrado su verdadera vocación al enseñarle a sus amigos cómo defenderse.

J.K. Rowling confirmó en varias plataformas, como Pottermore, que Harry entró a trabajar junto con Ron a la Oficina de Aurores justo después de la Batalla de Hogwarts, sin siquiera solicitarles completar su séptimo curso en el colegio.

Aparentemente, el año que pasaron viajando por Reino Unido, recolectado y destruyendo Horrocruxes y combatiendo magos tenebrosos fue una mejor experiencia de cualquiera que pudieran haber conseguido en la escuela.

Harry se unió al Ministerio tan solo después de que varios de sus principales dirigentes se pusieran en su contra. Durante ese tiempo, el Ministerio usó todo su poder e influencia para destrozar a Harry, no solo querían acabar con su credibilidad, sino que querían hacerlo pasar como alguien deseoso de atención y mentalmente incompetente.

Incluso, Dolores Umbridge, quien torturaba a los alumnos y abusaba de su autoridad, seguía en el Ministerio de Magia y solo fue juzgada por sus crímenes hasta que terminó la era de Voldemort.

En varias ocasiones, incluso cuando era un mago muy joven, se puso del lado de Dumbledore y de Hogwarts, porque para él era su único y verdadero hogar.

Es cierto: el Ministerio no volvió a ser el mismo después de Voldemort, ya que Kingsley Shacklebolt tomó el control y decidió limpiarlo de todos los magos que habían participado en las atrocidades de Voldemort.

Harry quizás fue convencido para convertirse en un auror no solo por sus habilidades, sino como una especie de reconocimiento a sus valientes acciones, y quizás también como un método de relaciones públicas.

El Ministerio no estaba bien parado frente a la sociedad mágica, ya que la ineptitud y corrupción de varios de sus miembros habían permitido el auge de Voldemort. Para limar esa desconfianza, lo mejor era tener a Harry Potter entre sus filas, el héroe que derrotó al mago tenebroso más poderoso en dos ocasiones.

Si Harry hubiera regresado a Hogwarts a terminar su educación, seguramente la directora McGonagall lo hubiera elegido para convertirse en profesor, ya que le tenía un gran cariño a Harry, y nadie como él podría explicar lo que es realmente enfrentarse a un mago tenebroso.

De ser así, se habría mantenido lejos del Ministerio, tal y como lo había hecho Dumbledore.

Harry podría influir de manera positiva en los magos jóvenes, quienes lo verían como un héroe y ejemplo a seguir, lo que sería un cambio radical en comparación con los anteriores profesores.

La supuesta maldición en el puesto de profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras habría desaparecido junto con Voldemort, por lo que seguramente hubiera estado mucho tiempo en el colegio.

Y lo mejor: no estaría solo, ya que sería nuevamente compañero de Neville Longbottom, uno de sus mejores amigos y discípulo en el ED.

Como profesor de Hogwarts podría liberarse un poco de la cruel fama como «El niño que vivió» o «El elegido» que lo sofocó durante muchos años.

En lugar de ser una figura publicitaria, se encargaría de combatir las artes oscuras de raíz, al ser un gran apoyo para los niños. Harry mejor que nadie entendía el impacto positivo que puede tener un profesor en los magos jóvenes.

Podía combinar los mejores aspectos de sus maestros más queridos para compartirlos con las siguientes generaciones. Podría ser para ellos lo que McGonagall, Dumbledore, Lupin y Hagrid fueron para él.

Para Harry Hogwarts era su hogar, y como profesor podría quedarse más tiempo en ese lugar, e incluso podría seguir ligado al Quidditch, su otra gran pasión. ¿Se imaginan a Harry como el nuevo jefe de la casa Gryffindor?

Para ti, ¿Fue una buena elección de Harry convertirse en Auror, o hubiera sido un mejor profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras?. Danos tu opinión en los comentarios.

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