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Guillermo Del Toro

Baby Driver se estrena con éxito y suma un gran fan: Guillermo del Toro

Publicado 29 Jun 2017 – 01:00 PM EDT | Actualizado 14 Mar 2018 – 09:48 AM EDT
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Baby Driver llega como un soplo de aire fresco a la cartelera del verano estadounidense; una película que no es una secuela de una saga ya agotada ni incluye superhéroes, no es animada ni parte de ningún universo cinematográfico.

Un “modesto” blockbuster de autor (costó 34 millones de dólares, que puede parecer una cifra abultada, pero son casi 100 millones menos que el presupuesto de La Momia o Wonder Woman y 200 menos que Piratas del Caribe 5 o Transformers 5), dirigida por Edgar Wright, director de culto responsable de la notable trilogía de los sabores Cornetto y la gran Scott Pilgrim vs. the World.

Con todo esto, más una atrapante premisa de acción y un elenco formado por Ansel Elgort, Jamie Foxx, Jon Hamm, Kevin Spacey, Lily James y Jon Bernthal, Baby Driver venía precedida por un gran entusiasmo por parte de los fans de Edgar Wright y del mundo cinéfilo en general.

Y la película no parece defraudar en sus promesas.

Su primer día en los cines de Estados Unidos ha dejado como saldo  una prometedora taquilla.

Por otra parte, ante las primeras proyecciones de la película, y tras su estreno anticipado en varias ciudades, la crítica ha aclamado el film casi de manera unánime y con grandes elogios.

Uno de los grandes fans de la película es Guillermo del Toro, un director aclamado por su propia cuenta pero que no duda ni un momento a la hora de encomiar el trabajo de un colega.

Así se refirió del Toro a Baby Driver en Twitter, recomendando fervientemente que el público vaya a verla:

«Hace mucho, mucho tiempo (cuando los de mi generación éramos jóvenes), un director inconformista llamado Walter Hill hizo dos promesas: Uno: hizo una genial película de acción llamada The Driver y, dos: nos prometió, en Calles de Fuego, “una fábula de rock and roll”. Ambas películas le dieron a nuestra generación una inyección de adrenalina. Ahora, décadas más tarde, Edgar Wright cumple con esas dos promesas con la impresionante Baby Driver. La clave para entenderla cabalmente, al menos para mí, está en el hecho de que es una fábula, que cuenta con sus propios príncipe y princesa de Disney, pero es también sobre rock and roll. Es decir, la magia se da en un mundo sucio y contaminado. La película es increíblemente precisa. Perfectamente ejecutada hasta sus más pequeños detalles: asombrosas tomas en velocidad, realismo en la forma de conducir y persecuciones a pie realizadas con el vigor y la energía de un musical de Gene Kelly. Es como si fuera Un americano en París pero sobre ruedas y bajo los efectos del crack. Es una película enamorada del cine, de lo mejor del cine y el movimiento, enamorada del color, de las luces, las cámaras y la cinta. Pero, a diferencia de las películas anteriores de Edgar Wright (que me encantan), ésta va hacia un nuevo terreno desprovisto de ironía. Es honesta y vulnerable. Se percibe el corazón del director en ella. Es como un riff musical, un hermoso riff que, en muchos sentidos, lleva la carrera de Edgar Wright en una nueva dirección. Nos muestra trucos y melodías que no había tocado antes. El elenco está en su estado de gracia, y también todo el equipo. Imagínate que eres un carpintero que de repente te encuentras con una preciada, precisa y exquisita pieza de ebanistería. Así es como me sentí. Siempre me ha gustado Edgar, pero esta película me conmovió. Me emocionó ver a un colega director emerger de la debacle con una película que renueva y reafirma su credo. Espero que vayan a verla en la gran pantalla. Ojalá la disfruten como yo lo hice»

Baby Driver estará en los cines latinoamericanos a partir de las próximas semanas.

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