Un nuevo estudio reportó que una descarga eléctrica podría evitar que un herido se desangre

Las heridas pueden provocar pérdida de sangre y hemorragias que son responsables del 35 % de las muertes antes de ingresar al hospital y el 40 % de las muertes en las primeras 24 horas.

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El problema de la pérdida de sangre es que no se puede predecir y suele suceder con una gran variedad de heridas y lesiones, que muchas veces no parecen tener tal magnitud como para ocasionar la muerte. Pero la pérdida de sangre (tanto interna como externa) puede ser letal ya que los órganos dejan de recibir el oxígeno que normalmente es transportado por la sangre y los más importantes como el cerebro y el corazón dejan de funcionar.

Por esta razón, durante las últimas décadas muchos científicos se han enfocado en buscar alternativas utilizando las nuevas tecnologías accesibles para disminuir las muertes por pérdida de sangre. 

La electricidad y su acción en los nervios

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Un equipo de neurocirujanos comenzó a investigar el nervio vago, que controla la presión de la sangre entre muchas cosas más, y lo que se podría lograr estimulándolo. Cuando tenemos una herida, los nervios a su alrededor se organizan para atraer células de la sangre y plaquetas a la zona en peligro, para reconstruir lo perdido. Sin embargo, cómo la herida está abierta suele perderse gran parte de esta maquinaria que es necesaria para la vida.

Por lo tanto, teniendo en cuenta que los nervios se pueden controlar mediante impulsos eléctricos, los expertos plantearon la posibilidad de intervenir en el nervio vago para evitar que la sangre se dirija hacia la herida y se pierda en el exterior. 

La medicina bioelectrónica ayuda a que esto sea más que un concepto. Por ahora, en situaciones extremas como el campo de batalla o en accidentes automovilísticos, el torniquete es lo que salva a las personas de morir desangradas tras una herida grave. Pero no siempre es efectivo, también muchas mujeres mueren desangradas tras dar a luz, momento en el cual es prácticamente imposible parar el sangrado con un torniquete. 

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Sin embargo, la ciencia se adentró en lograr lo hasta ahora era un concepto, usar un dispositivo capaz de evitar que los personas se desangren.

Disminuyendo el flujo sanguíneo

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A partir de 1990, la agencia de investigación militar comenzó a donar dinero para este tipo de investigaciones, en el Instituto Feinstein.  El dinero invertido se dedicó para descifrar cómo funciona el sistema nervioso y utilizarlo para controlar el cuerpo frente a los imprevistos de los accidentes, por ejemplo para bloquear la pérdida de sangre.

Luego de 15 años de investigación el microbiólogo molecular  Chris Czura crea el torniquete neural, un dispositivo eléctrico que estimula el nervio vago y frena el sangrado. Este sistema no solo impide que la sangre no se pierda pero también promueve la creación de coágulos, que es lo que permite cerrar la herida y evitar infecciones bacterianas.

El torniquete neural puede reducir la pérdida de sangre hasta un 50 % en el caso de un trauma y un 70 % en el caso de la hemofilia. Y lo mejor es que el tratamiento dura tan solo unos minutos, pero salvará muchas vidas.

Si se dedicara más dinero en invertir en ciencia para el beneficio de la humanidad, viviríamos en un mundo muy distinto. ¿No lo crees?

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