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Félix Cepeda, un activista de origen dominicado, inició una huelga de hambre el 26 de mayo frente a la catedral de San Patricio para pedir que las iglesias católicas refugien a inmigrantes indocumentados.

Con una huelga de hambre un activista dominicano pide al cardenal de Nueva York que refugie a indocumentados

Con una huelga de hambre un activista dominicano pide al cardenal de Nueva York que refugie a indocumentados

Sentado frente a la emblemática catedral de San Patricio, Félix Cepeda le pidió al cardenal católico Timothy Dolan que abra las puertas de al menos una de sus iglesias a un inmigrante con orden de deportación.

Activista inicia huelga de hambre para pedir que parroquias de Nueva York sirvan de santuario a inmigrantes indocumentados Univision

NUEVA YORK - El activista Félix Cepeda asegura que no olvida que su padre fue indocumentado cuando emigró a Estados Unidos desde un campo en República Dominicana. Esa es una de las razones que lo alentaron a iniciar este viernes una huelga de hambre para pedir al cardenal católico Timothy Dolan que refugie a por lo menos un inmigrante indocumentado con orden de deportación en una de las iglesias de la arquidiócesis de la ciudad de Nueva York.

Cepeda, quien nació en Nueva York, apoya el movimiento santuario que lleva décadas en el país pero ha crecido en medio de las políticas y retórica del presidente Donald Trump. En Nueva York fue fundado en 2007 y, actualmente, alberga a unas cuatro personas en congregaciones. Ninguna de esas congregaciones es católica.

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"Los que hemos nacido aquí creo que tenemos que ser más agresivos y defender a nuestra gente. Ellos (los indocumentados) no pueden hacer estas cosas. Ahora mismo viene un indocumentado aquí a hacer una huelga de hambre y viene ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) y se lo lleva", dijo Cepeda a Univision Noticias.

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Sentado en las escalinatas de la emblemática catedral de San Patricio, en el corazón de Manhattan, Cepeda recordó que su padre emigró hace casi dos décadas desde República Dominicana. Su madre tuvo que esperar en el país caribeño hasta que él pudo regularizar su situación.

"Estamos orgullosos de haber nacido aquí, pero no olvidamos nuestras raíces. Por eso me duele toda esta gente que no ha tenido la misma suerte que yo", relató.

El activista católico considera que la Arquidiócesis de Nueva York cuenta con iglesias suficientes, incluso algunas en desuso, que pueden acoger a algún inmigrante indocumentado.

La arquidiócesis dijo en un comunicado que en medio de la retórica y acciones "inaceptables" ha "intensificado" sus esfuerzos para garantizar que los inmigrantes y refugiados tengan apoyo. Sin embargo, hasta el momento no ha albergado a uno de ellos dentro de una de sus iglesias.

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Pero para Cepeda "tenemos que usar todas las herramientas a mano. Hay una guerra contra la comunidad inmigrante, entonces las iglesias tienen que tomar posición. No pueden estar con esa neutralidad", dijo el activista, quien aseguró que no ingerirá alimentos "hasta que el cuerpo aguante".

Cepeda le confirmó a Noticias 41 que detuvo la huelga de huelga tras 24 horas por recomendación de su doctor. "Pero seguiremos presionando al cardenal", indicó.

Más allá de las congregaciones


El denominado movimiento santuario ha cobrado fuerza a nivel nacional en medio de las nuevas reglas migratorias de Trump y de las detenciones de cientos de inmigrantes indocumentados. Tras las elecciones presidenciales, el número de iglesias y congregaciones que quieren apoyar o convertirse en 'santuario' se ha duplicado a más de 800 de diferentes creencias, aseguran activistas.

En Nueva York, los líderes del movimiento están alentando que, además de congregaciones religiosas, instituciones culturales y educativas, negocios e incluso hogares particulares alberguen a inmigrantes indocumentados que están en riesgo de ser deportados, explicó uno de sus fundadores Juan Carlos Ruiz, un sacerdote luterano que emigró de México hace 30 años.

El movimiento santuario no es nuevo. Las iglesias comenzaron a dar techo a inmigrantes en la década de 1980, cuando la administración de Ronald Reagan negó asilo a una parte de los miles de nicaraguenses, guatemaltecos y salvadoreños que llegaron a Estados Unidos huyendo de la represión de los gobiernos centroamericanos de ese entonces.

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Una congregación presbiteriana y otra cuáquera desafiaron al gobierno y refugiaron a centroamericanos en Tucson, Arizona. Se convirtieron en una especie de barómetro sobre lo que sucedería con el movimiento en los tribunales, pues el Departamento de Justicia presentó cargos contra 18 activistas en ese estado y en Texas. Algunos fueron declarados culpables, pero ninguno llegó a cumplir condena.

Desde su resurgimiento en los gobiernos de Bush hijo y de Obama ninguna persona ha sido acusada. Sin embargo, la única salvaguarda de quienes deciden ‘entrar en santuario’ es un memo firmado en 2011 por John Morton, exdirector de ICE bajo Obama. El documento cataloga a las iglesias, hospitales y escuelas como ‘lugares sensibles’ en los que agentes de ICE deben abstenerse de arrestar a indocumentados.

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Para Ruiz, del movimiento santuario de Nueva York, "el gobierno de Trump no ha hecho nada diferente sino que ha evidenciado lo que por muchas décadas ha estado en la oscuridad: esta violencia agresiva en contra de nuestras comunidades".

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