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La lucha de una madre hispana para sobrevivir con el salario mínimo

La lucha de una madre hispana para sobrevivir con el salario mínimo

Dora Peña abrió las puertas de su casa a Univision Chicago y cuenta cómo ella y su familia están "viviendo con lo mínimo"

La lucha por sobrevivir con el salario mínimo en Illinois Univision


Por Enrique Rodríguez @EnriqueRod9

Durante las últimas semanas fue inevitable revivir intensamente la impotencia que sentía a mis 18 años mientras cursaba mi último año de preparatoria.

Mi padre había sufrido una triple fractura en su pierna, duró tres años sin poder trabajar y de repente la vida me obligó a madurar más pronto de lo esperado. Tuve que empezar a trabajar tiempo completo en el restaurante que me había dado la oportunidad, a pesar de ser indocumentado.

No me quedaba otra opción, me había convertido en la mano derecha de mi mamá, tenía que pagar renta, comida, comprarle ropa a mi hermano menor y ayudar a mi hermana mayor con los gastos de su universidad. El problema es que era estudiante y ganaba el mínimo.

Jamás olvidaré la frustración que experimentaba al tener que limitarme cuando iba de compras al supermercado. El miedo y el nerviosismo que sentía al acercarme con la cajera para pagar. Cruzaba los dedos para que me alcanzara el dinero, para que mis cuentas no me fallaran. Pero eso sí, en esos momentos en vez de deprimirme me motivaba a trabajar más duro y a salir adelante.

Pues ese ese fue mi sentir el mes pasado cuando conocí a Dora Peña quien nos abrió las puertas de su casa para ser testigos de cómo ella y su familia están " viviendo con lo mínimo".

Dora Peña tiene tres trabajos para sobrevivir, uno de ellos en un restau...
Dora Peña tiene tres trabajos para sobrevivir, uno de ellos en un restaurante de comida rápida

Al acompañarla al supermercado junto a su hija Andrea de siete años y mientras estaba escogiendo unas manzanas de repente me dice, "Lo más frustrante de venir de compras es no poder llevar todo lo que quiero llevar, sino sólo lo que necesito llevar".

Andrea constantemente le preguntaba, "¿Mami puedo llevar esto?". El semblante de Dora decía que sí pero en ocasiones su realidad la obligaba a responder: "Esto no Andrea".

Llegó el momento de pagar cuando la cajera le dice: "Solamente tiene $20.75 en su tarjeta Link. ¿Quiere pagar la diferencia?". Dora pregunta, "¿Cuánto es la diferencia?". La cajera responde ".63 centavos". Dora le contesta, "Si".

Yo estaba a su lado, ella voltea y me dice, "Es feo que tú la pases y te digan nada más tiene $20 dólares y dices ‘en serio y nada más lleve 3 cositas’, me faltaron muchas más cosas que necesitaba".

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No paso mucho tiempo para que en vez de ponerse triste me dijera, "Esto sólo me motiva a echarle más ganas".

Cifras de trabajares ganando el mínimo en Illinois
Cifras de trabajares ganando el mínimo en Illinois

Al caminar cuatro cuadras de regreso a su hogar y mientras yo le ayudaba a cargar las bolsas me di cuenta que Dora no pierde el tiempo. Durante su trayecto a la tienda o a su trabajo constantemente voltea y anota números o inclusive entra a negocios que ofrecen empleo.

Ya en la comodidad de su hogar a lo largo de la entrevista me cuenta como los problemas financieros acabaron con su matrimonio. "Lo destruyó, lo destruyó, no firmamos un acta de divorcio porque no es gratis, pero si fuera gratis créeme que me dijo mi esposo, dónde firmo". Y es que ambos necesitan sus ingresos para sobrevivir.

Momentos después veo que su enojo es aún mayor al decirme como mucha gente la crítica porque su hijo José decidió trabajar para ayudarlos en vez de ir a la Universidad, "Es que estudiar ustedes lo dicen como si fuera una necesidad básica como ir a comprar huevos o leche o frijoles y no, para uno que gana el mínimo, es un lujo".

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Su situación la motivó para participar con el movimiento "Fight for 15" a través del cual tratan de lograr que en Chicago se aumente el salario mínimo al igual que en ciudades como Seattle, Los Angeles, y Nueva York.

Dora Peña en protesta porque aumenten el salario mínimo
Dora Peña en protesta porque aumenten el salario mínimo

Dora trabaja en un restaurante de comida rápida, en una nevería, y vende productos de belleza para sobrevivir. Aun así, le faltan $700 dólares cada mes al tratar de pagar sus facturas. Pero no deja de luchar y está decidida a hacer lo que sea necesario para que su hija Andrea quien es estudiante de honor pueda ir a la universidad.

Durante el tiempo que compartimos, Dora me ha dado muchas lecciones de vida. Es un claro ejemplo del espíritu luchador que tenemos los latinos en este país. Es una inspiración para su hija Andrea y su hijo José quien piensa regresar a estudiar plomería.

Su situación es el tipo de historias que nosotros debemos contar y los líderes políticos deben escuchar para tener sentido de urgencia y tomar mejores decisiones que al final de cuenta afectan a personas como Dora y a su familia.

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