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Trump se mostró desafiante ante la prensa en una rueda de prensa en la Torre Trump de Nueva York.

La rueda de prensa en la que Trump justificó la violencia en Charlettosville, comentada

La rueda de prensa en la que Trump justificó la violencia en Charlettosville, comentada

En un tumultuoso careo con los medios en Nueva York, el presidente volvió a la tesis de que la violencia racista del fin de semana en la ciudad universitaria de Virginia tuvo "varios culpables" y equiparó a los grupos neonazis que la organizaron con los detractores pro derechos civiles y de izquierda que los enfrentaron.

Trump arremete contra la 'izquierda alternativa' por la violencia en Charlottesville Univision

Donald Trump deshizo en una improvisada rueda de prensa este martes desde la Torre Trump en Nueva York lo que había logrado apenas la víspera con un cuidadoso comunicado leído en la Casa Blanca en el que finalmente había señalado a racistas, neonazis y otros supremacistas blancos por la violencia que estalló el fin de semana en Charlottesville, Virginia, que dejó tres personas muertas y una veintena heridas.

Trump suavizó sus críticas a los supremacistas blancos al decir que hubo culpa “en ambos lados”, una frase que tiene ecos de la primera y muy criticada declaración del sábado cuando habló de la responsabilidad “de muchas partes”, disculpando de esta forma en parte a los grupos racistas en el desarrollo de los eventos.

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El presidente hizo una moralmente difícil comparación entre los grupos de extrema derecha racistas y supremacistas blancos con las organizaciones de izquierda, de defensa de derechos humanos y activistas como Black Lives Matter.

Incluso Trump quiso establecer un paralelo entre el general sureño Robert E. Lee, en defensa de cuya estatua se congregaron los grupos supremacistas, con el Padre Fundador George Washington, utilizando los mismos argumentos que esos grupos radicales de derecha usan cuando expresan su oposición a la retirada de símbolos y monumentos de la derrotada Confederación de Estados.

-Sobre quien tuvo la culpa de Charlottesvile

“Creo que hay culpa en ambos lados. ¿Qué hay de la alt-left (izquierda alternativa) que vino en carga contra la, como dicen ustedes, la alt-right? El presidente acuñó un término político novedoso, ‘alt left’, para identificar a grupos liberales y de izquierda, con la aparente estrategia de equipararlos con la violencia y radicalidad de la llamada ‘alt right’ o derecha alternativa, un difuso movimiento integrado por reconocidos grupos racistas. A todas luces es una comparación imposible, porque la radicalidad de grupos como Black Lives Matter no tiene equivalencia en tácticas ni mensaje con las consignas de odio y el pasado histórico del que se nutren neonazis y otros supremacistas.

¿Tienen algo de culpa? ¿Qué hay con el hecho de que ellos vinieron con escudos en mano, esgrimiendo escudos? ¿Tienen ellos un problema? Yo creo que sí lo tienen. Fue un día horrible (…) Tú tienes un grupo en un lado que era malo y tienes a un grupo del otro lado que también era muy violento? Nadie quiere decirlo, pero yo lo voy a decir ahora mismo”. En Charlottsville hubo el sábado un choque entre dos manifestaciones de signo contrario. Los grupos antirracistas que salieron a oponerse a los supremacistas blancos que expresaban su oposición al derribo programado de una estatua del general Robert E. lee, el comandante de las fuerzas confederadas. Lo que olvida señalar el presidente es que la retórica incendiaria de los grupos supremacistas, ya expresada la noche del viernes en una marcha de antorchas en la que entonaron cánticos antijudíos, fue la chispa que encendió los ánimos. Es cierto que los grupos supremacistas tenían autorización y derecho a marchar, pero sus consignas racistas colmaron los ánimos de gran parte de la ciudad universitaria, que es conocida por su talante liberal.

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-Sobre su tardanza en condenar al supremacismo blanco

No esperé mucho. Yo quería asegurarme, al contrario que la mayoría de los políticos, que lo que dijera fuera correcto, no una declaración instantánea. La declaración que di el sábado, la primera declaración, fue una buena declaración". La declaración del sábado, en la que Trump culpó de los incidentes a "muchas partes", generó malestar entre políticos republicanos y demócratas por igual, y en buena parte de la sociedad estadounidense que expresó su sorpresa porque el presidente no condenara con contudencia a los grupos racistas. Tras dos días de recibir críticas de muchos sectores, incluyendo a algunos de sus asesores de la casa Blanca, de acuerdo con reportes de prensa, el presidente salió a dar una declaración leída desde la Casa Blanca en la que sí nombró a los neonazis, el KKK y los supremacistas blancos. Fue extraño que Trump arrancara con loas al "buen momento" que vive la economía antes de entrar en materia y que no fuera sino hasta la mitad de la alocución que se refiriera a estos grupos.

"Pero tu no haces comunicados que dirijan salvo que tengas los hechos. Toma un poco conocer los hechos. Todavía tú no sabes los hechos. (…) Y ese es un proceso muy, muy importante para mí. Y es una declaración muy importante. Así que yo no quiero salir rápidamente por el solo hecho de hacer una declaración política. Quería conocer los hechos”. Trump tiene una muy documentada historia de adelantar opinión sobre eventos que suceden en EEUU y el resto del mundo, antes de que las autoridades locales hayan determinado la naturaleza de los eventos y sin esperar el tiempo razonable que la simple responsabilidad política impone. Le sucedió el 1 de junio cuando calificó de ataque terrorista la irrupción de un pistolero en un casino en Filipinas que estaba en desarrollo justo mientras el presidente estaba por anunciar desde la Casa Blanca el retiro de EEUU del acuerdo climático de París. En ese momento la políca filipina no había tipificado el evento, que luego quedó como un ataque de venganza de un hombre que había perdido dinero jugando en el local.

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-Sobre las “buenas personas” presentes en la manifestación

“Yo he condenado a los neonazis. Yo he condenado varios grupos diferentes. Pero no toda esa gente era neonazi, créanme. No todas esas personas eran supremacistas de ninguna manera. Esas personas también estaban allí porque querían protestar el derribo de la estatua de Robert E. LeeLa operación de desmontaje de monumentos y símbolos confederados que se aceleró en los últimos años con la masacre de 9 feligreses en Charleston, Carolina del Sur, a manos de una confeso supremacista blanco, ha sido criticada no solo por esos grupos radicales, sino también por quienes, sin necesidad de estar identificados con los racistas, consideran que se está desmontando la historia del sur del país. Muchos cuestionan que se esté “borrando” el pasado del bando perdedor de la guerra de secesión. Hay algunos sureños que dicen estar orgullosos de su pasada o de la participación de sus familiares en la lucha secesionista.

“Y tú tienes muy malas personas en ese grupo, pero también tienes personas que son buenas personas, en ambos lados”. Esa frase ha sido muy criticada en algunos medios, porque recuerdan que entre esas “buenas personas” estaban personajes como el exlíder del KKK, David Duke, o el notorio supremacista blanco Richard Spencer. Es claro que no todos los participantes estuvieron involucrados en la violencia que estalló el sábado, pero es delicado que el presidente haga esa afirmación, considerando los lemas que entonaban la mayoría de los manifestantes blancos.

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-Sobre el origen de la disputa

Esta semana es Robert E. Lee. La próxima semana es Stonewall Jackson, me pregunto si la próxima será George Washington (…) Había gente en ese grupo que estaba allí para protestar el derribo de, para ellos, una muy muy importante estatua y el renombramiento del parque de Robert E. Lee a otro nombre (…) Los símbolos de la Confederación, incluyendo las estatuas de su jefe militar Robert E. Lee, motivaron la movilización supremacista. La comparación entre el jefe confederado y el más importante de los Padres Fundadores de EEUU resulta históricamente falaz porque ambos hombres vivieron épocas diferentes y su papel en la historia no es equivalente. Lee era un respetado general de la Unión cuando en 1861 se produjo la secesión y aunque le fue ofrecido el comando de las fuerzas armadas dejó el Norte para acompañar a su estado Virginia. Washington tiene un estatus cuasi mitológico por haber conducido la guerra de independencia de Gran Bretaña y luego haber sido el primer presidente de los EEUU, un cargo en el que puso en práctica sus destrezas políticas para unificar las colonias independientes.

“George Washington era un esclavista (…) Entonces, ¿va a perder Geoge Washington su condición? ¿Vamos a tumbar estatuas de George Washington? ¿Qué hay de Thomas Jefferson? ¿Qué piensan de Thomas Jefferson? Les gusta, bien. ¿Vamos a derribar sus estatuas? Él era un gran propietario de esclavos. Lo mismo pasa con Jefferson, el autor de la Constitución y tercer presidente del país. Desde la creación de EEUU, los Padres Fundadores, quienes eran terratenientes con esclavos a su servicio, debatieron el punto moral de la esclavitud, pero al ver que la falta de consenso ponía en peligro acuerdos políticos fundamentales para la creación del nuevo país, dejaron la solución del tema pendiente. Esa posposición se vería resuelta décadas después de manera traumática mediante la Guerra Civil.

En fotos: Así fue la batalla campal en Charlottesville entre los supremacistas blancos y los opositores a su marcha
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