publicidad

Enrique Acevedo: Más allá del discurso papal

Enrique Acevedo: Más allá del discurso papal

El periodista considera el itinerario tanto o más poderoso que las palabras del papa

Enrique Acevedo: Más allá del discurso papal GettyImages-Pope-Francis.jpg


Por Enrique Acevedo, presentador del Noticiero Univision, edición nocturna

Para entender la visita del papa Francisco a México es necesario ir más allá del discurso.

Su mensaje es en realidad la suma de lo que dijo, cómo lo dijo y en dónde lo dijo. Ese lenguage no explícito que caracteriza a la Iglesia que dirige. Por eso, al final de la visita, el itinerario resulta tanto o más poderoso que las palabras del papa.

Palabras que siempre estuvieron bien medidas, tal vez demasiado. En Ecatepec, el epicentro de los feminicidios en México, el papa no habló sobre la violencia en contra de las mujeres. En Michoacán, lugar de nacimiento del fundador de la Legión de Cristo, perdió la oportunidad de referirse a las víctimas de la pederastia. En Juárez habló de la violencia y de los desaparecidos, pero omitió el número 43. Francisco sabía de las heridas abiertas y en algunos casos decidió dejarlas así.

En otros, el llamado “obispo de los pobres” fue mucho más elocuente.

En vez de aceptar las invitaciones a la residencia oficial de Los Pinos y a la sede de la jerarquía católica en México, el papa Francisco prefirió visitar Palacio Nacional y la Catedral metropolitana.

Ahí, entre el poder de Dios y el poder del hombre, Francisco marcó distancia con las élites mexicanas.

Frente a la clase política el papa habló del privilegio en una sociedad de pocos y para pocos. Sin mencionarla se refirió a la impunidad que tanto malestar social genera en México. Habló de corrupción y de injusticia frente a quienes se nutren con descaro de ambas. Ahí no vimos las sonrisas, ni el entusiasmo que mostró el papa frente a los indígenas de Chiapas o los jóvenes en Michoacán. Claramente no estaba en su elemento.

publicidad

A los obispos también les habló claro. Menos príncipes y más pastores, pidió Bergoglio. Salió del texto preparado para pedir diálogo, confrontación y unión en la iglesia mexicana. Fue un despertador en un cuarto lleno de jerarcas somnolientos.

En sus idiomas, pidió perdón a los pueblos originarios de Chiapas por la discriminación de la que han sido víctimas y por la explotación de sus tierras. Habló de inclusión en una región históricamente marginada. Visitó la tumba de Samuel Ruiz, figura central en la lucha por los derechos de los pueblos indígenas en este país.

En su histórico mensaje en la línea que divide norte y sur, el “peregrino de paz” habló de un camino cargado de terribles injusticias. De los migrantes que son esclavizados, secuestrados y extorsionados de uno y otro lado de esa frontera.

El papa no fue todo para todos pero, como bien lo resumió el historiador Enrique Krauze, su autoridad moral reveló el vacío de liderazgo ético en México.

Con algo de suerte, el papa además sembró más de esas luces que anuncian esperanza, México las necesita.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

publicidad


publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad