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En la Copa SheBelives, la selección de EEUU se enfrentó a Alemania.

¿Acaso ser buen deportista depende de lo que se trae entre las piernas?

¿Acaso ser buen deportista depende de lo que se trae entre las piernas?

El reclamo de pagos igualitarios de las futbolistas estadounidense es justo. Llevamos años hablando de que la discriminación a las mujeres se acabó pero nuestras cuentas de banco prueban que es mentira.

En la Copa SheBelives, la selección de EEUU se enfrentó a Alemania.
En la Copa SheBelives, la selección de EEUU se enfrentó a Alemania.

En semanas recientes, las jugadoras del de la selección de fútbol soccer femenina en Estados Unidos demandaron, ante la Equal Employement Opportunity Comission (Comisión para la igualdad de oportunidades en el empleo) por discriminación salarial: su sueldo es muchísimo menor al de sus colegas hombres (ganan cuatro veces menos y la brecha es de miles de dólares) y no tiene nada que ver con su desempeño, porque, de hecho, el equipo femenino es infinitamente mejor que el masculino: han ganado 3 copas mundiales y 4 medallas olímpicas consecutivas. Sin embargo, a las jugadoras les siguen diciendo que deberían estar agradecidas por tener la oportunidad de jugar fútbol soccer de manera profesional.

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La demanda fue presentada por

GAME DAY!!! Final game of the #shebelieves cup today 730pm at FAU Stadium. #USAvGER 📸 M. Stahlschmidt/SSP © 2016

Una foto publicada por Alex Morgan (@alexmorgan13) el

" target="_blank"> Alex Morgan, Carli Llyod, Megan Rapinoe, Becky Sauerbrunn y Hope Solo, y cuentan con el aval de todo el equipo. El principal argumento para no pagarles mejor es que los partidos de mujeres no llenan estadios ni ganan rating.

Sin embargo, 26.7 millones de estadounidenses se vieron el mundial del año pasado. Las jugadoras del equipo estadounidense (y las de varios países) son tan buenas que podrían llenar estadios si tan solo les dieran las condiciones y la publicidad. Que ni siquiera haya igualdad en estas condiciones mínimas es prueba de discriminación salarial.

La selección femenina de Estados Unidos y la de Colombia se enfrentaron...
La selección femenina de Estados Unidos y la de Colombia se enfrentaron el pasado 10 de abril en el Talen Energy Stadium.

Este es un ejemplo para las demás selecciones femeninas de todo el mundo. Un ejemplo es el equipo de Colombia en el Mundial Femenino de 2015: las colombianas tuvieron uno de los mejores rendimientos, pero ni siquiera pasaron los partidos en la televisión nacional.

En ese entonces se quejaron de la falta de apoyo de la empresa privada (mientras en EE UU las jugadoras ganan el 38 % de lo que ganan los hombres, en Colombia ganan apenas el 1 %) y tienen que pedir permisos especiales en sus “day jobs” para asistir a los torneos internacionales, además de costearse sus propios pasajes pues claramente, por ser mujeres, su trabajo no es autosustentable.

No se puede contar esta historia sin tener en cuenta que la FIFA es una de las organizaciones más corruptas y machistas del mundo. No solo es una mafia. Es, también, un Club de Tobi (donde no se admiten mujeres). Cuando comenzó el Mundial Femenino de 2015, uno de los señores de la FIFA, Blatter, quien propuso que las mujeres jugaran con uniformes más cortos para ganar audiencia, ni siquiera asistió a la inauguración.

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En 2015 la FIFA también les dio a las ganadoras de la copa 2 millones, mientra que a los ganadores hombres, 35. Las condiciones de trabajo también son distintísimas, pues no tienen infraestructura, las canchas están en mal estado y su atención médica no es prioritaria. Esto sucede en todos los equipos femeninos de fútbol soccer del mundo.

El caso de las futbolistas es paradigmático porque estamos ante un campo de trabajo en que las mujeres han demostrado no solo ser iguales, sino que además son más constantes, disciplinadas y con más garra y aguante. Después de todo, este deporte depende de unas buenas piernas, táctica, talento y un sólido trabajo en equipo y no de un par de tetas o un pene.

Si acaso hay una diferencia de género en el desempeño de deportes como fútbol soccer entre hombres y mujeres del común no se debe a un asunto biológico sino cultural: en muchos casos a las niñas y las mujeres las discriminan de entrada cuando se interesan por el soccer (desde insultos hasta golpes). Las niñas que quieran jugar fútbol serán tildadas de “marimachas” y rechazadas por sus pares. Desde el día uno a las mujeres les desestimulan el interés por los deportes. Esto explica que haya menos mujeres en el medio, no una incapacidad biológica que dependa de su sexo. Y sin embargo hay muchas mujeres talentosas que tienen claro que esta es sus pasión, y contra todo el bullying y las resistencias a las que tienen que enfrentarse por salirse de sus roles de género, se destacan como las futbolistas más brillantes del mundo.

La selección femenina de fútbol en Estados Unidos gana cuatro veces meno...
La selección femenina de fútbol en Estados Unidos gana cuatro veces menos que la selección masculina.

El reclamo de las futbolistas estadounidenses es apenas un peldaño en el camino de la discriminació. Hace unos años contaba en el periódico El Heraldo, en Colombia, que el punto 4 del reglamento de la FIFA exige “verificación de sexo”. Es decir: si alguna mujer “cae bajo sospecha”, es decir, es “muy alta” o “muy peluda” debe ser “revisada” para asegurarse que tiene “el sexo correcto”. Esto es un exabrupto porque científicamente “probar” el sexo de una persona es imposible, ya que no necesariamente los genitales exteriores y/o el fenotipo coincide con la composición cromosómica o los índices de testosterona. Es decir: una persona puede tener cromosomas XX y verse y sentirse como un hombre. Al final todas las personas tenemos, biológicamente algo que se asocia con lo femenino y algo con lo masculino. ¿En donde se marca la raya? Y más importante ¿importa?

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Se supone que la medida de la FIFA está para que no haya “hombres que se hagan pasar por mujeres” lo cual supuestamente les daría una ventaja de rapidez, habilidad y fuerza física frente a otras jugadoras. Sin embargo, eso es falso. ¿Es porque los hombres son más grandes y fuertes? Pues la surcoreana Park Eun-sun, delantera de más de 1.80 metros, sin duda es más fuerte que muchísimos futbolistas.

Pero también hay otros cuyo talento es ser pequeños y rápidos, como el aclamado Messi que es del tamaño de cualquier mujer que podría ser igualmente rápida y sagaz. A juzgar por las estadísticas de su rendimiento, uno podría creer que las jugadoras de la selección de fútbol soccer femenina estadounidense le ganarían a sus contrapartes masculinos sin siquiera despeinarse. Ser buen o mal deportista no depende de lo que uno trae entre las piernas.

Y en esa medida ¿No sería hasta mejor entonces que tuviésemos equipos mixtos? Hay que admitir que es una gran idea. Qué importa si son hombres o mujeres, trans o intersex, lo importante es que sepan jugar bien y en equipo, y que le den ilusión y esperanza a sus países representandolos con la camiseta. El talento no distingue sexo ni género y todos los deportes serán más gloriosos cuando dejen de ser machistas. Así no tendríamos que estar ante la tremenda injusticia de que a unas valiosas deportistas les paguen menos, y la valoren menos, según el criterio veterinario de cómo son sus genitales.

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Porque al final, eso es lo único que explica una menor paga es la diferencia de sexo. No hay una razón biológica para que a las futbolistas les paguen menos pero sí hay una razón histórica. En su ensayo “Revaluing Economics”, que apareció en su libro Moving Beyond Words, de 1994, Gloria Steinem muestra que el problema es que a las mujeres nos pagan menos, punto, no importa en qué trabajemos. Por ejemplo: mientras la construcción de carreteras es un campo dominado por hombres en Canadá, y se paga bien, pero en países como Rusia y Nepal, donde se considera un trabajo femenino, se paga pésimo. En Japón, es un campo dominado por hombres es el de construir piezas electrónicas y se paga decentemente, mientras tanto, en Hungría y México, donde es cosa de mujeres, se paga bastante mal.

La selección de fútbol femenina ha ganado 3 copas mundiales y 4 medallas...
La selección de fútbol femenina ha ganado 3 copas mundiales y 4 medallas olímpicas consecutivas.

Esto sucede porque en todo el mundo el trabajo se avalúa según el valor social del trabajador y no según el valor del trabajo.Y lo mismo pasa en el deporte (profesional y amateur), donde las mujeres no son vistas con igual seriedad que los hombres.

El reclamo de las futbolistas estadounidense es un reclamo justo, llevamos años hablando de que la discriminación a las mujeres se acabo pero nuestras cuentas de banco prueban que es mentira. Es por eso que la pobreza, en todo el mundo, es femenina. Ahora también nos toca a nosotros, los espectadores, las hinchadas, apreciar sus jugadas, ir a sus partidos, que no pueda ser una excusa eso de la oferta y demanda.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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