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Cuando hay mucho sabor dulce y poca energía para quemar, el cerebro le manda señales al cuerpo para que coma más.

Los edulcorantes artificiales hacen que comas más y duermas menos, según científicos australianos

Los edulcorantes artificiales hacen que comas más y duermas menos, según científicos australianos

El consumo de sucralosa, el químico principal de muchos edulcorantes artificiales de hoy en día, puede engañar al cerebro con el sabor, pero crea un desequilibrio neuronal que hace que consumamos más calorías.

La sucralosa se descubrió en 1976 y se comercializa con diversas marcas
La sucralosa se descubrió en 1976 y se comercializa con diversas marcas

El paquetito de edulcorante que tomas con el café mañanero podría no ser lo mejor para perder peso, e incluso existe la posibilidad de que cause un trastorno neuronal que te haga tener más apetito e insomnio.

Un nuevo estudio hecho con moscas y ratones, publicado este martes en la revista científica Metabolismo de las Células (Cell Metabolism), muestra que el consumo de sucralosa (el químico principal en muchos de los edulcorantes artificiales de hoy en día) puede engañar al cerebro con el sabor pero no satisface el hambre, lo cual crea un desequilibrio neuronal.

Según los investigadores del Centro Charles Perkins de la Universidad de Sydney y del Instituto Garvan de Investigación Médica esto ocurren por un sistema del cerebro que detecta la dulzura de la comida y la relaciona con las calorías que esta tiene.

Los expertos observaron que cuando hay mucho sabor dulce pero menos calorías que las que contiene el azúcar convencional (menos energía para quemar), el cerebro se da cuenta de que hay algo que está fuera de equilibrio y le manda señales al cuerpo para que coma más y así pueda obtener esa energía de alguna manera.

En el estudio, los científicos alimentaron a moscas con una dieta rica en sucralosa durante un periodo prolongado de más de cinco días. Después de este tiempo volvieron a dar comida normal a las moscas y notaron que consumían un 30% más de las calorías que normalmente hubiesen comido si no hubieran estado tomando sucralosa.

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“Después de ingerir una dieta que contenía el edulcorante artificial, vimos que las moscas empezaron a comer mucho más”, comentó el profesor Greg Neely de la Universidad de Sydney, “a través de esta investigación, encontramos que en los lugares donde produce el sentimiento de recompensa en el cerebro, la dulce sensación está integrada con el contenido de energía”.

Cuando hay mucho sabor dulce y poca energía para quemar, el cerebro le m...
Cuando hay mucho sabor dulce y poca energía para quemar, el cerebro le manda señales al cuerpo para que coma más.

Para descubrir si esto también pasaba en los mamíferos, el profesor Herbert Herzog de Garvan y sus estudiantes replicaron el estudio con ratones. Sus resultados indican que, de la misma manera, los ratones comían mucho más después de consumir una dieta con sucralosa durante siete días. La vía neuronal implicada era la misma que en las moscas.

“Estos resultados nos demuestran que los alimentos “sin azúcar” no son tan buenos como pensábamos hace unos años. Los edulcorantes artificiales pueden cambiar realmente cómo los animales perciben la dulzura de su comida y alterar el gusto, creando así un trastorno neuronal”, declaró el profesor Herzog.

Aunque el análisis no se hizo directamente en personas, el profesor alerta que miles de millones consumen edulcorantes artificiales mientras estos se perciben como una herramienta para tratar la obesidad. Pero quizás eso no sea así de simple, ya que hasta ahora no ha habido ningún estudio sobre el impacto de los edulcorantes en el cerebro y en la regulación del hambre.

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Según Greg, este es el primer estudio que identifica cómo estos productos pueden estimular el apetito mediante una red neuronal. "Hemos sido capaces de crear un mapa de una nueva red neuronal que equilibra la palatabilidad de los alimentos con su contenido de energía”, añadió.

Los investigadores también encontraron que los edulcorantes artificiales promueven la hiperactividad, el insomnio y disminuyen la calidad del sueño ya que crean un hambre consistente que nos deja dormir.

“En nuestro sistema, una dieta crónica con edulcorante artificial pone a los animales en un estado de ayuno. Cuando los animales tienen hambre, la calidad del sueño se altera porque sus cuerpos están recibiendo mensajes del cerebro de que no han comido lo suficiente y que deben pasar más tiempo despiertos buscando comida." agregó el profesor Neely.

Finalmente, los científicos advirtieron que los posibles efectos de la sucralosa no representan mayor peligro si el químico se consume con moderación.

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